Los perxuraos de Llanera

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Los perxuraos de Llanera
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Durante cuatro años los vecinos de Llanera se enfrentaron al poder del Obispo de Uviéu, Guillén de Monteverde. En 1408 el comendero del Obispo Gonzalo Martínez requisó como tributo y por la fuerza un buey al hidalgo de Llanera Gonzalo Rodríguez de Posada. La gente del pueblo, harta de los impuestos y abusos del Obispado golpeó y desnudó al comendero y luego lo ataron a un pesebre. El Obispo excomulgó entonces al conceyo de Llanera. En 1412 murió el Obispo Guillén y le sucedió el leonés Diego de Guzmán que pondrá solución al conflicto. Por aquellos tiempos el estar excomulgados suponía que no había ni bautizos, ni bodas, ni unción de enfermos. Todos estaban condenados al infierno. Los de Llanera eligieron a Juan Fernández como representante ante el nuevo Obispo, que accedió a levantar la pena a cambio de que treinta vecinos fuesen en penitencia a Uviéu, el día de la fiesta de San Salvador, descalzos, con un saco a modo de vestido con una soga al cuello y cirios en sus manos. Una vez cumplimentado el requisito les fueron devueltos sus privilegios.
Todavía en el siglo XVIII se llamaba perxuraos o excomulgaos a los habitantes de Llanera.
Hasta aquí la historia, pero la leyenda y la tradición oral hablan de un Obispo de Astorga, de apellido francés, enfurecido porque los de Los perxuraos de LlaneraEl Obispo exigió que dos hombres de Llanera fuesen en procesión y, como penitencia, descalzos y uncidos a un yugo en señal de arrepentimiento.Llanera no pagan los diezmos. Al final el alcalde, un tal Benavides, mediará en el conflicto y el Obispo exigirá que dos hombres de Llanera vayan en procesión y, como penitencia, descalzos y uncidos a un yugo en señal de arrepentimiento.
Pero en su lugar los de Llanera mandaron a dos mendigos, uno de Cangas del Narcea y el otro de Gozón, a los que pagaron con reales y una comida con bacalao y sardinas arenques.
Los de Llanera continuaron sin pagar el diezmo y el Obispo los despreció con desdén diciendo: «De Llanera ni el polvo siquiera», a lo que ellos contestaron: «Llanera, Dios te la diera! §

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