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El turista viene a
Bimenes en busca de tranquilidad, de hermosos paisajes y sobre todo,
de un modo de vida que creía perdido pero que aquí sigue más que
vigente.
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El
concejo “yerbatu”, pues así se hacen llamar sus habitantes, ha
sobrevivido al auge y caída de la mina, ha modernizado su ganadería
y se centra cada vez más en las posibilidades turísticas del lugar.
El que es de Bimenes lo es para siempre, como bien ejemplifica
Salvador Gutiérrez, natural del pueblo de Taballes. “Hay unos lazos
ocultos que renacen cuando encuentras a alguien de tu tierra: están
en la historia, en la forma de percibir las cosas... es una porción
del universo que está ahí presente, y cuando lo revives es un
proceso muy grato. Yo siempre llevo a Bimenes conmigo, y vuelvo
siempre que puedo”.
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Foto
cedida por Los Yerbatos |
Lo
cierto es que a Salvador Gutiérrez no hay que insistirle mucho para
que se deshaga en elogios hacia Bimenes. Durante doce años estuvo
viviendo en su pueblo natal, hasta que “la vida me llevó hasta
aquí”. “Aquí” es, entre otras cosas, ser Catedrático de Lingüística
General en la Universidad de León y, recientemente, haber sido
nombrado miembro de la Real Academia Española (RAE), donde ocupa el
sillón “S”. Hace poco también ha recibido un homenaje que le ha
llegado al alma: ser nombrado Hijo Predilecto de Bimenes. Para
hablar de su tierra se centra sobre todo en lo humano: “Lo que más
valoro es la gente, que ha sido siempre un ejemplo frente a la
adversidad: gente minera, que iba caminando a trabajar a la cuenca,
al pozo de Sotrón, de Venturo. Gente que tenía vacas en casa, que
atendía los prados... En mi casa siempre me enseñaban que había que
trabajar mucho, decir que eras un vago era un defecto muy grave”.
La llingua es una fiesta
Hablar de la historia reciente de la lengua asturiana es hablar de
Bimenes. Éste fue el primer Ayuntamiento de Asturias en declarar la
cooficialidad de la llingua, en julio de 1997. En un concejo de unos
dos mil habitantes, el gesto era poco más que simbólico. Luego el
Tribunal Superior de Justicia de Asturias lo anuló, pero lo hecho,
hecho estaba: ahora las señalizaciones, carteles, topónimos...
conservan los términos asturianos. Para celebrar aquel primer acto
de “asturianismo” desde entonces se convoca el primer sábado de
julio la Fiesta de la Oficialidá. Un día cultural y lúdico que reúne
a cantidad de personas comprometidas con la llingua. Las
asociaciones culturales de Bimenes hacen una importante labor en la
recuperación de la cultura tradicional asturiana. Asociaciones como
“El Corriellu La Pandorga”, más centrada en la música y canción
popular. Los Yerbatos es otra de las asociaciones de referencia, por
su labor en la recuperación de bailes, canciones o costumbres
típicas de la zona. Tanto en El Corriellu La Pandorga como en Los
Yerbatos se ocupan de que toda esa riqueza no se pierda en el
olvido.
Y es que así es la gente de Bimenes: se implica. Luis Miguel Montes
se define como el “cronista no oficial del Concejo” y habla de una
de sus grandes pasiones, que es capaz de entusiasmar también a toda
la gente del lugar: el Club de Fútbol Liberia. En Bimenes todo el
mundo considera el equipo como suyo. El equipo está pasando una
estupenda racha, jugando en Primera Regional y con la mejor
calificación de su historia. (...)

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Foto
cedida por Casa de les Radios. Ana Glez.
Joglar |
Casa de les Radios
En
Suares encontramos un curioso atractivo añadido para visitar Bimenes:
la Casa de les Radios. El edificio, de estilo vanguardista, no
desmerece del entorno paisajístico, pero la verdadera sorpresa está
en el interior: dos salas de exposición con diferentes tipos de
radios que nos llevan de viaje en un sorprendente recorrido, por
orden cronológico, por la historia de la radiodifusión,
especialmente centrada en Asturias.
El museo cuenta con dos colecciones, la de José Alonso Onís, cedida
por el Ayuntamiento de Oviedo; y la reunida por la Asociación de
Vecinos de Suares. Unas quinientas piezas en total, que se van
exponiendo paulatinamente en las instalaciones del museo. Una que no
puede faltar, en cualquier caso, es la reproducción en porcelana del
cuadro “La voz de su amo”, de Francis Barraud, que se ha convertido
en una de las imágenes de marca discográfica más conocidas del
siglo. El perro “Nipper” escuchando un gramófono es casi la mascota
de la Casa de les Radios, y una de las piezas que más llaman la
atención, aunque no la única. §
Reportaje completo en la edición de
papel.
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