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Artesanía
en el Parque Natural de Redes.
Museo
de la Romería
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Javier Zaragoza
Artesano de cerámica y madera de
Sobrescobio
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Artesanía en

el Parque Natural de Redes
Arte mestizo
Dejó Laviana por Venezuela cuando contaba
tan sólo con 17 años. Allí, durante veinte años
aprendió a trabajar la cerámica y la talla de
madera, con la incorporación de enseñanzas que le
aportaron diferentes maestros./
Foto: Fusión
Javier
Zaragoza no busca hacerse millonario con su trabajo,
sólo quiere tranquilidad. Tras volver de Venezuela,
debido a las situaciones sociales que se vivían en
ese país y a la añoranza por su tierra, buscó en
Asturias un lugar que reuniese las condiciones
idóneas. Y lo encontró en Soto de Agues, donde
restauró una cuadra y la convirtió en vivienda y
taller.
Los inicios de su pasión por la artesanía se
remontan al año 68, en Caracas, donde un mejicano le
enseñó a hacer cerámica. Pero por aquel entonces
para él no era más que un hobby. Fue después de
muchos años cuando volvió a retomar su afición, pero
esta vez como profesional. Trabaja con cerámica de
distintos tipos, pero actualmente se dedica
principalmente a la cerámica negra, que no es la
tradicional asturiana. Da forma a vasijas que luego
integra con maderas que encuentra por el monte. Es
lo que caracteriza su obra y lo que mejor se vende.
Tiene influencias artísticas de lugares tan dispares
como Japón o Latinoamérica, y la gente le comenta
que su obra tiene un estilo picassiano. Sea como
sea, lo que más necesita Javier para hacer las
piezas es la calma que le rodea, porque lo demás
forma parte de la habilidad de sus manos. §
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Luis Testón
Madreñero de Caso
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Pies de madera
Luis Testón casi ni recuerda cuándo empezó
en el oficio. Lo que sí tiene claro es que las cosas
han cambiado mucho en las últimas décadas, porque de
los setenta madreñeros que eran en el pueblo, sólo
queda él. / Foto:
Fusión
"Empecé
haciendo madreñas porque no había dónde comer. Fue
más por sobrevivir que por otra cosa". Así comienza
Luis Testón a desgranar su historia. Ahora, con las
herramientas necesarias se pone a trabajar en un par
de madreñas. La madera que utiliza puede ser de
abedul, haya, nogal, cerezo... todo menos roble, que
es muy dura. Si todo va bien, un día entero le basta
para finalizar un par. "La elaboración es difícil
porque no hay metro, tiene que ir todo a ojo". Pero
la dificultad no está sólo ahí, ya que como los
herreros también han desaparecido, él mismo tiene
que arreglar en el fuego los utensilios que se le
van estropeando. "Es un trabajo ‘de chinos’, hay que
tener mucha paciencia".
Las madreñas se utilizan mucho en Asturias y León,
así que como oficio artesanal tiene porvenir. Lo que
le faltan a Luis son ayudantes. "El que quiera,
puede venir a aprender conmigo. En dos o tres años
lo sabe todo".
Por ahora tiene el futuro asegurado, porque en
verano los turistas que pasan por su taller, en
Pendones, le sacan de las manos los cerca de 500
pares que ha estado preparando, con paciencia
artesana, durante todo el invierno. §
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