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Las numerosas muestras arquitectónicas
y artísticas que pueblan la ciudad dan fe de un pasado espléndido
que se ha integrado con naturalidad en el presente.
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Foto:
Fer |
San
Mateo
2007
(Oviedo)
Preparémonos una vez
más para sucumbir a los encantos de la fiesta más esperada del año,
las Fiestas de San Mateo. En origen esta celebración tenía un fuerte
contenido religioso, pues nació debido a la afluencia de peregrinos
que se congregaban en torno a la Catedral, pero en la actualidad lo
profano ha ganado la batalla. Y ha hecho su aparición el
espectáculo. Nueve días y nueve noches de ininterrumpida diversión.
Se agradecería poder desdoblarse para asistir a cada uno de los
actos que se celebran en la capital. Y aún así hay quien lo intenta.
Los conciertos de grandes estrellas como Miguel Bosé, El Sueño de
Morfeo o Hevia, entre muchos otros artistas, alumbrarán el
firmamento mateíno y competirán con los fuegos artificiales que
iluminarán la noche del 20 al 21de septiembre.
Antes, el viernes 14 el pregón habrá dado el pistoletazo de salida a
unas fiestas que tienen a su vez fechas claves. El día 16, en el
parque Purificación Tomás, hay que asistir a la romería, como marca
la tradición. El 19, es el colorido desfile del Día de América, un
emotivo desfile que recuerda la importancia de la emigración para
los asturianos. El 21, el día grande es también la jornada del bollo
y el vino. Y el 23, el cierre de las fiestas vendrá como siempre
marcado por la romería del Cristo. En medio de todo, la animación de
los chiringuitos, los conciertos en la calle, las noches de folk, de
salsa o de reggae, las muestras folklóricas o las competiciones
deportivas... San Mateo está pensado para todos los gustos y edades,
para todos los ovetenses y para todos los asturianos y amigos que se
decidan a vivir estas fiestas. §
Corazón cultural
Oviedo es el centro por
excelencia. Centro geográfico, económico, cultural y de servicios.
Orgullosa capital que combina su pasado señorial con el desarrollo
de vanguardia. Todo en su punto justo. En equilibrio de fuerzas. En
sus calles se refleja el ayer en cada losa de piedra, en los
portales y las plazas, en el colorido de sus fachadas, que todos los
años son objetivo de las cámaras de miles de turistas. Decenas de
construcciones bien conservadas dan fe de un pasado espléndido, que
se ha integrado con naturalidad en el presente. Las numerosas
muestras arquitectónicas y artísticas que pueblan la ciudad son un
testimonio vivo. La catedral, fundada en el siglo XIV, cuya torre
alcanza una altura de 70 metros, es sin duda la imagen más
representativa. Su interior alberga ejemplos artísticos apreciados
por todos los asturianos. A su alrededor se extiende la zona
antigua, que ha sido declarada "conjunto histórico-artístico", lo
que la convierte en un paso obligado en la visita a la capital del
Principado. Imprescindible la visita a la Plaza del Fontán y a su
mercado, el Ayuntamiento, la Plaza del Paraguas, la Plaza del Riego,
lugares todos para tomarse un respiro sentados en una terraza. O un
paseo tranquilo por calles con historia, como la calle Mon,
Platerías, Cimadevilla… Hasta llegar a las puertas del Palacio de
Velarde, actual sede del Museo de Bellas Artes de Asturias. En la
parte antigua, merece la pena detenerse un momento y visitar el
edificio histórico de la Universidad, recorriendo los soportales del
patio interior, en la calle San Francisco.
La ciudad puede presumir de desarrollar una intensa actividad
cultural en todos los campos. Destacan principalmente la
programación del Teatro Campoamor, y más recientemente la del
Auditorio Príncipe Felipe, una moderna construcción que alberga
actos culturales de todo tipo, con preferencia a la música. El
ajetreo de la urbe se aprecia en calles más céntricas, encabezadas
por la emblemática Calle Uría, que desemboca en el inolvidable
Parque San Francisco.
Las espaldas de la ciudad están bien guardadas por el Monte Naranco,
lugar de esparcimiento en el que los ovetenses hacen deporte o
simplemente descansan la vista, ya que desde lo alto se puede
disfrutar de una estupenda panorámica del concejo. Imposible pasar
por alto la visita a la iglesia de San Miguel de Lillo y Santa María
del Naranco, un símbolo para todos los asturianos. §
Reportaje completo en la edición de papel |