De TURÓN de Suchard a BOBESponja. Cuando la toponimia se pone al servicio de la salud mental

10 de octubre. Día Mundial de la Salud Mental.

Todo empezó el 9 de diciembre de 2019 con una broma. Aquel día tenía que acercarme a Mieres. Desde hacía tiempo me hacía gracia la idea de convertir el cartel de Turón en «Turón de Suchard» y, pensé: voy hacerlo realidad. Me acerqué hasta allí, con un rotulador que tenía en el coche, hice la intervención, le saqué una fotografía y la publiqué en redes sociales. La respuesta fue completamente inesperada.

Aquella pequeña ocurrencia tuvo una repercusión enorme y me animó a seguir jugando con los nombres de los pueblos y lugares de Asturies. Llegaron nuevos juegos de palabras, nuevas intervenciones y nuevas publicaciones. 
«Naces creces te reproduces y MIERES», «BLIMEA ecuatorial», «BERRÓN y cuenta nueva». Algunas tuvieron una difusión que jamás había imaginado y hasta llegaron llamadas de medios de comunicación interesados en aquella manera de jugar con la toponimia.

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Lo que empezó como unas risas con este humor absurdo con nuestra toponimia pasó a plantearme, si esto tiene capacidad para llamar la atención de tanta gente, ¿por qué no utilizarlo para algo que pueda ser útil? Y ahí empezó a cambiar todo. De la broma a la solidaridad.

Con la llegada de la pandemia, esa pregunta cobró todavía más sentido. En 2020, en plena crisis sanitaria, surgieron nuevas intervenciones relacionadas con la situación que estábamos viviendo, como aquella que convirtió el COVID en «el monstruo de Lugones». Pero detrás del humor había una realidad que cada vez resultaba más evidente: la salud, y especialmente la salud mental, no podía entenderse al margen de lo que estaba ocurriendo socialmente.

En 2021 nació el primer calendario solidario, dedicado a la defensa de la atención primaria. Se editaron alrededor de 750 ejemplares y se agotaron rápidamente. Aquello demostró que era posible juntar dos cosas que necesitamos para la vida, como son el humor y la solidaridad. A partir de ahí comenzó la etapa de Pola Salú Mental.

Los calendarios de pared mantuvieron la esencia original, jugar con la toponimia asturiana, cambiar el significado de los nombres y crear situaciones absurdas y cómicas. Pero el objetivo ya no era únicamente provocar una sonrisa. Los calendarios se convirtieron en una herramienta para visibilizar la salud mental y conseguir recursos destinados a distintas causas sociales.

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Desde entonces ha habido diferentes ediciones, con algunos años de pausa y otros de continuidad, y este año llegará una nueva edición, el que será el quinto calendario de esta etapa. Salud mental más allá del «tú puedes».

Durante estos años he intentado defender una determinada manera de hablar de salud mental y es que no podemos reducir el dolor al ámbito exclusivamente de lo privado. Cuando este tiene raíces, el malestar no aparece de la nada, se forma en los entornos, con diferentes y diversas violencias; laborales, de género, familiares, escolares, económicas…

Fernando Argüelles "Banksy Astur" con el próximo calendario solidario 2027.
Fernando Argüelles «Banksy Astur» con el boceto del próximo calendario solidario 2027.

Y hay que alejarse de los discursos que presentan nuestros problemas como si fueran exclusivamente una cuestión individual: aprender a pensar en positivo, rodearnos de «personas vitamina», gestionar mejor nuestras emociones, cambiar nuestra actitud, es puro reduccionismo y represión emocional.

Evidentemente, nuestras herramientas personales importan. Cuidarnos, pedir ayuda, hacer terapia, descansar, relacionarnos o aprender a gestionar determinadas situaciones puede ser muy importante. Pero hay algo que no podemos olvidar: no vivimos aislados.

Somos seres biopsicosociales. Y nuestras condiciones materiales, nuestras relaciones, nuestro trabajo, nuestra vivienda, nuestra situación económica, la precariedad, la soledad, la desigualdad o el acceso que tengamos a los servicios públicos también influyen en nuestra salud mental. Por eso considero necesario incorporar una mirada colectiva y conciencia de clase al hablar de salud mental.

No es lo mismo afrontar una crisis emocional teniendo una red de apoyo, un empleo estable, una vivienda segura y con acceso a la atención psicológica, que hacerlo desde la precariedad, el desempleo, la pobreza, la exclusión, la soledad o la inseguridad habitacional. No se resuelve con una frase motivacional, ni podemos convertir la psicología positiva entendida de manera simplista en una obligación de estar bien permanentemente.

Por eso, hablar de salud mental también significa defender sanidad pública, educación pública, servicios sociales, vivienda, condiciones laborales dignas, investigación, prevención, recursos asistenciales y profesionales bien pagados y con buena calidad laboral. Y significa también construir comunidad, apoyo mutuo y ternura. Una solidaridad que se convierte en cosas concretas.

Los calendarios han permitido colaborar durante estos años con numerosas iniciativas y colectivos. Los recursos obtenidos se han destinado a causas muy diversas: cáncer infantil, parálisis cerebral, ELA, Parkinson, Alzheimer, salud mental, personas afectadas por el suicidio, mujeres y niñas víctimas de trata y prostitución, asociaciones que trabajan con personas en situación de vulnerabilidad y colectivos de barrio, entre muchas otras.

Productos de primera necesidad y de uso dental para campos de refugiados en Serbia y Bosnia.
Productos de primera necesidad y de uso dental para campos de refugiados en Serbia y Bosnia distribuidos gracias a esta iniciativa solidaria.

También se han realizado aportaciones para adquirir material escolar, alimentos, productos de higiene y otros productos de primera necesidad, especialmente para entidades que trabajan directamente sobre el terreno y conocen de primera mano las necesidades de las personas a las que acompañan.

En otras ocasiones, los recursos se han destinado a algo tan importante como remunerar a profesionales de la psicología que trabajan con personas que necesitan ese acompañamiento, como en el caso de ABRAZOS VERDES o APRAMP. La mayor parte de las aportaciones no consisten en entregar dinero, sino en hacer posible algo concreto. Materiales que hacen falta, productos que se necesitan o profesionales cuyo trabajo puede aliviar sufrimiento.

Y este año continúa también la colaboración con Abrazos Verdes, asociación que trabaja acompañando y apoyando a personas afectadas por el duelo por suicidio, haciendo hincapié en la prevención y el soporte psicológico con terapias colectivas e individuales.

Este año, el 12 de diciembre, organizaré en Llangréu en el teatro que está en La Felguera, junto y a favor de dicha Asociación, la tercera gala solidaria, con el objetivo de seguir generando recursos que previenen y disminuyen mucho dolor.

Cartel anunciante de la Tercera gala solidaria Pola Salú Mental.
Tercera gala solidaria Pola Salú Mental.

Mitigar sufrimiento. Quizá esta sea una de las palabras que mejor define todo el proyecto: mitigar. No pretendo solucionar problemas que son muchísimo más grandes que una humilde campaña, pero sí creo que podemos contribuir a que alguien tenga un recurso que antes no tenía. A que una asociación pueda disponer de material que necesita. A que un profesional pueda realizar su trabajo. A que una persona pueda acceder a un acompañamiento psicológico. A que una familia encuentre algún apoyo.

A veces hablamos de solidaridad de una manera muy abstracta. Para mí tiene sentido cuando acaba convirtiéndose en algo tangible. Son pequeñas cosas dentro de problemas enormes, pero pueden significar mucho para quien las necesita, al menos esa es la idea. Un proyecto colectivo.

Y si hay algo que no quiero perder de vista es que Banksyastur no es una historia individual. Aunque haya una persona detrás del pseudónimo, todo lo que se ha conseguido durante estos años es fruto de muchísima gente.
De quienes compran los calendarios.
De quienes los venden en sus espacios, comercios de barrios, locales…
De asociaciones y colectivos que colaboran.
De personas que ayudan a repartirlos.
De artistas, músicos, escritores-as, actores actrices, deportistas y profesionales del diseño, la imagen, la fotografía… en general de distintos ámbitos que han prestado su voz o su trabajo.
De periodistas y medios de comunicación que han dado visibilidad a las campañas.
De amistades y también de personas que ni siquiera conocía y que, de una manera u otra, decidieron echar una mano.
Y, especialmente, de toda esa gente anónima que simplemente vio una campaña, compró un calendario, hizo una aportación o compartió un mensaje.

Por eso considero que los resultados de estos años son un logro colectivo. Yo puedo poner el nombre, la idea, el juego de palabras o la ocurrencia. Aunque hay ocurrencias que también son de otras personas. Pero detrás de cada acción solidaria hay una red de personas que hacen esto posible.

Humor, toponimia y conciencia colectiva. Y me gustaría que este recorrido, que fue el punto de partida, siga siendo el mismo: jugar con los nombres. Coger un topónimo, cambiarle el significado y provocar una sonrisa.

Pero ese juego terminó demostrando que la cultura popular, el humor y la creatividad también pueden utilizarse para hablar de asuntos que muchas veces resultan incómodos.
Hablar de salud mental sin convertirla en un discurso triste.
Hablar de solidaridad sin caer en el paternalismo.
Revindicar derechos sin renunciar al humor, jamás debemos de hacerlo. Y podemos utilizar una ocurrencia aparentemente absurda para abrir una conversación sobre cuestiones muy serias.
Porque detrás de cada juego de palabras hay una idea que permanece: nadie se cuida completamente solo ni sola.

Necesitamos vínculos, comunidad, servicios públicos, profesionales, investigación, recursos y condiciones de vida dignas.
La salud mental no puede convertirse en una responsabilidad individual desconectada del mundo en el que vivimos.

Y tampoco quiero que las campañas de Pola Salud Mental sean únicamente campañas para hablar de salud mental. Quiero que sirvan para defender una idea mucho más sencilla: que cuando una persona sufre, la respuesta no debería ser «arréglatelas tú solo», sino preguntarnos qué podemos hacer colectivamente para acompañarla. Y sí que se recibe felicidad y bienestar individual cuando das cobertura a quien lo necesita, siempre de forma HORIZONTAL.

Desde aquel Turón de Suchard del 9 de diciembre de 2019 hasta hoy han pasado unos cuantos años, muchos juegos de palabras, varios calendarios, numerosas colaboraciones y, sobre todo, muchas personas.
La toponimia fue la excusa. El humor fue la herramienta. Pero el objetivo siempre ha terminado siendo el mismo: Que entre todos y todas podamos hacer un poco más habitable el lugar en el que vivimos y, cuando alguien lo está pasando mal, que tenga un poco menos que soportar en soledad.

Y que nuestra raza y especie, la humana, puede hacer cosas maravillosas, eso debe perdurar y no la perversión que intentan imponer y normalizar desde discursos populistas llenos de odio y oscuridad.

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BanksyAstur
BanksyAstur
Fernando Argüelles, también conocido como “Banksy Astur”, es un activista por la Salud Mental conocido por sus iniciativas gráficas sobre la toponimia con tintes humorísticos. El artista utiliza su capacidad creativa para obtener recursos con los que ayudar a diferentes colectivos asturianos implicados en esta materia, organizando cada año una Gala Solidaria pola Salú Mental.

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