Gigantes que custodian tesoros

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Gigantes que custodian tesoros
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Los moros dejaron ocultos muchos tesoros. Es habitual que estén custodiados por demonios, sierpes monstruosas, gigantes, o el mismísimo Mahoma.

De todos modos, conviene recordar que, en un primer momento, el término «moro» equivalía al no bautizado, al pagano. Con el paso del tiempo esta palabra fue sustituyendo a los míticos xentiles o antiguos, mezclándose con los moros derrotados por Pelayo. Así dólmenes, castros, torreones o explotaciones auríferas romanas pasaron a ser obra de estos míticos moros.
En su huida dejaron tesoros ocultos, mientras que otros quedaron encantados, principalmente las moras, mito paralelo a las xanas en muchos concejos.
La búsqueda de tales tesoros denominados ayalgues o changas, en el occidente astur, fue un auténtico fenómeno social, que a veces, se veía retroalimentado con hallazgos fortuitos de monedas de oro romanas o joyas castreñas, lo que daba «veracidad» a las leyendas de tesoros ocultos. Llegaron a existir libros manuscritos donde se hablaba de en qué lugares había que buscarlos, tales manuscritos eran conocidos como leyendas, liendas o gacetes.
Ahora bien, algunos de esos tesoros estaban custodiados por gigantes, principalmente en algunas cuevas, casi todos ellos armados de una descomunal maza de hierro.
Algunos eran estatuas, autómatas que se accionaban al pisar algún resorte, otros eran gigantescos ogros.
Gigantes que custodian tesorosPor ejemplo en el Picu’l Gatu, en Campareonda (Morcín) se encuentra el Pozu Rodrigu y allí hay un cofre de oro custodiado por un xigante de fierru armado con una maza, que al entrar en la cueva se acciona al pisar un resorte. En Muñón d’Espines o Espines de Foz (Riosa) se encuentra la Cueva Gancios. También allí hay un cofre de oro guardado por un gigante que fulminará de un mazazo a quien se atreva a entrar en busca del tesoro. Se decía que aquel cofre había sido dejado allí por Omar Ben Absili «El cruel» después de haber sido derrotado en La Golpeá, sobre Muñón de Llena.
Dentro de la cueva había, también, un molino, moliendo oro. Tiodulo de La Pola, buscador de tesoros, decía que en La Fonte los Tayos había una bocamina para entrar.
Existen en Asturias, y también en algunas regiones como Cantabria, numerosas gacetas en las que se habla de gigantes armados que custodian los tesoros ocultos. ³

(Continúa en el próximo número)

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