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Gobernar
en minoría:
delicado equilibrio
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Ya vamos por la séptima
legislatura de la autonomía asturiana. La singularidad de la actual,
es que por primera vez un presidente, Vicente Álvarez Areces,
afronta su tercer Gobierno consecutivo. Además se trata de un
Gobierno paritario, con tantas mujeres como hombres al frente de las
respectivas Consejerías, que finalmente se han reducido a diez.
Después de los tira y afloja para conseguir repetir la misma fórmula
que la anterior legislatura, las negociaciones no fructificaron
entre el PSOE e Izquierda Unida. La decisión final de los
socialistas, asumir el reto de gobernar en minoría, marca el
comienzo de una etapa complicada, porque lo que toca será gestionar
políticamente cada uno de los temas y conquistar diariamente los
apoyos necesarios para gobernar. El tiempo dirá si ha sido o no una
decisión acertada.
Los asturianos estamos en un momento histórico importante. Los
parámetros económicos señalan que hemos salido ya del túnel de la
crisis. Este importante dato lo debe tener en cuenta tanto el nuevo
Gobierno como la oposición. Es más, se sabe que gracias a las
inversiones y a la reconversión puesta en marcha, la economía
asturiana crece de forma sostenida. Sin embargo se puede perder de
vista que lo hace por debajo de la media nacional. Esto nos indica
que la anomalía se mantiene y que por tanto la generación de riqueza
debe ser uno de los objetivos fundamentales para que esta región
crezca. Y para que eso sea una realidad, Gobierno y oposición han de
ser cautos, inteligentes, y tener claro que los intereses generales
de Asturias están por encima de los intereses partidistas, cosa que
habrán de demostrar en el día a día. Comprobaremos enseguida si se
pone el énfasis en los problemas de la región, y no en otros asuntos
que no interesan más que a unos pocos.
Deberían preocuparse por los jóvenes, profundizando en la realidad
que se vive en la calle, proporcionando una base socioeconómica
sólida que permita que, después de haber invertido en su formación,
puedan encontrar posibilidades de futuro en Asturias, ejerciendo su
profesión en un puesto acorde con su nivel académico y su
preparación.
Deberían preocuparse por el descenso demográfico, que nos condena a
convertirnos en una sociedad cada día más envejecida.
Deberían preocuparse por convertir Asturias en una comunidad
moderna, integrada en la sociedad de la información, dotada de
contenido tecnológico y sembrada de ideas y proyectos empresariales,
clave fundamental para el futuro de la región.
Deberían preocuparse de generar nuevos enfoques y nuevas políticas
que nos orienten hacia Europa. Durante las dos últimas décadas, una
de las principales preocupaciones de los gobiernos asturianos han
sido las infraestructuras, en especial las comunicaciones
terrestres. Ahí ya hemos avanzado. Muchas grandes obras se
culminarán a lo largo de esta legislatura y ahora toca otra cosa.
Toca pensar que los fondos europeos que han de llegar ya no van a
estar tan centrados en las infraestructuras como en la investigación
y el desarrollo. Habrá que ver si estamos preparados para ello o
vamos a seguir con el mismo discurso. A la vista está la aprobación
de los Presupuestos regionales y ante ello apelamos a la
responsabilidad, de que Gobierno y oposición tengan el talante y la
talla política que requiere el momento para que la gobernabilidad de
nuestra región no sea un problema.
Septiembre llega y marca el comienzo de una nueva etapa. El
Parlamento iniciará la reforma del Estatuto de autonomía, lo que
será un examen para el flamante Ejecutivo de Areces. Veremos si
entre todos son capaces de llevar este barco a buen puerto, sin
anteponer nada a los intereses generales de Asturias.
Quizás ahora más que nunca, nuestra región necesite de un clima de
entendimiento para facilitar que los nuevos retos que se planteen
sean tan seductores, que todos los asturianos, sin excepción,
creamos en nuestro futuro y apostemos por él.
Este Paraíso lo merece.
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