|
“El disco no se
plantea como un homenaje, sino como una cuestión de reconocimiento
por parte de gente mucho más joven que nosotros que creció
escuchando canciones de Dixebra” |
-Más de veinte años de trayectoria haciendo rock en asturiano. ¿Qué
balance hacéis de la historia de Dixebra?
-Lo fundamos dos personas por entonces muy ligadas al
Movimiento de Recuperación Lingüística, César Maniego y yo. Veníamos
de trabajar en organizaciones de defensa del asturiano, incluso
militábamos de aquella en un partido nacionalista de izquierdas. En
un momento dado quisimos seguir en la militancia, pero de otra
manera, rompiendo un poco la idea de ese pack de nacionalismo y
música celta, ruralismo, etc. Nosotros veníamos de barrios obreros,
con influencias de grupos como The Clash o Kortatu. Eso sí, al
principio era todo muy intuitivo, habíamos meditado la cuestión
ideológica, pero musicalmente éramos un desastre.
-Pero con los años tú, por ejemplo, has hecho de la música tu
profesión.
-Sí. Cuando empezamos, las infraestructuras musicales
que existían en Asturias no permitían que un grupo cantando en
asturiano y con la música que hacíamos pudiera plantearse vivir de
ello. Incluso hoy compatibilizamos Dixebra con otros trabajos, pero
cada vez nos ocupa más tiempo. En mi caso, después de estar catorce
años como formador en el Forem (Formación y Empleo), dando clases de
derecho sindical, ahora la música me ocupa todo el tiempo. Todo
forma parte de nuestra ideología: hacer país desde la música. Eso
implicó que nos metiéramos a fondo en crear infraestructuras
musicales en Asturias, para que grupos autogestionados como nosotros
se puedan abrir camino.
-Ése fue el motivo principal para fundar L’Aguañaz, ¿no?
-Nosotros ya habíamos sacado un disco con Fonoastur,
una discográfica muy dirigida hacia el folk y la música tradicional.
Nosotros éramos los bichos raros, un grupo simpático pero que no se
podía tomar mucho en serio. Me refiero no tanto a la compañía, que
no hubo ningún problema con ellos, sino al ambiente asturianista que
decía “bah, son rockeros, no tienen nada que ver con lo nuestro“.
Nos costó mucho salir adelante al principio, porque chocó mucho que
insertáramos la lengua asturiana en un contexto musical en el que
nunca había estado presente. Así que un día Fernando Gaitero dijo:
“aquí lo que hay que hacer es autogestión”. Y así fue. Hablamos con
Fonoastur y decidimos no renovar el contrato, nos arriesgamos y
creamos L’Aguañaz para editar los discos de Dixebra. Lo que ocurrió
fue que después del primer disco luego sacamos otros tres de amigos
nuestros, y a partir de ahí...
-Recientemente habéis editado ¡Salú ya Dixebra!: varios grupos
escogieron un tema de Dixebra y lo...
-...pervirtieron. (Risas) Nosotros estamos
encantados, además el disco no se plantea como un homenaje, más
cuando somos una banda en activo y estamos preparando un disco
nuevo. Se planteó como una cuestión de reconocimiento por parte de
gente mucho más joven que nosotros que creció escuchando canciones
de Dixebra. Teníamos ganas de ver cómo sonaban nuestras canciones en
otras manos y voces. Hay personas que no se atrevieron mucho, e
hicieron versiones muy parecidas, pero hubo otra gente que no nos
tuvo ningún “respeto” e hicieron lo que dice el subtítulo del disco:
“pervertir” las canciones, darles una vuelta completa y hacerlas
suyas. Curiosamente fueron los más amigos, la gente con la que
llevamos años relacionándonos. (...)
Entrevista completa en la edición de
papel |