La última batalla

Si durante unos instantes pudiéramos disponer de una visión que trascendiera las tres dimensiones en las que desarrollamos nuestra existencia, contemplaríamos la más grandiosa de todas las batallas que se han librado en este planeta.

Desde el principio, desde el Origen de la Vida, ésta estuvo sometida a la presión de dos grandes fuerzas. Una, dentro, que alimentaba y hacía posible su existencia. Otra, fuera, que la manipulaba y la dirigía hacia sus propios objetivos e intereses.
El hombre, la criatura por excelencia de la creación, siempre estuvo en el epicentro de ese conflicto, y fue así porque posee lo más preciado, que es a la vez su clave para el futuro soñado por el Creador, la Mente.

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Durante siglos y siglos de evolución, la mente del hombre se debatió entre la esclavitud y explotación por la forma, por la materia, y su desarrollo en profundidad buscando nuevos caminos, nuevas vías de realización espiritual que dieran respuesta a las múltiples preguntas que la Vida manifestada, la Vida que le rodeaba, no le respondía.
El hombre, al ser una criatura mental, necesita espacios para que su mente vuele, para sus sueños, para su realización. Pero las fuerzas materialistas, más las fuerzas “espirituales” que están al servicio de las materialistas, siempre le cerraron esos espacios.
La historia está llena de hombres que fueron sacrificados por su necesidad de búsqueda, por su mente inquieta, por no acatar las condiciones opresivas de las fuerzas externas o materialistas.
Si el hombre es un producto del Sueño del Soñador, necesariamente tiene que ser un Soñador.

Pero en los últimos tiempos han sucedido cosas, cosas que han modificado el equilibrio de fuerzas que operaban en el planeta, cambios drásticos que han puesto en marcha un proceso que culminará con una derrota de las fuerzas materialistas.
Si el planeta era un recinto cerrado, custodiado por los guardianes de las fuerzas externas, ahora es un espacio donde se han abierto canales por donde están entrando, penetrando, energías, vidas, procedentes de otras dimensiones, y que tienen como labor restablecer la conexión entre los planos externos y los internos, entre el Origen y el fin, cerrando así un círculo que restablecerá el fluir de las energías y hará que las vidas, las criaturas cuyas mentes sólo se alimentan del exterior, empiecen a necesitar volver su mirada hacia el mundo o planos internos.
Así, el hombre irá girando su mente, de forma progresiva o drástica, según su necesidad o según la transformación del exterior, hacia el Origen de la Vida, hacia su propio origen, buscando en él su razón de ser, recuperando su esencia y conectando con su futuro, con lo que está dispuesto en el Sueño que sea su futuro.

Pero todo ello implica una grandiosa Batalla, que ya se está librando entre las vidas entrantes de los planos internos y las vidas que se resisten a perder su dominio de los planos externos.
Esa Batalla no sólo afecta al hombre, sino también a todas las criaturas vivas del planeta y a la misma Tierra, que deberá sufrir cambios drásticos para albergar una Vida diferente, un hombre más espiritual, más mental, más consciente de su condición de hijo de un Dios que es Mente.
Los efectos de esta gran Batalla son ya sensibles en el planeta, aunque al observarlos como partes separadas, en aspectos o temas separados, no se es consciente del todo, de que todo es para lo mismo.

La última batalla. La Espada en Fusión Asturias
Dibujo: @arabesko3

Y es que la Vida en el planeta está empezando a responder a la llamada del Origen, y lo que no es producto del Origen, lo que ha sido creado por las fuerzas externas y que esclaviza y manipula la Vida, tiene que ser destruido para que el Sueño se cumpla y la criatura Hombre se convierta en lo que es su razón de existir, en un ser libre y creador, en un Dios.
Nada ni nadie puede ya impedir la victoria final.
Las puertas han sido abiertas y ahora sólo queda que las vidas surgidas de la profundidad culminen su labor.
El resultado final se llama Liberación, y eso implica el fin de la explotación, de la injusticia, de la limitación y de la esclavitud de los muchos por los pocos.
Y habrá un nuevo Cielo y una nueva Tierra donde el hombre será libre y Uno con su Creador. Sin intermediarios.

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 Las guerras que ahora se libran llevan el sello de la Libertad porque surgen de la necesidad de los pueblos de ser ellos mismos, de no permitir que el cacique de turno, utilizando los mismos métodos, las mismas palabras, les esclavice, les desprecie, les convierta en vasallos suyos.
Por eso, estas guerras forman parte de la “Última Batalla”, que no tiene tiempo fijado, pero son parte del Tiempo, un Tiempo anunciado donde la Luz y la Oscuridad se enfrentan, donde el Origen y el Fin cierran el círculo creado por la Vida, para renacer en otro tiempo y otro lugar, para volver al “camino” original y recuperar así lo que en verdad somos, criaturas del Sueño del Soñador que sólo miran hacia delante, hacia el futuro, libre ya de la prisión en la que se convirtió por la acción de las mentes oscuras que ya saben que su tiempo ha finalizado.

Apoyemos con nuestra Fuerza y nuestra Luz a las Vidas que viven en primera fila la Última Batalla.
Apoyemos con nuestro Amor a los que pierden la vida por luchar contra los que nunca respetaron ni respetan la Vida.
Este es el Tiempo anunciado. Vivámoslo en Unidad, con valentía, sin miedo.
Somos muchos, los suficientes para vencer a los que se creen “dioses”.
Somos las semillas del futuro.

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