Al igual que existe la Luz y la Oscuridad, el bien y el mal, el día y la noche, también existe la dualidad Amor-Odio, porque todo está sometido a la dualidad, y será así hasta que ésta sea trascendida y sustituida por lo que Es, lo que pertenece al Origen más puro, a la Idea inicial que nació de la Mente del Creador, del UNO, y que inexorablemente se cumplirá.
Pero es importante que se comprenda que todo lo que está bajo la dualidad es tan solo un reflejo distorsionado de lo que Es, no lo que Es.
Así, podemos hablar de la dualidad Amor-Odio, pero con ello estamos hablando de las dos caras de una misma moneda, de dos Energías que manifiestan lo mismo pero en direcciones opuestas.
El verdadero AMOR no tiene nada que ver con todo ello, el verdadero AMOR no es susceptible de convertirse en Odio nunca, sencillamente porque el verdadero AMOR existe y se manifiesta como Energía del Padre, del Creador, hacia Su Creación, manteniéndola unida, cohesionada, para que a través de ella Él pueda expresar su Idea.
Es una cuestión de lógica. El Creador, el UNO, no puede odiarse a sí mismo, ni tampoco puede odiar a Su Creación, porque es a través de ella como evoluciona.
Siendo así, lo que aquí se entiende como amor, se manifiesta como amor y se reivindica como amor, es tan solo una mala copia del AMOR original, porque quien de verdad AMA lo hace libre y desinteresadamente, sin condiciones, sin contratos, sin pedir nada a cambio.
Y quien de verdad AMA no está “expuesto” a cambios bruscos en su expresión del Amor, porque el acto de AMAR en sí mismo es suficiente para dotar a quien lo realice de todo lo necesario, sin necesidad de esperar compensaciones externas.
Existe una frase dada por el Maestro del AMOR, el Cristo, que dice… “El que sacrifica AMA y el que AMA sacrifica”. En ella podemos entender cómo el verdadero AMOR va de la mano del Sacrificio, porque el acto de sacrificar no implica renunciar, como normalmente se entiende, sino coger más, abarcar más, dar más.
Por otra parte, el verdadero AMOR no puede estar desligado de la Mente, de una Mente clara, pura, sin dobleces, abierta, generosa. El verdadero AMOR se apoya en la comprensión, en el respeto, en el agradecimiento, en la aceptación de la realidad, en la no manipulación de las verdades.
Existe una frase dada por el Maestro del AMOR, el Cristo, que dice… “El que sacrifica AMA y el que AMA sacrifica”.
Cuando la mente manipula la verdad hasta convertirla en un arma arrojadiza, o en una justificación de las propias miserias de cada uno, entonces se vive en las antípodas del AMOR, y cuando eso sucede todo es posible, se abren las puertas al mal y a partir de ahí todo puede suceder, el manipulador se convierte en manipulado, la Luz se convierte en oscuridad.
En los tiempos que vivimos, en los tiempos finales de este ciclo, todo aquel que le dé la espalda al Amor, se convertirá en un zombi, en una marioneta usada por la oscuridad para sus propios fines. Y después de ser manipulado y “vaciado”, será despreciado y apartado.
Lo terrible es que vivir fuera del AMOR implica morir lentamente, engañándose una y otra vez para justificar lo injustificable, para poner en los demás las carencias o las mentiras que uno mismo se consiente, para tratar de encontrar paz donde sólo existe conflicto por la contradicción en la que se vive.
Es entonces cuando el terreno está abonado para que surja el odio, la otra cara de la misma moneda, lo que antes se creía que era amor y que no era más que la dependencia de una vida en la que siempre se estaba recibiendo, en la que siempre había alguien que solucionaba las cosas, algo que por hábito se llega a convertir en imprescindible y que cuando se acaba, porque siempre se acaba, queda un vacío que sólo se puede llenar dando, dando a los demás sin pedir nada a cambio, dando a los demás lo que durante mucho tiempo se recibió. Sólo así se puede recuperar el equilibrio perdido.
En los tiempos que vivimos, en los tiempos finales de este ciclo, todo aquel que le dé la espalda al Amor, se convertirá en un zombi, en una marioneta usada por la oscuridad para sus propios fines. Y después de ser manipulado y “vaciado”, será despreciado y apartado.
Y sólo desde el equilibrio interno se puede conectar con el verdadero AMOR, se puede comprender su dimensión, su alcance y, tal vez lo más importante, las diferentes formas que tiene de manifestarse.
Porque no siempre el AMOR se manifiesta como a nosotros nos gustaría que lo hiciera, porque está unido a la Lógica, porque comprende el Todo, la globalidad, no las circunstancias de la parte, y mucho menos las de la parte egoísta y separada.
Después de dos mil años aún no se ha comprendido la dimensión y el mecanismo del AMOR, y lo que se usa, se nombra, se espera e, incluso, se exige, es una versión descafeinada, interesada, egoísta y muy partidista, del verdadero AMOR.
Por ello todo gira en torno a la dualidad Amor-Odio, como si de un absurdo baile se tratara, donde los sentimientos dominan a la razón, y lo blanco y lo negro se entremezclan y se confunden en un gris opaco y frío que aprisiona a los hombres y los convierte en instrumentos de la muerte.
Porque en el AMOR está el secreto de la Vida, pero en el odio está el sendero que conduce inevitablemente a la muerte, pero no solo a la muerte tal y como se vive y se entiende en esta dimensión, sino a la muerte de la Luz, la muerte espiritual.
Y es cada uno, a través de su mente, quien decide en qué bando está, porque el examen final está en marcha y ya se ve claramente quien quiere vivir en Amor, en respeto a los demás, y quien hace todo lo contrario.
“El que tenga ojos que vea, el que tenga oídos que oiga”.
Así fue anunciado y así será vivido.