Haim Álvarez, cantante y compositor, Premio AMAS 2020 a Mejor Artista Revelación, reflexiona sobre el futuro de la humanidad en su nuevo trabajo: Domum.
El músico ovetense recupera en este álbum un camino iniciado en su disco Amadeus, aunando reflexión, literatura y música en un trabajo conceptual. El artista, que es también profesor de Primaria, crea su propia distopía sonora con la colaboración de varios músicos asturianos que han contribuido a sacar adelante este proyecto musical grabado y mezclado en los Estudios 15:40 (Perdones, Gozón) y masterizado en Kadifornia Mastering (Cádiz).
-¿Qué nos vamos a encontrar en Domum?
-Me gusta pensar en Domum como una película, y así lo concebí desde el principio. Es una experiencia de 42 minutos a través de 10 cortes que cuentan una historia muy próxima al género de ciencia ficción desde la perspectiva de un apasionado del cine. Es un álbum inmersivo, para escuchar del tirón y para dejar volar la imaginación.
Hay mucho en él de los discos conceptuales de los 70s; también influencias más modernas, con bases rock y pinceladas psicodélicas, contando con pasajes musicales y estructuras asimétricas. Yo creo que es un trabajo dinámico y diferente.
-¿Qué mensaje quieres lanzar con este nuevo trabajo?
-Más que un mensaje lo que creo que plantea Domum son muchas preguntas sobre la humanidad; sobre su pasado, su presente y su futuro. Dejando a un lado el puro apartado musical, el concepto lírico del álbum no deja de ser una reflexión sobre la condición humana, sobre su historia y, sobre todo, sobre su imaginación. La imaginación es la clave de nuestra evolución, lo que nos diferencia del resto de animales. Sin la imaginación no existirían las herramientas o los grandes avances tecnológicos modernos, ni siquiera el dinero, que es el motor de nuestras sociedades. Tampoco existiría la música, ni la pintura, ni la literatura, ni el cine…
Con la irrupción de las nuevas tecnologías estamos dejando de ser productores para ser meros consumidores de imaginación. Una imaginación algorítmica, artificial y cada vez menos humana. Y yo creo que eso es muy peligroso y nos está haciendo cada vez más manipulables, más autómatas.
-¿Estamos abocados a un futuro marcado por la tecnología y la pérdida de identidad?
-El futuro siempre va a ser un enigma. Muchos han intentado predecirlo, descifrarlo. Algunos se han acercado bastante, pero nada está escrito. Lo que está claro, y ya lo estamos observando, es que la tecnología está sustituyendo muchas de las cosas que, aunque fueran imperfectas, nos hacían más humanos. En la sociedad de la inmediatez necesitamos continuas recompensas que alimenten nuestra dopamina bajo la premisa del “fast food”: este concepto se ha extendido al cine, la literatura, la prensa, el arte y, desde luego, a la música. Todo ha de ser rápido, no hay hueco para la reflexión. Por eso los álbumes musicales ya no funcionan como lo hacían antes, porque te exigen desconectar de una sociedad cada vez más conectada. Si pasas 40 minutos escuchando un álbum o 2 horas viendo una película, te estás perdiendo miles de cosas que tienen lugar en el “feed” de tu cuenta de TikTok, y eso para algunas personas es inaceptable. Por eso, cineastas como Matt Damon ya reconocen abiertamente que diseñan sus guiones con ideas más básicas y repetitivas sabiendo que el espectador va a consultar su teléfono móvil durante la proyección.
«En la sociedad de la inmediatez necesitamos continuas recompensas que alimenten nuestra dopamina bajo la premisa del “fast food”: este concepto se ha extendido al cine, la literatura, la prensa, el arte y, desde luego, a la música»
-¿En qué sentido está Domum conectado con tu álbum anterior, Amadeus?
-Domum surge como una continuación de la historia de Amadeus, un álbum que lanzamos en 2020, en plena pandemia. Amadeus era una huida necesaria, una búsqueda, un viaje. Domum es el destino, es un planeta desierto compatible con la vida, una alternativa a un futuro planeta Tierra inhabitable, devastado.
Los dos álbumes surgen de un mismo germen, de una misma matriz sonora y conceptual. Además, comparten una base sólida de músicos que han participado en ambos proyectos. Pero, sobre todo, la idea con Domum era hacer una continuación natural que fuera un poco más allá a nivel sonoro; un álbum más grande, más poderoso, más orgánico. Sin perder la esencia artesanal y etérea de Amadeus.
La idea era hacer que Amadeus y Domum tuvieran sentido por sí mismos y fueran complementarios, pero no interdependientes.
-¿Entiendes la música sin compromiso?
-La música requiere compromiso, desde luego. Exige tanto al músico como al oyente. Creo que no se valora lo suficiente el trabajo que hay detrás de cada músico: las horas de dedicación, los ensayos, el montaje, el sacrificio… es como todo en la vida, si no estás comprometido, difícilmente podrás ser bueno en lo que haces. Pero yo, que no soy músico de profesión, entiendo la música como una pasión, una vía de escape, un entretenimiento. La música no me da de comer, por lo tanto, no tengo la presión de querer agradar a nadie o hacer cosas con las que no estoy a gusto. Hago exactamente la música que quiero hacer. Para mí componer es como un juego, pero un juego que intento practicar con dedicación y mucho mimo. En mis producciones intento tener la seriedad y el rigor que tendría un músico profesional, involucrándome a todos los niveles.
«Hago exactamente la música que quiero hacer. Para mí componer es como un juego, pero un juego que intento practicar con dedicación y mucho mimo»
-Participan varios músicos asturianos en el álbum, ¿qué ha supuesto para ti esta colaboración?
-El núcleo de músicos que participaron en Amadeus han repetido para este álbum. Senén, Andrés, Lyla, Bego y Jacobo. Para Domum hemos ampliado la plantilla de músicos, lo que ha enriquecido enormemente el producto final. El cuarteto Arpeggio, Antonio, Fon y Fernando le han aportado al trabajo un empaque y una musicalidad extraordinarios. La mayoría son músicos locales, asturianos. Sobre todo, me intento rodear de gente de confianza, que no solo te aporten a nivel musical, sino también a nivel humano. Con muchos llevo varios años tocando y compartiendo grandes momentos. Al final, aunque mi proyecto sea en solitario, me gusta compartir mis ideas y que mis canciones vayan creciendo y evolucionando con la aportación de músicos y amigos a los que admiro y aprecio.
Tampoco quiero olvidarme de Raúl y Mario, que también han participado con el diseño y la masterización. Ha sido la primera vez que he colaborado con ellos y la verdad es que ambos han sido un gran descubrimiento.
-¿Dónde y cómo podemos escucharlo?
-Por ahora está disponible en todas las plataformas de streaming musical. A partir de septiembre estará disponible en formato físico, en concreto en vinilo, un formato nostálgico, muy en la onda del álbum.
Para el lanzamiento del formato vinilo realizaremos alguna presentación en vivo con varios de los músicos participantes.