Lector impenitente, escribidor ocasional, Teobaldo Antuña mira con lupa la sociedad para ponerse del lado de quienes la construyen, ni obispos ni banqueros ni generales, sino las personas que viven de su trabajo.
Es menester abrir paréntesis. Estábamos contando en las entregas anteriores un largo periplo que nos llevó, ida y vuelta, por La Felguera de Langreo,...
Con frecuencia citamos aquí a los duendecillos de la linotipia, seres imaginarios propios de la mitología periodística, que pretendía justificar erratas, meteduras de pata...