Centros Asturianos

JUNIO 2008

 

 

Centro Asturiano de Valladolid

Comida homenaje a los mayores
Foto cedida por el C.A. de Valladolid

 

De las alturas y el verde intenso de Asturias a los ocres de las planicies vallisoletanas, donde siempre se ve el horizonte. Todas las tierras tienen su encanto. Aún así, no está de más tener un rincón donde celebrar el recuerdo de la “tierrina” con unas sidras y buena compañía.

Asturias en el llano

 

El tirón industrial de una ciudad como Valladolid y alrededores, especialmente durante los años sesenta y setenta, fue lo que atrajo a centenares de trabajadores de muchos puntos de España. Allí acudieron operarios asturianos, curtidos como aprendices en las ”aulas” de las grandes empresas como Duro Felguera o la Fábrica de Armas. Ese fue el camino que tomó José del Canto, actual presidente del Centro Asturiano de Valladolid y natural de Barredos... “Mi madre era de Tineo y mi mujer y mi padre de la Cuenca. Debido a una bronquitis crónica de mi hijo pequeño, el médico nos recomendó ir a Castilla. Y como teníamos familia en Valladolid...” Así comenzó una nueva etapa en su familia, y empezó también a formarse la idea de crear un Centro Asturiano en la ciudad que los había acogido. “En esas fábricas de Valladolid, donde nos conocíamos casi todos, fue donde se generaron las raíces del Centro Asturiano. Había una persona que tenía un bar, y en ese local empezamos a reunirnos en torno a unas sidras. En los años 75 ó 76 es cuando se hacen los primeros mimbres de la cesta. Ahora mismo somos en torno a trescientas veinte familias”.
La agrupación pasó por diferentes ubicaciones hasta llegar a la actual, que supuso un gran salto cualitativo. La Junta directiva buscó un lugar para asentarse y encontró en La Overuela un terreno apropiado de siete mil metros cuadrados, con una edificación para las salas del centro. La puesta en marcha de todas las instalaciones fue un trabajo laborioso pero agradecido. La antigua edificación estaba casi en ruinas -”alguna reunión hubo dentro de la casa a la que hubo que ir con paraguas”, recuerda José del Canto, con una sonrisa. Y se acondicionó entera. Se dividió en tres partes: oficinas, salón para niños y otra sala para ver la televisión. Y el “chigre”, por supuesto, para dar comidas, para jugar la partida de cartas y para cualquier encuentro social que hiciera falta.
Y siguieron avanzando. En San Mateo, había un día de fiesta dedicado a las Casas Regionales, a cuya Federación pertenece el Centro. Allí empezaron a mostrar la mejor cara de Asturias, sirviendo culines de sidra para regar las empanadas, casadielles, y otras viandas. A partir del 94 se permitió poner una carpa en las ferias y vender los productos típicos de cada región. Con los beneficios, el Centro fue creciendo. En los terrenos adquiridos se construyó una pista polideportiva; más tarde se compró un hórreo tradicional, donde se instalaron las oficinas; seguidamente se recreó la cueva de la Santina, toda en piedra,con un pequeño estanque en la parte delantera; también una bolera asturiana, y una pequeña pomarada con dieciséis manzanos traídos directamente de Villaviciosa, la tierra de la sidra. “Nosotros decimos que aquí hay un cachín de Asturias porque tenemos un poco de todo”. (...)

 Centro Asturiano de Valladolid. C/ Corregidores s/n. La Overuela • 47009 Valladolid


 Reportaje completo en la edición de papel

 

 

 
   

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