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Los datos recogidos en el
informe de 2006 han vuelto a certificar que los osos han
llegado a realizar movimientos exploratorios en concejos
como Morcín, Riosa u Oviedo, algo que parecería
impensable hace tiempo.
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Tres
colmos: ríos, abejas y osos.
Lo quieren todo,
por
Gonzalo Olmos
Descenso
de la población asturiana. Se
buscan soluciones.
Más
jóvenes en el campo
Tres colmos:

ríos, abejas y osos
Por
Alberto Carlos Polledo
Arias
Cierto
que son escasos los minutos que pierdo delante del
televisor. Cuando lo hago, casi siempre planea como
un run run de fondo mientras hojeo la prensa diaria
o comparto impresiones con las páginas de un libro.
Si me siento delante de la bien llamada caja tonta,
a los pocos minutos me corroe el remordimiento de
desperdiciar un tiempo que no retornará jamás
escuchando relatos de horror -léase guerra de Irak,
matanza en la universidad de Virginia, violencia de
género, accidentes de tráfico, cambio climático,
rifirrafes de políticos mal educados, recalificación
de terrenos, programas del corazón…- para qué seguir
amargándoles la jornada con más ejemplos que,
desventuradamente, se repiten día a día hasta la
saciedad.
En esas andaba hace unos días, con un oído distraído
puesto en lo que la locutora de uno cualquiera de
los telediarios iba contando, y con la mente
concentrada en las líneas del último libro de James
Lovelock "La venganza de la Tierra", texto
imprescindible para saber qué está pasando con la
Tierra y qué se puede hacer para salvarla. Es
irrefutable que la humanidad se encuentra ante un
desafío sin precedentes; sin duda, el más grave
desde la noche de los tiempos: el calentamiento
global y el cambio climático pueden causar el fin de
nuestra civilización.
Decía que en esas andaba porque, de repente, una
noticia impactó como un dardo certero en mi cerebro…
Aunque, primero, déjenme contarles una pequeña
historia. Hace unos meses leí algo que en aquel
momento pensé que era el colmo de la ignorancia y la
burrez al superlativo: las declaraciones de un
dirigente político -creo que era murciano y no me
pregunten a qué partido pertenecía porque tampoco me
importa- que, ni más ni menos, manifestaba que era
monstruoso que las aguas del río Ebro se perdieran
en el mar, cuando tanta necesidad de ella tenían por
aquella zona para el regadío y también, cómo no,
para suministrarla a los miles de apartamentos que
pretenden construir para mayor gloria de
constructores y ediles recalificacionistas. Como si
la aportación que los ríos hacen al mar fuese una
fruslería. Pobre imbécil que ni tan siquiera concibe
que el mar, como ser vivo, tendrá los días contados
si el líquido elemento confunde su destino final.
Vuelvo a decir por última vez que en esas andaba y,
sin más, vamos al grano. Relataba la citada
presentadora que el cambio climático y la
contaminación estaban arruinando la industria
apícola en EE UU y que, a este paso, si las abejas
continúan falleciendo a millones la miel
desaparecerá de los mercados y el hombre no volverá
a degustarla jamás. Nos lo explicaba como si la
función primordial de estos insectos fuese
proveernos de ella, cuando, para ser sinceros, lo
que el hombre recolecta de las colmenas es, para el
extraordinario trabajo que desarrollan las abejas,
el chocolate del loro. Alguien debería de explicar a
esta señorita y al director de tal telediario que la
Creación asignó a estas obreras la misión de
contribuir al equilibrio medioambiental mediante la
polinización. Einstein dijo que si las abejas
desapareciesen de la faz de la tierra, los días del
hombre estarían contados.
Tampoco está mal lo que nos contó un portavoz del
FAPAS en un periódico ovetense hace unos días: "Cada
vez hay menos actividad humana que genere alimento
para el oso cerca de la Cordillera Cantábrica y cada
vez hay más pistas y, por lo tanto, menos
tranquilidad para la especie. Los datos recogidos en
el informe de 2006 han vuelto a certificar que los
osos han llegado a realizar movimientos
exploratorios en concejos como Morcín, Riosa u
Oviedo, algo que parecería impensable hace tiempo.
Comprendo que las pistas en los montes molesten
(también a mí) a los osos, pero que por su culpa
cambien el hábitat a zonas superpobladas con
carreteras y autovías por todas las esquinas, en
lugar de hacerlo a zonas más profundas, es insólito.
¿No será la causa de esta emigración el haberles
alimentado durante años con carroña en los concejos
de Quirós, Proaza y Teverga? Que alguien, si lo
sabe, me lo cuente. §
indice
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Conviene prestar especial atención a
las alertas que la realidad emite. Exprimidas las oportunidades
urbanísticas en otros lares, el atractivo que despierta la costa
asturiana para los intereses del sector de la construcción es
inequívoco y creciente
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"Una población envejecida necesita más
cuidados, más política social y, como consecuencia, más gasto
social"
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"Los datos están maquillados"
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"Veremos si este plan cumple las
expectativas"
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"Mientras no se fomente en las zonas
rurales la comodidad de la sociedad actual, la gente se va a marchar
a la ciudad"
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"La gente en el campo lo que demanda es
calidad de vida"
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"Tenemos un futuro muy incierto, que no va a ser
atractivo para que los jóvenes sigan en esto"
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Comentarios

Lo quieren todo
Por Gonzalo Olmos Fernández-Corugedo
Por
fortuna, de un tiempo a esta parte la sociedad
española ha venido adquiriendo conciencia del
desaguisado urbanístico organizado en el litoral por
la construcción desaforada. No obstante, la reacción
ciudadana y su correlato en las políticas públicas y
los cambios legislativos seguramente llegan tarde.
En los últimos tiempos el suelo se ha considerado
poco menos que un bien de consumo, y no un recurso
natural, clave para el equilibrio del ecosistema.
Mucho ha tenido que ver en esta frenética carrera
desarrollista la ambición de un enriquecimiento
relativamente sencillo de inversionistas, sumada a
las aspiraciones de un buen número de personas
dispuestas a hacer de la adquisición de su segunda
residencia su particular conquista vital. La
complicidad de las administraciones también ha
propiciado el caldo de cultivo adecuado, al
imponerse (en el mejor de los casos) el papanatismo
consistente en fiar al crecimiento urbano y al
sector de la construcción la base de nuestro
crecimiento económico. Como resultado de esta fiebre
del ladrillo, aún no del todo atemperada, en España
se han construido en los últimos años más viviendas
que en Francia, Reino Unido y Alemania juntos. En
2006 fueron 750.000 las construidas. Muchas de ellas
en zonas turísticas de nuestras costas. Muchas
posiblemente se compren y no se ocupen temporal o
permanente, o ni siquiera se acaben vendiendo por la
posible saturación de oferta que se avecina.
Asturias no ha permanecido al margen de esta
vorágine, como es público y notorio. Las
expectativas para el futuro tampoco son muy
halagüeñas. Según el informe "Destrucción a toda
costa, 2007", elaborado por Greenpeace, y referencia
de cabecera sobre las negativas repercusiones que
para el medioambiente costero tienen epidemias como
el aceleradísimo crecimiento urbano, en Asturias hay
en proyecto 17 campos de golf en zonas costeras, y
las previsiones del planeamiento urbanístico de los
20 ayuntamientos del litoral permitirán que se
construyan más de 33.000 nuevas viviendas. Por su
parte, el Gobierno Autonómico alega reiteradamente
que esta denuncia es alarmista, y que existen
suficientes garantías jurídicas para evitar un
descontrolado crecimiento urbanístico, empezando por
el Plan de Ordenación del Litoral de Asturias
(POLA), aprobado en mayo de 2005, y que preserva con
especial celo los primeros 500 metros de costa.
Hasta el momento, a decir verdad, la costa asturiana
ha sufrido menos agresiones urbanísticas que las
sucedidas en el resto de Comunidades Autónomas,
especialmente en el Sur y en Levante. También cabe
advertir una mayor vigilancia de la opinión pública
asturiana, ya que el debate sobre el desarrollo
urbanístico costero es habitual en medios de
comunicación, forma parte de la actividad de
numerosas asociaciones vecinales y ciudadanas y, al
fin y al cabo, está presente en la agenda política
regional.
Ahora bien, conviene prestar especial atención a las
alertas que la realidad emite. Exprimidas las
oportunidades urbanísticas en otros lares, el
atractivo que despierta la costa asturiana para los
intereses del sector de la construcción es
inequívoco y creciente. La propia Confederación
Asturiana de la Construcción, que agrupa a los
empresarios de este sector, requería hace unas
semanas un plan de urbanización del litoral, con la
indisimulada pretensión de superar las limitaciones
del POLA y alentar el establecimiento de nuevos
ámbitos urbanizables allí donde el trámite de los
planeamientos urbanísticos municipales no se haya
iniciado o no haya superado todos los obstáculos. Su
afirmación de que en los 10 primeros kilómetros de
costa sólo el 0,4% está urbanizado en Asturias suena
a lamento más que a satisfacción. Parece difícil
fiarse de quien entiende que la razonable
preservación de nuestras costas, un logro colectivo
(amenazado, eso sí), no deja de ser un obstáculo
para sus intereses económicos.
Sin el necesario control, ni el exigible rigor en la
planificación urbanística, podemos caer en el error
de apostar por el espejismo del rápido crecimiento y
el fervor desarrollista, sin advertir que el mayor
activo que Asturias puede ofrecer es precisamente su
paisaje y naturaleza. Por eso es preciso reforzar la
vigilancia y afirmarse en las propias convicciones:
o desarrollo sostenido y equilibrado, o pan para hoy
y hambre para mañana. §
indice
Descenso de la población asturiana

Se buscan soluciones
Oscar Rodríguez
Profesor de Sociología
de la Universidad de Oviedo
Las estadísticas golpean duramente: Asturias
es la única región que perdió habitantes a lo largo
del 2006. Un dato que no admite discusión, y que
deja sobre la mesa un tema que debe ser planteado
con urgencia.
En el
año 2006 Asturias perdió el 0,21% de su población.
Para aterrizar el dato de una manera más visual,
esto equivaldría a despoblar en su totalidad el
concejo de Cabrales. Si sumamos este descenso al que
se produjo en el año 2005 (0,13%) nos situamos en un
proceso de despoblación que va en aumento y que
requiere planteamientos contundentes. Es necesario
proponer soluciones integrales que partan desde los
grupos políticos y las administraciones públicas.
Oscar Rodríguez Buznego, Profesor de Sociología en
la Universidad de Oviedo, plantea la necesidad de
aplicar políticas más eficaces que frenen y pongan
solución a la situación actual de Asturias.
-¿Cuál
es la explicación que justifica la recesión
demográfica que se está viviendo en el Principado?
-Hay una depresión demográfica que se manifiesta
fundamentalmente en tres indicadores. Por una parte,
tenemos una de las tasas de natalidad más bajas de
España, y España a su vez es de los países del mundo
donde nacen menos niños en relación a su población
total. La fecundidad también es muy baja, ya que las
mujeres asturianas son las que menos hijos tienen de
toda España. El último indicador es el del
envejecimiento, que se viene agudizando en los
últimos tiempos, que hasta cierto punto es
correlativo al de la natalidad. Si en una población
nacen pocos niños, con el paso del tiempo el
envejecimiento será cada vez mayor, lo que se
refleja en una tasa de mortalidad superior. En
Asturias el crecimiento natural es negativo, y en
una sociedad en la que fallecen más personas de las
que nacen, el único factor demográfico que puede
equilibrar la estructura de la población son las
migraciones.
-Desde
el punto de vista sociológico, ¿cómo debemos
entender el tema de las migraciones?
-En Asturias el saldo migratorio interior
también es negativo, ya que salen más personas de
las que vienen desde otras partes de España. Si el
saldo migratorio total es positivo, se debe a la
afluencia de inmigrantes extranjeros, lo que sucede
es que la cantidad no es suficiente para compensar
el crecimiento natural negativo. De ahí que
Asturias, en el último año, haya perdido población.
Somos una de las comunidades más envejecidas junto
con Galicia y Aragón. Estamos atravesando una fase
de una evidente depresión demográfica.
-¿Qué
importancia tienen otros factores, como por ejemplo
la economía?
-Los estudios demuestran que la percepción que
las mujeres y los matrimonios tienen de la situación
económica incide en su decisión de tener más o menos
hijos. La baja natalidad que registra Asturias es
consecuencia de un estado de ánimo muy escéptico con
respecto a la economía asturiana, sobre todo entre
la población más joven. Esto, junto con la tasa de
inmigración, sucede porque nuestra economía no
ofrece las mismas oportunidades de empleo y vida que
otras comunidades autónomas.
-¿Cuáles son los riesgos de mantener una pirámide
demográfica tan desequilibrada?
-Estamos incurriendo en numerosos riesgos. Uno
de ellos se refleja en la pirámide de edades; otro
es más silencioso pero se produce igualmente, y es
que en Asturias se sigue concentrando más población
en el centro. Todos estos desequilibrios tienen
consecuencias: una sociedad envejecida tiende a
acomodarse más en la rutina, en las tradiciones, es
menos innovadora y pierde energía... Una población
envejecida necesita más cuidados, más política
social y, como consecuencia, más gasto social. Si la
población tiende a reducirse, cada vez recibiremos
menos ingresos y tendremos menos recursos para
financiar un gasto social, que cada vez va a ser
mayor. Es muy probable que en un futuro muy
inmediato vayamos a recibir un volumen de
transferencias del Estado tan importante como el que
hemos tenido hasta ahora. Seguramente tampoco vamos
a recibir fondos europeos en las mismas cantidades.
-¿Cómo
está respondiendo la clase política ante este
problema?
-Otros países y otras comunidades autónomas que
han experimentado los mismos síntomas de depresión
demográfica, han puesto en marcha políticas para
incentivar la natalidad y ayudas directas a las
familias. En Asturias esta cuestión está ausente del
debate político, no conocemos las propuestas de los
distintos partidos sobre esta cuestión. Por otro
lado sabemos que Asturias tiene una fiscalidad
elevada sobre las familias y, por el contrario,
tiene unas líneas de ayuda que están en la cola en
el ranking de las comunidades autónomas. Una vez
más, la agenda política parece ir por un lado y los
problemas reales de la sociedad asturiana van por
otro.
indice
Asturias Opina

Más jóvenes
en el campo
Es quizás el principal
problema de nuestras zonas rurales: los jóvenes no
ven rentable hacerse cargo de una explotación
agrícola o ganadera y se van a probar suerte a las
zonas urbanas. Nuestro campo se vacía.
Sin embargo, según el Ministerio de Agricultura, en
los últimos seis años se incorporaron al campo
asturiano 1.117 jóvenes, de los cuales casi
trescientos lo hicieron el año pasado.
El Plan de Desarrollo Rural 2007-2013 prevé una
inversión total de 685 millones de euros y contempla
que en ese periodo se incorporen un millar de nuevos
jóvenes ganaderos.
¿Cree que las ayudas
del Principado serán efectivas para
animar a los jóvenes a establecerse en el medio
rural?
Ramón Artime
Presidente de ASAJA
(Asociación Agraria de Jóvenes
Agricultores y Ganaderos de Asturias)
"Los
datos que se están manejando son, desde mi punto de
vista, no fiables y maquillados. Y lo digo por una
razón muy sencilla: ese incremento de las cifras se
debe a que, desde el año pasado, se permite que las
esposas de los que eran titulares se integraran,
pero no significa que haya habido un joven que se
incorporara a una explotación, sino que sólo
comparte titularidad con la esposa.
A partir de este momento, las incorporaciones no van
a ir en función de las rentabilidades. Lo que está
claro es que un joven, para incorporarse a una
explotación, necesita que el Gobierno le consiga
ayudas que ahora mismo no tienen. Va a ser muy
difícil que se haga cargo de una explotación lechera
si las rentabilidades siguen siendo como hasta
ahora, porque una explotación lechera que quiera
entrar hoy en el mercado necesita una inversión
millonaria. Habrá incorporaciones, pero menos de las
que muestran las cifras que el Gobierno o el
Ministerio están manejando" §
José Calvo
Secretario General de UCA (Unión de Campesinos de
Asturias)
"Soy
bastante escéptico en cuanto se habla de volumen de
inversiones para que la gente se incorpore al campo.
Lo que sí tenemos claro desde nuestra organización
es que es imprescindible poner en marcha planes para
que los jóvenes no se marchen y los pueblos no
queden vacíos. No obstante, veremos si este plan
cumple las expectativas que han puesto en él. Hay
que buscar la fórmula para poder ilusionar y hacer
ver que el trabajo del campo es tan rentable como
cualquier otra actividad.
Es muy difícil hacerse cargo de una explotación
agraria si ésta no tiene los derechos de producción
suficientes. Hoy en día ya no sirve que un joven se
haga cargo de la explotación de su padre o su
abuelo, porque hay que complementarlo con derechos
de producción, y en este punto hay que tener en
cuenta que las explotaciones tienen que ser de una
producción mucho mayor que hace unos años.
Por otra parte, las nuevas tecnologías avanzaron
enormemente, pero el coste de la producción hoy por
hoy se ha disparado. Está muy por encima de los
precios de la materia prima que se produce. Suben
los piensos y los abonos pero el precio de la leche
y la carne, por no hablar de otras producciones, no
va a la par con el gasto que ocasionan" §
Francisco Baragaño
Secretario General de USO (Unión Sindical
Obrera)
"No
cabe duda: que exista un plan para la incorporación
de los jóvenes al campo es mejor que nada. Lo que
pasa es que plan hay que concretarlo. No sé si la
cantidad que se destina para jóvenes agricultores,
que es menos del 5% del programa total, es
suficiente para la captación de jóvenes para el
mundo agrario. Algo mejorará la situación, pero no
basta con eso, hay muchas más medidas que hay que
activar, porque los 1.117 jóvenes que se han
incorporado al campo no palían el despoblamiento que
hay en el medio rural. Se pueden aportar ayudas,
pero éstas han de conllevar todos los avances
técnicos que existen. Mientras no se fomente en las
zonas rurales la comodidad de la sociedad actual,
lógicamente la gente se va a marchar a la ciudad.
Es fundamental creer que el medio rural tiene que
ser una fuente importante para el Producto Interior
Bruto, y no cabe duda de que este Plan es un primer
paso en este sentido" §
Tomasa Arce
Viceconsejera de Medio Rural
"Hay
algo que no se va a poder frenar y es el hecho de
que la población está envejecida. Los nuevos
ganaderos o agricultores no se incorporan en la
misma proporción que se jubilan los mayores. Además,
hablamos de jóvenes que se incorporan a la actividad
agrícola-ganadera, pero no tenemos en cuenta otras
opciones. Hay por ejemplo quien se incorpora a esa
actividad habilitando tres habitaciones de turismo
rural, o que crea una fábrica de mermeladas, o una
planta de envasado de arroz con leche o de leche
ecológica. Lo cierto es que se están moviendo más
los pequeños negocios rurales vinculados al ocio, el
deporte y la agroalimentación, que relacionados con
la actividad agraria en sí misma.
Por otra parte, al mismo tiempo que está
descendiendo el número de explotaciones lecheras, se
están incrementando claramente las de la carne,
porque permiten una mayor calidad de vida: las vacas
tienen que ser ordeñadas todas las mañanas y todas
las tardes de todos los días del año, en cambio los
que se dedican a la carne pueden faltar tres días de
la explotación, porque se puede hacer cargo un
vecino.
La gente en el campo lo que demanda es calidad de
vida. No es que no les guste vivir en zonas rurales,
sino que echan en falta las comunicaciones y los
buenos servicios sanitarios y educativos. En mi
opinión, el problema no es tanto la viabilidad
económica de las explotaciones, que yo creo que no
van tan mal, como el aislamiento o la imposibilidad
de disponer de tiempo para el ocio. Creo que es un
tema de sociología pura, más que economía. Las
comunicaciones terrestres y las nuevas tecnologías
son factores determinantes" §
Oscar Sirgo
Secretario General del Sindicato Asturiano
de Campesinos (SAC-COAG)
"Por
una parte el Plan de Desarrollo Rural sí puede
animar a los jóvenes agricultores y ganaderos, pero
por otra no. Hay mucha incertidumbre hoy en día en
el campo, y no sólo en el asturiano, sino en el de
toda España y también de Europa, sobre todo en el
sector lácteo. Los niveles de producción han
disminuido considerablemente en Francia, Alemania y
España. En Europa la leche está subiendo, pero en
Asturias y en España las centrales dicen que hay que
bajarla. Mientras, el coste de la producción ha
subido mucho, los piensos por ejemplo un 4% en estos
últimos meses. Tenemos un futuro muy incierto, que
no va a ser atractivo para que los jóvenes sigan en
esto. De todas formas, en Asturias hay mucha gente
que va a depender mucho del apoyo que les dé la
Administración y de la efectividad de la nueva Ley
de Desarrollo Rural. Hay que ser competitivos en
precios, pero lo que no podemos es endeudarnos más.
El sector lácteo asturiano tiene buenas y modernas
infraestructuras, pero han costado mucho y tienen
que ser amortizadas. Debemos tener proyectos a largo
plazo, para poder darle al ganadero por lo menos una
perspectiva de diez años, que es lo mínimo que
necesita una explotación para ir amortizándose" §
indice
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