|
“Asturias dispone de unos arenales
espléndidos. Tenemos muchos kilómetros de costa en los que hay unas
playas enormes, preciosas y vírgenes a día de hoy, ideales para
practicar el surf”
|
-¿Cómo lo hiciste entonces?
-Pues al ser autodidacta, te vas fijando en los
vídeos, en cómo lo hacen los demás. Vas descubriendo los porqués de
cada movimiento, y aprendiendo poco a poco por ti mismo. Si te va
corrigiendo alguien quizá no seas tan consciente de los fallos.
Aunque los veas a lo mejor no te esmeras tanto en conocer las
causas. Al trabajar solo, fui mejorando mi surfing y sin querer
también estaba aprendiendo cómo enseñar a otros.
-¿Y qué te provocó el mar para que, de la nada y sin ayuda,
adquirieras esa afición, formación y además resultados?
-Yo venía de otros deportes. Había competido en esquí mucho tiempo,
también estuve en natación, en hockey sobre patines, en fin, mi
padre me lió en muchos deportes y en la mayoría de ellos competí.
Gracias a eso, conocía un poco la estructura de lo que debía ser un
entrenamiento lógico para practicar un deporte, aunque sin saber
exactamente qué es lo que necesitaba el surf, porque para eso hace
falta un especialista físico que te asesore en los ejercicios más
específicos.
-¿Qué te ha aportado y qué has aprendido con el mar en todos estos
años?
-La verdad es que si algo tiene el surfing especial, es el contacto
con la naturaleza. Es un medio en el que te quedas absolutamente
abstraído por todo lo que te rodea. Es una combinación especial que
no tienen otros deportes, porque en este caso el medio se mueve: es
una ola, y todas son irrepetibles. La combinación es realmente
atractiva y al final esto se convierte en una búsqueda constante de
la ola perfecta. Es lo que nos hace seguir surfeando y lo que nos
engancha definitivamente. (...)
-
Entrevista completa en la edición de papel |