Teresita Blanco. El pincel, la mejor medicina

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Teresita Blanco / Foto: Fusión Asturias
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La muestra de pintura, expuesta el pasado mes de marzo en el Liceo, dio a conocer en el concejo a una nueva artista. La naviega es todo un ejemplo de cómo el arte puede convertirse en la mejor de las terapias. A Teresita Blanco siempre se le dio bien dibujar y hacer manualidades. Ya de pequeña apuntaba maneras hasta el punto de que el artista Álvaro Delgado vio en ella cualidades para destacar en la pintura. El autor madrileño, que pasaba largas temporadas en el concejo de Navia, propuso a los padres de la niña empezar su formación artística en la capital de España. Los progenitores de la pequeña -de aquella tenía solo doce años- declinaron el ofrecimiento, demasiado joven para aquella aventura.

Aquella decisión llevó a Teresita por otros derroteros, sin que en ella volviesen a aparecer los lápices y otros utensilios gráficos, pero como todo, la vida da muchas vueltas y cuando uno menos se lo espera lo que has dejado atrás regresa de forma insospechada. Y esto es lo que le ocurrió a la mujer naviega, hoy día ama de casa y madre de familia.

Hace ya varios años que le diagnosticaron fibromialgia y polimialgia, dos enfermedades que afectan principalmente a la población femenina. La primera viene acompañada por un dolor musculoesquelético generalizado, fatiga, problemas de sueño… mientras que la segunda, una enfermedad reumática inflamatoria, ocasiona dolor y rigidez en zonas de hombros y cadera. Teresita conoce de primera mano estos síntomas que condicionan su día a día, obligándola a medicarse cada mañana para superar un dolor persistente que en ocasiones se torna insoportable. “No había vuelto a dibujar desde que era niña, pero empecé a pintar hace tres años y se ha convertido en una forma de evasión, es algo que me tranquiliza y me relaja”, explica la pintora. La autora recomienda a todas las mujeres que se encuentren en sus mismas circunstancias a dar el paso y probar con alguna afición, “es mejor que una medicina, aunque es verdad que yo si no tomo el tratamiento no puedo ni andar, pero la pintura consigue que se me pasen las horas sin que apenas me entere”.

“Me gusta mucho el color, aunque con el cuadro «El universo enfurecido» me identifico especialmente. En él hay tornados, rayos, estrellas fugaces…”

La cocina de su piso en el casco urbano de Navia es el taller de operaciones. Allí, en horario nocturno monta y desmonta el caballete para sacar adelante sus óleos y acrílicos. “Trabajo por la noche porque es cuando estoy mejor, a veces me dan las tres de la mañana sin darme cuenta”.

El pasado mes de marzo pudimos descubrir su obra en la sala de exposición del Liceo en Navia, era la primera vez que daba a conocer de esta forma su trabajo. “Tuvo muy buena acogida, a la gente le gustó de forma especial el colorido de los cuadros”. El color es una apuesta clara en su obra, tal vez para contrarrestar el sufrimiento de los días grises. “Para mí es una tarjeta de presentación, aunque también es verdad que hay un cuadro de tonos grisáceos y negros, ‘El universo enfurecido’, con el que me identifico especialmente. En él hay tornados, rayos, estrellas fugaces…”.

Cuadros pintados por Teresita Blanco / Foto: Fusión Asturias

Su obra refleja la admiración que profesa por el cubismo e impresionismo de Picasso, del que hace gran cantidad de reproducciones. “Tengo muchos libros de su trabajo, recientemente terminé la ‘Familia de saltimbanquis’ y mi tarjeta lleva la imagen de ‘Maya con las manos cruzadas”.

Las dificultades físicas que experimenta no merman la capacidad de aprendizaje de esta autodidacta que extrae sus conocimientos de Internet, “como realmente se aprende -añade Blanco- es probando y experimentando, y a través de la red encuentro todo tipo de técnicas. Me gusta mucho investigar, he aprendido a hacer troquelados, foto transfer y también estoy haciendo imitación a Ortega Maila, que pinta con las manos”.

La capacidad de renovación y superación de Teresita se cuelga con cada lienzo que presenta, obras que siente como sus propios ‘hijos’. Aunque ya ha vendido alguno de ellos confiesa que no es su principal objetivo, “en realidad es una forma de escape, pinto porque me gusta y porque me relaja”. El trabajo de Blanco es posible conocerlo a través de su Instagram.

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