En la variedad está el gusto, dice el refrán, y en situaciones como ésta hay que estar de acuerdo. En Valdés se encuentran el mar, el río y la montaña, configurando una de las ofertas turísticas más completas del occidente asturiano.
El Jueves Santo, con la procesión del Nazareno, es el centro de un calendario de actividades religiosas en Luarca, donde la devoción mueve a miles de personas.
Muy cerca de Luarca se puede visitar un precioso jardín cultivado, con vistas al mar. El boca a boca ha dado fama a los Jardines de la Fonte Baixa que, dicen, pueden competir en calidad con el Botánico de Gijón.
La edad no es un obstáculo para tener una vida activa. Con esa idea trabaja la Asociación Nuestros Mayores Valle del Ese, un colectivo de Trevías, que tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de sus asociados.
Valdés se perfila como un destino ideal para los que quieren disfrutar de la naturaleza. Su costa, retratada entre hermosos acantilados y arenales, y sus paisajes de interior, con valles de gran belleza en los que poder visitar las típicas brañas vaqueiras, le confieren un atractivo especial.
El turismo en busca de sol, mar y arena tiene un recomendable destino en el concejo de Valdés. Playas accesibles y calas solitarias se intercalan en una costa que también se recorta en acantilados.
El Palacio Gamoneda acoge una exposición permanente dedicada a uno de los hijos más ilustres de Valdés: Severo Ochoa, ganador en 1959 del Premio Nobel de Medicina. Un repaso a su vida y sus importantes logros científicos.
El Centro del Calamar Gigante reabre sus puertas para mostrar al visitante la mayor colección de cefalópodos gigantes del mundo. Junto al puerto de Luarca, ciencia y mitología se dan la mano.
Organizan la Carrera Popular Ana Amelia Menéndez, que tiene lugar en Trevías el segundo fin de semana de enero y que reúne a cientos de atletas. Entre sus objetivos está el fomento del deporte en edad escolar.