Reportaje

AGOSTO 2007

 

 

 

 

 

En mitad del verano, las Fiestas de Nuestra Señora del Otero y el famoso Descenso Folklórico del Nalón alteran el ritmo, habitualmente más tranquilo, de esta localidad.
El suave murmullo del río Nalón se transforma en un gran estrépito por obra y gracia de multitud de jóvenes y no tan jóvenes, que se acercan hasta Pola de Laviana en busca diversión. Y desde luego, no cabe ninguna duda, la encuentran.
Fotos cedidas por Manuel P. León

 

 

Fiestas de Nuestra Señora del Otero

Durante casi una semana, desde el viernes 10 hasta el jueves 16 de agosto, una agenda repleta de actividades va a llenar las calles de la Villa.

El famoso Descenso Folklórico del Nalón, que este año cumple su XL edición, el concurso de entibadores, la exhibición de caballos de doma, la carrera a caballo de cintas y la carrera de bicicletas denominada Pitu Caleya, forman parte del programa de fiestas.
Manuel Pérez León es el responsable de Festejos y el que hace todo lo posible para que pueda llevarse a cabo la fiesta grande de Pola de Laviana.

 

Concurso de entibadores

“Es una especie de competición entre mineros, tanto los que están en activo, como prejubilados e incluso jubilados”, explica Manuel P. León. Estos hombres se siguen dedicando a lo que era la entibación en la mina, es decir, la colocación de los cuadros de galería que iban sujetando el terreno para que no se hundiera. Antiguamente los postes que se ponían eran de madera, y siguen haciendo lo mismo en la competición, para que la gente vea lo que eran las galerías dentro de las minas. “Es una actividad que está teniendo una gran aceptación por parte del público, no sólo en Laviana sino en toda Asturias”. Este concurso tendrá lugar el domingo día 14 en el Parque de Laviana, un sitio muy céntrico, cercano al corazón de la fiesta, lo que favorece la asistencia de público.

 

Carrera del Pitu Caleya

Esta singular carrera es similar a otra celebrada en Segovia denominada la Carrera del Pavo. Consiste en lanzarse en bicicleta por una cuesta. La bicicleta tiene frenos pero no tiene cadenas, por lo que no se puede pedalear para ganar velocidad. Con el impulso de la bajada, los participantes tienen que dar una vuelta al Ayuntamiento de Laviana y subir la misma cuesta que antes bajaron. El que más distancia recorre es el que gana. Este concurso se celebra sólo desde hace dos años, pero ya cuenta con gran aceptación por parte del público, que llena la calle. “En Segovia lo hacen en navidades, y como lo tradicional es el pavo, ése es el premio. Como aquí la celebramos en agosto y no hay pavos, me dio por bautizarla como Carrera del Pitu Caleya”, explica Manuel P. León. Evidentemente, ya sabemos cuál es el premio que se lleva el ganador. §

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Descenso Folklórico del Nalón

 

 

 

Un año más Pola de Laviana se prepara para uno de los momentos más esperados del año: el Descenso por el río Nalón. Las peñas tienen preparadas las carrozas, con las que desfilarán por las calles para mostrarlas al público antes de meterlas en el agua.

 

Ya en el río, hay que conducirlas con pericia desde Puente de Arco hasta La Chalana, que es el final del recorrido, procurando que sufran el menor daño posible. El río no discurre con mucho caudal, así que se puede recorrer a nado, con flotador o con lo que decida la imaginación de los participantes. Este año el Descenso tendrá lugar el sábado 25 de agosto. Así, las peñas que quieran participar tienen un tiempo para prepararse después de que finalicen las fiestas de Nuestra Señora del Otero, ya que alguna de ellas también participa en la Jira del jueves 16.
Así lo viven sus protagonistas:

 

Marcos González. Peña Los de Boroñes.

“Ahora mismo hay pocas peñas que hagamos carrozas grandes. En nuestra Peña somos cerca de ochenta personas, aunque los que estamos al frente somos tres. Nuestra carroza suele pesar cerca de una tonelada. Normalmente empezamos tres semanas antes a prepararla, trabajando desde las siete de la tarde hasta las dos de la mañana. Hacer una carroza cuesta bastante. Puede subir hasta los 2.500 euros. Estaría bien que el premio fuese dinero, en vez de una sopera, porque los gastos los pagamos entre todos los de la peña. De todas formas, es una fiesta y no nos va la vida en ello. Lo importante es pasarlo bien.”

 

Pablo Santos. Peña El Riscar.

“En la peña somos unas diez personas, lo que pasa es que a la hora de bajar en el descenso se van sumando amigos de unos y de otros, y el año pasado llegamos a ser 170. En cuanto a las carrozas, los últimos años las estamos basando en temas de Asturias. Lo que más presta es ir a hacerlas todas las tardes, porque estás de comedia con los amigos. No es un trabajo obligado ni sacamos de ello ningún provecho, lo hacemos porque nos gusta. Lo importante es ir al Descenso con la carroza que hiciste tú mismo. La recompensa es verla terminada después de quince días de trabajo. La gente participa en la elaboración de las carrozas hasta cumplir los 25 años más o menos, aunque en nuestra peña siempre quedan uno o dos con experiencia para enseñarle a la gente nueva lo que hay que hacer y cómo hacerlo.
En mi caso, llevo cinco o seis años haciendo descensos y para mí es una tradición.”

 

Javier González. Peña Los Barettini.

“Para nosotros el Descenso empieza casi un mes antes, cuando pensamos lo que vamos a hacer. Normalmente las carrozas tienen una estructura de hierro que soldamos y forramos con madera o cartón piedra. El día del Descenso, nuestra peña se junta alrededor de las ocho de la mañana, y acabamos los últimos detalles. Hay que colocar la música, y preparar la bebida antes de que comience el desfile de carrozas, que es a las cuatro de la tarde. La mayor satisfacción es cuando, después de un mes y pico de trabajo, consigues llegar al final del río. Para ganar un premio es obligatorio bajarla hasta La Chalana. La que llega en mejor estado es, en teoría, la que gana. El orden de llegada no importa, no es una carrera. El mejor recuerdo que tengo del Descenso es haber ganado hace seis años la soperina, que es el premio para los menores de 16 años.”

 

Gonzalo Martínez.

El pueblo de Ribota participó con la carroza que fue la ganadora del descenso del 2006, con el nombre: El urogallo y el carbón en peligro de extinción.

“La carroza la hicimos entre los de Ribota, que es nuestro pueblo. Siempre hacemos temas típicos de Asturias y hemos ganado ya tres años seguidos el premio “a la asturianía”. Formamos un grupo con gente de todas las edades, sin límite, aunque la juventud es la que más participa llevando la carroza por el agua. Para que flote, lo que nosotros utilizamos son neumáticos; otros grupos les ponen poliuretano, bidones... Ninguno es la solución perfecta, porque aunque abren el pantano y hay más corriente de lo habitual, no hay mucha agua, y hay que tirar igual por la carroza para que baje.

Yo, personalmente, participo en el Descenso porque soy de esta zona, me lo paso bastante bien y me gusta formar parte de la fiesta”.

 

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Concentración Motorista Internacional

 

Hace tres años que Manuel Masa es presidente de Fai Fumo, el Club deportivo que se encarga de organizar la Concentración de Motos, coincidiendo con las Fiestas de Nuestra Señora del Otero. Tendrá lugar durante los días 17, 18 y 19 de agosto, en Pola de Laviana.

Foto cedida por Moto Club Fai Fumo

Ya están prácticamente cerrados los preparativos para la XV Concentración de motos que, como cada año, se celebra en Pola de Laviana. “Los participantes vienen, sobre todo, a hacer un poco de turismo -afirma Manuel Masa-, igual que nosotros cuando vamos a otras concentraciones”. Para ello, los integrantes de Fai Fumo tienen previstas una serie de actividades. El primer paso obligado para poder participar es inscribirse. “Por un precio de 25 euros tienen derecho a la acampada, dos desayunos, una comida y una cena -que este año a lo mejor son dos-, a una camiseta y a un pin. También tienen pagada la visita a los museos.” Manuel lo tiene claro: “Tenemos que ‘patear’ mucho pidiendo dinero a los hosteleros, casas comerciales y al ayuntamiento, pero a la larga ya se ve que la gente colabora, si no, no podríamos haber hecho esto durante quince años”.

Para participar en el mundo de la moto no hay edad, ni sexo, ni nacionalidad. El participante de mayor edad que recuerda el presidente de Fai Fumo tenía 73 años y era de Navarra. A Laviana se acercan ingleses, portugueses y algún alemán.  “Así se conocen sitios nuevos. Sueles ir dos o tres años a la misma concentración, y luego vas a otras. Es como turismo de fin de semana”. §


Reportaje completo en la edición de papel

 

 

 
   

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