Un grupo de mineros de Pola de Lena dejó su tierra
para ir a trabajar a las minas de potasa de Navarra.
Fue en febrero del año 79 cuando decidieron unirse y
formar una sociedad, dando paso a lo que con el
tiempo se convirtió en el Centro Asturiano de
Navarra, una entidad que hoy cuenta con 640 socios.
Foto
cedida por el C.A. de Navarra
Benjamín
Arca es natural de Moreda de Aller. Lleva más de
treinta años en Navarra y es actualmente el
presidente del Centro Asturiano y también de las
Casas Regionales de Navarra.
La sede del Centro Asturiano se encuentra en el
centro de Pamplona. El inmueble fue adquirido en el
año 81 y consta de dos plantas, en las que tienen
cabida reuniones, juegos, exposiciones de cuadros, y
espacios para ver la televisión asturiana o viajar
por Internet. Al lado de este local han instalado un
bar-restaurante en el que se pueden degustar
productos típicos asturianos. Comenta Benjamín que
esta región le recuerda mucho a Asturias por el
carácter acogedor de sus gentes y el paisaje. Si a
esto se le suman las fiestas típicas asturianas que
organizan en el Centro, es casi como estar en casa.
"Solemos celebrar las mismas fiestas que se celebran
en Asturias". Las típicas espichas, los Carnavales,
el Día de la Madre, la Fiesta del Cordero a la
estaca, y también La Santina en el mes de
septiembre, que "es la madre de todas las fiestas",
entre otras. Además festejan las fechas importantes
de la Comunidad, como el Día de Navarra en
diciembre, en colaboración con el Gobierno regional.
"Es una forma de que devolvamos a los navarros la
acogida que nos han y se integren también con
nosotros". Y muchas más actividades, entre
excursiones, exposiciones, juegos sociales, jornadas
culturales, etc.
En otro orden de cosas, hay que destacar las
actividades deportivas que están llevando a cabo,
como la formación de un equipo ciclista con el
nombre de Centro Asturiano de Navarra, que les está
dando muchas alegrías y trofeos, y también dos
equipos de fútbol. Además, tienen en mente crear una
peña de apoyo a Fernando Alonso.
La distancia ya no es un problema, como era antaño,
cuando ambas comunidades estaban separadas por un
viaje de trece horas, y cualquier excusa es buena
para acercarse a la tierrina. Comenta Benjamín en
tono anecdótico que ahora cualquier prejubilado te
dice "que se va a cortar el pelo a Mieres"; se va el
viernes y vuelve el domingo a la tarde, feliz
después de tomarse unos culines de sidra con sus
amigos. §