De las formas de matar al cuélebre

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El cuélebre es la versión asturiana del dragón. Se cree que es el macho de la culebra que crece desmesuradamente hasta convertirse en dragón. Este es el origen de todos los dragones europeos. El hecho de que con cada muda, con cada cambio de camisa, la serpiente apareciese como un animal nuevo, «renacido», hizo que muchos pueblos de la Tierra considerasen a la sierpe como símbolo de la inmortalidad. Guardián de tesoros, pasó con el cristianismo a ser demonizado, devorando gentes y ganados y exigiendo vírgenes en sacrificio, como en la leyenda de San Jorge y el dragón, que se expandirá a lo largo del siglo XIII por toda Europa.
Para librarse de sus tributos se hacía necesario eliminarlo, pero eso no era tarea fácil, puesto que era invulnerable debido a sus escamas acorazadas. Solamente el cuello era vulnerable, por lo que era el lugar idóneo para dirigir los lanzazos. Así se cuenta que un joven pretendiente rescató a su prometida, en la historia somedana de las cuevas de San Cibrián o Balbrán.
Pero en otras leyendas es más habitual darle un bocado mortal para acabar con él.
Por ejemplo, en Abanceña, (Cangas del Narcea) en La Pena’l Cuélebre, le dieron de comer un burro con una rueda de molino calentada al rojo vivo para reventarlo.
De las formas de matar al cuélebreEn el Regueru La Olla (Ribera d’Arriba) le echaron una grade ardiendo mientras le decían «Abre la boca payar que allá te vamos a cagar». En el convento de Santo Domingo (Oviéu) murió al darle un pan lleno de alfileres y el de La Ermita de La Gotera (Villasimpliz-León) fue muerto por el propio San Lorenzo que le dio de comer varios tocinos y carne envueltos en unos flejes de hierro al rojo, que al recuperar su posición le desgarraron por dentro. De esta historia se hacía eco en el siglo XVI el abad Pedro Zúñiga de Avellaneda. En los Altos Pirineos, el Lago de Isaby fue formado por el líquido vomitado por un dragón al que mató el herrero de Arbouix que le dio a comer siete hierros candentes. La bestia para calmar el dolor bebió los torrentes de la montaña y reventó.
Este tipo de métodos también aparecen en otras leyendas europeas. Así se cuenta que la ciudad de Cracovia (Polonia) vivía atemorizada por un dragón, al que el sabio Krakus (fundador de la ciudad) le dio de comer una oveja rellena de sulfuro. Al quemarse por dentro el dragón bebió tanta agua que reventó.
Si bien en el Xixón medieval era frecuente, para deshacerse de alimañas o perros rabiosos, darles de comer flejes de hierro y zarazas envueltas en carne para que así los desgarrasen por dentro, estos métodos ya aparecen citados en la Biblia, donde se cuenta cómo el profeta Daniel mató a un dragón que los babilonios tenían por un dios vivo, dándole de comer un bocado de sebo, pez y pelos, reventándolo. Así que es posible que este tipo de historias se inspiren aquí, al ser cristianizadas. §

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