Grandas de Salime. La joya del Primitivo

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Escrito por Fusión Asturias   
Lunes, 27 de Febrero de 2017 11:39
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Entre capillas milenarias, gigantescos molinos de viento e impresionantes paisajes fluviales el peregrino recorre los últimos tramos del Camino Primitivo antes de adentrarse en tierras gallegas. Grandas de Salime, el último municipio asturiano, le despide no sin antes contagiarle de su autenticidad y enseñarle sus secretos.

Embalse de Grandas de Salime
Las razones que conducen al peregrino a obtener la compostelana son tan variadas y diferentes como personas emprenden esta aventura. Lo que sí es común a todos los que realizan la peregrinación eligiendo la ruta del Camino Primitivo es que lejos de buscar la masificación y los retos cómodos, su anhelo es caminar por tierras originales, que conservan bosques en estado puro y tramos que ponen a prueba su devoción y su preparación física. El resultado final siempre merece la pena y por ello las cifras de peregrinos aumentan cada año. En 2016 fueron más de doce mil personas (un 5,4 % más que el año anterior) las que se calzaron las botas para realizar la que se considera la ruta original, la primera conocida y la que utilizó Alfonso II El Casto para visitar la tumba del Apóstol Santiago.
Al paisaje espectacular que promete este itinerario hay que añadir el magnetismo de los pueblos del interior asturiano. Y de esto saben mucho en Grandas de Salime. El último concejo asturiano de la ruta primitiva deja con un buen sabor de boca a aquel que holla sus senderos.
El Camino Primitivo se adentra en territorio grandalés en la localidad de La Mesa tras haber dejado atrás tierras allandesas. Su trazado recorre el concejo de este a oeste permitiendo al caminante conocer a fondo este territorio del suroccidente asturiano que con 114,96 km² se distingue por poseer una gran riqueza natural y un extenso patrimonio histórico.

Paso a paso

Una antigua iglesia de finales del siglo XVII recibe al peregrino en la primera localidad del Camino al entrar en el concejo de Grandas de Salime. Es la iglesia consagrada en honor a Santa María Magdalena, inconfundible por hallarse enclavada sobre un túmulo prehistórico que aún es posible apreciar, y rodeada por un sencillo cercado de madera. El caminante puede hacer un descanso, antes de continuar la ruta, en uno de los bancos que a modo de mini área recreativa se encuentran en las proximidades del centro religioso. Esta pequeña aldea es también un buen punto para pernoctar ya que aquí se encuentra uno de los albergues para peregrinos que ofrece el concejo (de titularidad municipal). En este caso, el equipamiento se ha habilitado en el edificio de las antiguas escuelas y ofrece catorce plazas de literas y además dispone de una pequeña área recreativa en el exterior, equipada con mesas y bancos de madera.
El Museo Etnográfico ubicado en la villa de Grandas de Salime es uno de los principales recursos turísticos del concejo. Esta popular exposición recoge las herramientas, máquinas y utensilios más representativos de la vida en el medio rural.
El Camino continúa siguiendo la misma pista por la que se accedió a este núcleo rural y el próximo punto señalado en el mapa será la localidad de Buspol, ubicada a poco más de dos kilómetros. Para llegar, el caminante enfrentará un desnivel de 150 metros, a través del cual se rodea la peña de los Coriscos, caminará observando la línea de molinos de viento que coronan la cima, al tiempo que el penetrante sonido de los aerogeneradores en movimiento acompaña sus pasos. Tras coronar el alto, emprende un descenso hasta llegar a Buspol, donde encuentra la capilla de Santa Marina. Aquí, en este paraje tan espectacular como sencillo, se levantó en el siglo XIV un antiguo hospital de peregrinos, origen del santuario actual. Asomándose a la puerta es posible observar las tallas que forman el retablo y que corresponden a San Antonio de Padua, Santa Marina y Santa María Magdalena.
Desde este punto y caminando por un sendero flanqueado por grandes lajas de piedra es posible obtener una buena panorámica y situar los próximos objetivos a conquistar, como la localidad de Grandas de Salime, capital del concejo, y el propio embalse hasta el cual debemos acceder. Eso, si la aparición de la niebla en el valle no lo impide, pero con o sin niebla, la panorámica es espectacular, de las que confirman al peregrino la elección del Camino Primitivo. Queda por delante un interesante descenso de aproximadamente siete kilómetros hacia la cuenca del río Navia, el caudal protagonista de esta zona occidental y a cuyo paso se han creado importantes embalses.

Un descenso de altura

Alrededor de 760 metros de desnivel negativo esperan al caminante, que atravesará en una primera parte parajes dominados por la vegetación típica de la zona, con los piornales como protagonistas del monte bajo y a través de cinco kilómetros de terreno irregular.
Avanzando en el Camino, éste discurre al abrigo de un pinar y posteriormente se transforma en una cómoda pista forestal. En este tramo será posible contemplar el cortín de Vallín, una estructura de piedra que defiende a las colmenas del ataque de los osos y el fuego. Hay que tener en cuenta, que el Occidente de Asturias es hábitat del oso pardo cantábrico, que a través de un programa de conservación está recuperando población en el Principado.
En la entrada del bosque, una indicación advierte al caminante de una desviación utilizada para llegar al embarcadero, es la ruta que antaño se realizaba en lancha para acceder al otro lado del embalse. En la actualidad no es una opción que pueda plantearse a no ser que se haya concertado previamente el paso en barco.
El Camino conduce a un magnífico castañar en lo que es el último tramo del descenso, aquí el peregrino tendrá que realizar varios zig zag antes de llegar a la carretera AS-14. En este punto, la vía conduce a cruzar la presa del embalse de Salime, pero antes es más que recomendable atravesar un pequeño túnel que conduce a un mirador sobre el dique. La grandiosidad de la obra eléctrica sobrecoge siempre a quien la contempla, una sensación que se incrementa poco después al cruzar la presa y que ayuda a sobrellevar la vuelta al asfalto. A partir de este momento restan siete kilómetros por la AS-14 en dirección a la capital del concejo, tramo en el que dejaremos atrás el pueblo de Vistalegre. Este se formó con motivo del asentamiento de los trabajadores que desde diferentes puntos del país acudieron a participar en la faraónica obra de la presa en la década de los 50. Un poco más adelante, un sendero que atraviesa zonas boscosas permite dejar atrás el asfalto y llegar a la localidad de Grandas.

Mural que realizó Joaquín Vaquero Turcios en el embalse de Grandas de Salime
Uno de los tesoros más desconocidos de Grandas de Salime es el mural que realizó Joaquín Vaquero Turcios en las entrañas de la presa de Grandas de Salime. La sala de turbinas acoge una obra pictórica en forma de dos grandes murales en los que se narra la compleja historia de la construcción de la presa. Refleja el inicio de la gran obra, cuando su abuelo Narciso Hernández Vaquero, fundador de la empresa Hidroeléctrica del Cantábrico llega a lomos de un caballo al pueblo de Grandas y lo finaliza con el uso de la energía eléctrica. Hay que tener en cuenta, que la construcción de la presa, la segunda de mayor tamaño en Europa en esa época, supuso toda una gesta que llevó a cabo la saga de los Vaquero y que obligó a proyectar un teleférico para el transporte de material desde la costa.


Entrando en la villa tranquila

La entrada a la localidad que ostenta la capitalidad del municipio se hace a través de la Avenida del Ferreiro. Aquí es inevitable una primera parada en uno de los recursos turísticos más conocidos del concejo: el Museo Etnográfico de Grandas de Salime. Ubicado en la antigua Casa Rectoral de la villa alberga una de las mayores colecciones etnográficas del país. La visita a este equipamiento permite realizar un viaje en el tiempo y rememorar aspectos de la vida en el campo en épocas en las que todavía eran habituales oficios como el de cestero, herrero, molinero o el barbero de pueblo. Incluye también otros muchos objetos como los relacionadas con la fábrica de gaseosas y sifones 'La Grandalesa' que antiguamente operaba en la zona.
Ante lo que ofrece el núcleo de Grandas bien merece la pena hacer un alto en el Camino, disfrutar de la hospitalidad de sus habitantes y de paso sellar las credenciales jacobeas. La calidez con la que acogen al peregrino es un dato característico y se complementa a la perfección con la gastronomía de la zona. En este apartado se aprecian las influencias de la vecina Galicia y lo mismo se puede pedir un pote asturiano que un caldo gallego. La cocina tradicional es contundente e ideal para recuperar fuerzas tras jornadas de esfuerzo. Aunque la carne y los embutidos son los protagonistas de su mesa y es difícil sustraerse a la carne roxa, el chuletón de buey, el cabrito o las múltiples variedades que ofrece el 'gocho', tampoco hay que hacer un feo al congrio o al pulpo que encontramos en sus mesas.
Grandas de Salime

El peregrino encontrará en Grandas todo tipo de servicios (alimentación, farmacia, correos, entidades bancarias, etc), también dos albergues, uno municipal y otro de iniciativa privada, además de otros alojamientos de carácter turístico donde poder descansar con comodidad.
Antes de volver a emprender el Camino hay una visita obligada a la Iglesia de San Salvador, una edificación religiosa que no pasa desapercibida por su gran tamaño y que recibe su nombre de la ruta jacobea que la une con la capital ovetense. La iglesia parroquial y antigua Colegiata cuenta con un pequeño museo que es visitable durante los meses estivales. De origen románico, el centro tuvo un papel destacado en antiguas peregrinaciones y aparecen referencias a la iglesia en el siglo XII, aunque fue totalmente remodelada en siglos posteriores. En un intento por frenar la expansión de monasterios cercanos como Meira y Villanueva de Oscos, el rey Fernando II en 1186 donó tierras de Grandas al obispo de Oviedo, lo que dio lugar a la creación de la iglesia. Y como dato alusivo a la importancia de este centro de peregrinación, cabe citar la orden ejercida por Alfonso XI por la cual impuso a partir del año 1222 la obligación al peregrino de pasar por Grandas de Salime en su viaje a Santiago de Compostela.

Hacia tierras gallegas

Ubicado el peregrino en la calle El Carmen encontrará la señal inconfundible, en esta ocasión en forma de azulejo, para continuar el recorrido jacobeo. Despidiéndole se encuentra a su paso la pequeña capilla del Carmen, antes de enfilar sus pasos por una senda que acompaña a la AS-28, rumbo a las redondeadas montañas gallegas. Alternando asfalto con senderos, el Camino recorre varios pequeños núcleos rurales atravesando praderías y alguna zona boscosa.
El Camino en Padraira, Grandas de SalimeEl primero que aparece ante sus ojos es A Farrapa, pero a continuación se sobrepasa la desviación que conduce a Escanlares y Robledo. Si no se conoce el queso de Oscos, una variedad típica de la zona que se produce en el concejo, no hay mejor ocasión para parar dos minutos en la industria local que se encuentra en el Camino y aprovisionarse con un ejemplar. Pasada una curva se cruza la AS-28 para continuar por pista hasta llegar a Xuntacasa y a escasa distancia se adentra en Cereixeira donde encuentra un bar tienda fundado en el año 1953. De regreso a la carretera, el paso por la capilla de la Esperanza, en las cercanías de la aldea de Malneira, confirma que se sigue el itinerario correcto. Ya queda muy poca distancia para llegar al núcleo de Castro donde se levanta otra de las muchas capillas que jalonan este recorrido: la capilla de San Martín y Santa Bárbara. Aquí, el peregrino puede alojarse en un albergue juvenil o en alguno de los alojamientos turísticos de la zona.
En esta localidad –de ahí su nombre- se encuentra también un yacimiento castreño de gran interés conocido como Chao Samartín un recinto fortificado de la Edad del Bronce (siglo IX-VIII a. C.). Además de visitar el castro es posible también conocer el museo que acompaña a las ruinas y que ayuda a comprender la dimensión histórica de este yacimiento.
El siguiente punto de interés en el Camino es la aldea de Padraira, donde se encuentra la capilla de San Lázaro, enclavada en una zona boscosa, en el interior de la misma, un corcho recoge las anotaciones que hacen los peregrinos sobre su experiencia. Esta pequeña ermita formó parte de un conjunto de edificaciones que a su vez integraban una malatería u hospital de leprosos.
Xestoselo es el siguiente pueblo en la ruta, el desnivel en esta parte de la etapa se hace presente y continuará poniendo a prueba la resistencia del peregrino.
El Camino de Santiago en Grandas de Salime entra por la localidad de La Mesa y se despide en el Puerto del Acebo.
El próximo núcleo, Penafonte, puede ser el ideal para hacer un descanso al pie de la iglesia de Santa María Magdalena, y repostar en la fuente-lavadero situada junto a la iglesia. Desde este punto se obtienen unas buenas vistas sobre el valle, que a veces amanece con niebla, dando lugar a paisajes todavía más espectaculares. Ya quedan pocas postales asturianas, pues se han recorrido aproximadamente diez kilómetros desde que el peregrino salió del núcleo de Grandas y quedan poco más de tres kilómetros hasta el alto del Acebo, a 1125 metros, límite entre Asturias y Galicia.
La marcha continúa por una amplia senda flanqueada por molinos de viento, en lo que es la vertiente oriental del Monte da Curiscada. Apenas queda poco recorrido para llegar al puerto donde el peregrino se despide de Grandas de Salime y vislumbra a lo lejos su próximo objetivo, la lucense localidad de Fonsagrada.
Una vez en este entorno no hay mejor despedida que desviarse del Camino de Santiago para alcanzar sin demasiado esfuerzo el techo del concejo, Pedras Apañadas que se halla en este cordal, a poca distancia. Un punto geodésico marca la cima que podría recibir su nombre porque en algún momento se encontrase allí una acumulación de piedras, posiblemente depositadas por los caminantes. Al parecer esta costumbre que se ha observado en puntos de la Francia atlántica tenía un sentido mágico y un matiz funerario de culto a los muertos. Y pudiera ser que también los peregrinos del Camino Primitivo quisieran rendir aquí un eterno homenaje.
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Grandas de Salime - datos de interésTeléfonos:
Ayuntamiento: 985 62 70 21
Oficina de Turismo: 985 62 73 50
Policía Local: 985 62 70 59
Guardia Civil: 985 62 70 35
Centro Médico: 985 62 70 43
Farmacia: 985 62 70 47

Dónde comer y dormir
- Restaurante Pensión A Reigada
- Café Bar Jaime
- Bar Avenida
- Bar Centro
- Bar Hostal Occidente
- Hotel La Barra
- Bar Restaurante La Parrilla
- Bar Francisquín
- Hotel "Las Grandas", Vistalegre
- Bar Restaurante "La Parrilla", Cereixeira
- Bar Tienda "Casa Federico", Cereixeira
- Hotel "Chao Samartín", Castro
- Casa de Aldea "Ferreiro", Castro
- Apartamentos Rurales San Julián
- Apartamentos "Casa Sánchez"
- Apartamentos Rurales "El Ferreirón", As Campas
- Casa de Aldea "Don Lope", Santa María
- Casa Rural "La Cantina", Villarmayor
- Casa de Aldea Louge 2, Villarmayor
- Albergue de peregrinos La Mesa
- Albergue de peregrinos El Salvador
- Albergue turístico Casa Sánchez
- Albergue juvenil de Castro

Otros servicios
- Liberbank Banco
- Banco Santander
- Caja Rural de Asturias
- Obrador y repostería "Oliva"
- Panadería Casariego
- Carnicería Naveiras
- Estación de servicio "El Salvador"
- Supermercado Unico
- Alimentación Martínez
- Comercio Martínez (Tejidos)
- Relojería Xico
- Ferretería La Llave
- Ferretería Luisín
- Peluquería Rocío
- Peluquería Trébol
- Almacén y Transportes Díaz Rancaño
- Clínica Dental Guillermo A. Mera
- Librería-Estanco Elena
- Taller Mecánico "Mecánicas de Salime"
- Taller Mecánico "Grandas"


De fiesta en fiestaLa música y la gastronomía juegan un papel fundamental en los pueblos del Occidente asturiano y en el caso de Grandas de Salime, un interesante calendario de ferias y fiestas saca a relucir lo mejor del concejo. Entre las citas más destacadas se encuentran las fiestas patronales de la villa, en honor a San Salvador, el primer fin de semana de agosto. El segundo domingo del mes es el Feirón el que coge el relevo, rememorando un mercado tradicional en el que no faltan productos agroalimentarios, artesanía, muestras en vivo de oficios tradicionales, etc. La Fiesta de la Sardina, el último domingo del mes, es un broche perfecto a un agosto muy divertido.
Los núcleos de población del concejo también hacen su propia celebración en la que no faltan los tradicionales actos religiosos, eventos deportivos y lúdicos, y las verbenas populares. Así en marzo, tiene lugar San José en Villarelo, en mayo, San Isidro en Folgosa y Los Remedios en Santa María. En junio, San Antonio en Villabole y la Fiesta patronal en San Pedro de la Mesa. En julio, San Antonio en Peñafuente, El Carmen en Trabada y Santa Marina en A Cova. En agosto, además de las citas anteriormente mencionadas en el núcleo de Grandas, también se celebra San Lorenzo en Nogueirón, San Roque en Escanlares, Nuestra Señora del Belén en Xestoselo y La Belilla en Teijeira. El cierre del año lo pone la fiesta en el mes de diciembre, en Villarmayor.
Todas ellas juegan un destacado papel en la conservación de la tradición y cultura popular, a la vez que se convierten en punto de encuentro de amigos y familiares que viven fuera del territorio grandalés.


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