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Entrevistas Entrevistas Un Museo de primera. Emilio Marcos Vallaure. Director del Museo de Bellas Artes de Asturias

Un Museo de primera. Emilio Marcos Vallaure. Director del Museo de Bellas Artes de Asturias

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Escrito por Lupercio González   
Jueves, 31 de Marzo de 2011 12:26
Más de ocho mil piezas inventariadas convierten al Museo de Bellas Artes de Asturias en una de las más importantes colecciones públicas del país. Las obras de ampliación actualmente en curso permitirán replantear el Museo y darle una proyección más extensa y acorde con su calidad.

Emilio Marcos Vallaure. Director del Museo de Bellas Artes de AsturiasEn su condición de Director del Museo, Emilio Marcos Vallaure espera con ganas a que terminen las obras. El mejor que nadie sabe la importancia de esta ampliación, ya que casi toda su vida profesional ha estado ligada al museo, y conoce su historia desde los inicios.

-Una de las tareas de esta institución ha sido salvaguardar el patrimonio artístico y como consecuencia, una parte de la memoria de Asturias. ¿Tenemos a día de hoy en el museo a los artistas asturianos más universales?
-Nosotros partimos de una colección con grandes carencias: la de la antigua Diputación Provincial, que se había ido formando a lo largo del siglo XIX y a la que se habían añadido algunas otras colecciones. Por ejemplo, en la década de los cincuenta y sesenta se compró obra fundamentalmente de dos de los grandes pintores asturianos del siglo XX, Evaristo Valle y Nicanor Piñole. Ése fue el fondo del que partimos, que además hubo que restaurar porque estaba en mal estado. A partir de ahí buscamos desarrollar la colección, cubriendo huecos e insertando todo eso en el discurso más amplio del arte español. Gracias a eso, a lo largo de estas tres décadas nos hemos convertido en uno de los museos españoles que más adquisiciones ha hecho, casi un 50%, y hemos conseguido representar a nuestros más grandes pintores.
-Además de una política de adquisiciones coherente, ¿qué parte de su patrimonio se debe al ingreso de la colección Pedro Masaveu?
-Es otro hito fundamental en la historia del Museo. Se trató de la dación en pago de impuestos sucesorios de la familia Masaveu cuando muere Pedro Masaveu Peterson. Tenía una gran colección que fue ofrecida al Principado de Asturias, y es fundamental no tanto por el número -aproximadamente cuatrocientas diez obras- sino por la calidad de algunas de ellas. Hay cien obras de primerísima calidad que era impensable que este Museo pudiera adquirir con su capacidad económica. Esto nos ha permitido tener una de las obras maestras de Zurbarán, el Crucificado, o el San Pedro, una obra espléndida de Ribera, entre otros ejemplos. Así el Museo dio un enorme salto cualitativo. Precisamente este gran desarrollo originó los problemas a los que hemos tenido que hacer frente en los últimos años, ya que nos hemos encontrado con una estructura débil para hacer frente a una colección fuerte.
Es importante señalar que con el tiempo nos hemos ido haciendo con obras importantes como el Retrato de Jovellanos por Francisco de Goya o el Apostolado de El Greco, u no de los tres completos que se conservan en el mundo (los otros están en Toledo). Ambas obras son una dación al Estado Español (en 2000 y 2002 respectivamente) quien los depositó en el Museo, contribuyendo así a su avance cualitativo.
“Para que el Museo cale en la sociedad es fundamental una política educativa que lo acerque a los niños, a los colegios y a la sociedad en general. Eso es algo que hemos fortalecido en los últimos años”
-¿Qué huecos quedan aún por cubrir?
-Son básicamente dos y están derivados de lo mismo, de ese desarrollo. Uno es la ampliación, que ha tardado mucho tiempo en ser planteada, pero al final se ha conseguido. Teníamos graves carencias espaciales no sólo en el espacio expositivo sino en los espacios internos. Con la ampliación del Museo cubriremos esas graves carencias por un periodo largo. Las obras llevan tres años en marcha y esperamos que, salvo contratiempos por la crisis económica o cambios en la política, el año que viene estará terminado.
El otro problema, también derivado de este desarrollo, es la necesidad de buscar un modelo adecuado a esta colección. En el museo hubo ya una reorganización en el año 95, pero ese mismo año llegó la colección Masaveu y esa organización se quedó obsoleta. No es lo mismo funcionar con una colección de primera fila nacional que estar a un nivel menor, así que surgieron problemas derivados de la estructura jurídico administrativa, el organigrama, el presupuesto.
-¿Se va a variar el modelo actual de gestión?
-Es absolutamente fundamental reflexionar sobre qué museo queremos. Y son nuestros responsables políticos los que tienen que decidir el modelo, porque está claro que no se puede tener un museo de primera con una estructura de segunda o tercera: no puedes traer a Ronaldo al Oviedo, y aquí tenemos mucho Ronaldo.
-Una de sus preocupaciones ha sido lograr un mayor acercamiento a la sociedad ovetense y asturiana. ¿Se ha avanzado en esta cuestión?
-Sí, mucho. En el primer folleto que se editó con motivo de la inauguración decíamos que los museos son lo que quiere la sociedad. Hay un ejemplo clásico en la museología española, que es el Museo de Bellas Artes de Bilbao, al que siempre tuvimos un poco como modelo. Bilbao no tenía museo, sino una escuela pictórica incluso inferior a la asturiana; pero la sociedad vasca quería un museo, y las autoridades ampararon ese deseo, consiguiendo al final un museo de primera división. Pero ¿cómo se cala en la sociedad cuando no hay una demanda como la que hubo en Bilbao? Pues a través de una política de exposiciones más o menos acertada, pero sobre todo a través de una política educativa, que acerque el Museo a los niños, a los colegios y a la sociedad en general. Esto es algo que hemos fortalecido muchísimo en los últimos tres o cuatro años.
“A lo largo de estas tres décadas de historia nos hemos convertido en uno de los museos españoles que más adquisiciones ha hecho, casi un 50%, y hemos conseguido representar a nuestros más grandes pintores”
-Con la ampliación ya terminada, ¿estará el Bellas Artes entre los más prestigiosos en el panorama nacional e internacional?
-En España, dejando aparte al Prado porque juega en otra liga, nuestra colección está entre las más importantes del país. El relieve internacional es más difícil, porque ya no depende sólo de la colección sino de los recursos económicos. Pero aún así hemos avanzado en cuanto al acercamiento hacia una serie de museos internacionales. Por ejemplo, el año pasado tuvimos un cuadro de Goya, el retrato de Antonio Noriega de Bada, que era un personaje asturiano de la época de Carlos IV; y lo tuvimos gracias a un intercambio con la National Gallery de Washington, a la que enviamos un bodegón para una exposición monográfica de Luis Meléndez. En ese sentido se han expuesto cuadros del Museo en Francia, Bélgica, Luxemburgo, Austria, Brasil, México...
-Se ha promocionado mucho la Laboral en Gijón, o el Niemeyer en Avilés. ¿La finalización de las obras del Bellas Artes en Oviedo cerrará el triángulo cultural de las ciudades más importantes de Asturias?
-Como ya he dicho, aspiro a que el Museo esté fuertemente incardinado en la sociedad asturiana. En ese sentido la colaboración del Museo de Bellas Artes de Asturias con los museos más próximos, en este caso Gijón, ha sido ejemplar. Precisamente, como aquí tenemos falta de espacio, ahora tenemos una espléndida colección de sesenta y dos cuadros en el Barjola, y también en el Museo Piñole hubo una exposición de pintores del siglo XIX y XX. Por eso, el proyecto del futuro Museo de Gijón puede ser muy importante, En cuanto a La Laboral, puede ser un referente del arte más actual, de direcciones artísticas que no podrían funcionar en un museo de corte más tradicional. Y del Niemeyer no conozco bien el proyecto, pero sí que es un referente porque es el único edificio en España, y uno de los pocos de Europa, de uno de los grandes arquitectos del siglo XX, y porque puede liderar la transformación de Avilés y su ría. En cualquier caso, yo pienso que los museos se apoyan unos a otros, y cuanto más fuerte sea Asturias artísticamente, más fuerza tendrá el Museo de Bellas Artes.scroll back to top
 

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