Lector impenitente, escribidor ocasional, Teobaldo Antuña mira con lupa la sociedad para ponerse del lado de quienes la construyen, ni obispos ni banqueros ni generales, sino las personas que viven de su trabajo.
Parecía que estaba averiada. La cinta se había enrollado de una manera imposible y Jose no acertaba más que a maldecir, la dichosa registradora dejaba de funcionar justo a la hora de abrir la cafetería. “Pero, vamos a ver, hombre, ¿no tienes libro de instrucciones?”.”Sí, pero está en extranjero”
Todos nos equivocamos. El que esté libre de errores que tire la primera cuartilla. Lo malo es cuando el error viene de la pura estupidez o cuando nos recreamos en la ignorancia. O en el 'ateísmo'.