Con su primer EP “Por si no me encuentro al volver”, la joven banda Dinosaurio Meteorito apuntó alto e hizo bandera de su sonido estrella, el indie-rock. El grupo asturiano, que ya sabe lo que es ganar en el FestiAmas 2025 y quedar segundos en el Rock Ciudad de Oviedo, está enfrascado en la promoción de sus canciones y acaba de sacar Milenial, single adelanto del que será su primer LP.
En el escenario, la imagen informal de estos chicos llegados de Gijón puede despistar a quien no los ha escuchado, pero su sonido revela que detrás hay un trabajo serio. Y que, aunque jóvenes en la carrera musical, ya tienen mucho que decir. Satisfechos tras editar en los estudios Ovni su primer EP bajo la producción de Sergio Firu y Andrey Fomchenko, la banda sigue creciendo en la escena musical asturiana con la colaboración de formaciones como 8 y medio y La Muñeca Rusa.

Anteo Pende y Mangel Bonillas con las guitarras, Lukas Moro en la batería y la bajista María Menéndez, (Spi para todos) integran el grupo junto al vocalista Edu Carretero. El ovetense, que también reside en Gijón, es quien nos cuenta lo que supone formar parte de esta formación.
-¿Cómo nació vuestro grupo?
-Los cinco nos conocíamos de las jam session del Savoy, un lugar muy mítico de rock de Gijón, pero Mangel y yo hicimos un poco más de piña. Un día, viendo juntos un anime que se llama Beck, que narra la historia de cómo un grupo de jóvenes forma una banda, nos vinimos arriba y quisimos tirar para adelante con la idea de crear una. Para buscar al resto de componentes fuimos a la gente que conocíamos de las jam, y de ahí surgieron todos, porque al final es un sitio que permite el encuentro de muchos músicos.
«Hay una constante evolución que se ve marcada por tener melodías pegadizas y letras con mucha introspección y mucha sátira. También sentimos como muy nuestro el tener una batería muy cañera, fue algo que nos gustó desde el principio»
-No siempre es fácil encajar en objetivos, incluso en estilos musicales. ¿Cómo fue vuestra adaptación?
-Los gustos musicales para mí eran muy importantes y también que fuese gente que respirase música, que fuese muy friki en ese sentido. Luego, tocando en el local, acabamos encontrando nuestro gusto, nuestro estilo, fue saliendo todo de forma bastante natural.
-¿En qué momento decís: este es nuestro sonido, este sí que nos define?
-Yo creo que todavía no hemos dicho eso. Simplemente vamos viendo qué ideas surgen y qué nos gusta, y ahora estamos explorando nuevos sonidos que se parecen al EP que hemos sacado, pero que al mismo tiempo son distintos. Hay una constante evolución que se ve marcada por tener melodías pegadizas y letras con mucha introspección y mucha sátira. También sentimos como muy nuestro el tener una batería muy cañera, fue algo que nos gustó desde el principio y que podríamos decir que nos define, eso y el sonido que hemos encontrado con el que estamos a gusto.
-¿Qué tipo de mensajes os gusta lanzar?
-Sobre todo hablar de los problemas de la gente joven, de cuando pasas a la edad adulta, de la situación actual y lo complicado que está tener un futuro, poder acceder a una vivienda, etc. En el EP hemos hablado principalmente del paso a la edad adulta, también de salud mental, y de saber hacer, en cierto modo, introspección de uno mismo. En el tema Ponte las pilas, por ejemplo, aunque salen a relucir los problemas, en realidad no son tan terribles como pintan en nuestra cabeza, y afirmamos que lo mejor está por llegar.
-En 2025 ganasteis el FestiAmas, ¿fue el impulso necesario para un 2026 potente?
-Yo creo que sí, ahí hubo un punto de inflexión. Además, quedamos segundos en el Oviedo Rock, que también tuvo un premio monetario y decidimos que lo conseguido lo íbamos a invertir en grabar un disco. Y aunque esto último sucedió a posterior de Por si no me encuentro al volver, a partir de ahí nos surgen muchas más oportunidades y podemos trabajar a largo plazo. La motivación es importante, el saber que hay algo más allá de simplemente el momento en el que estás te hace trabajar con un objetivo más claro.
«Nos gusta hablar de los problemas de la gente joven, de cuando pasas a la edad adulta, de la situación actual y lo complicado que está tener un futuro, poder acceder a una vivienda…»

-En un breve lapso de tiempo habéis dado muchos pasos. ¿Sois partidarios de lanzarse y sobre la marcha ir solucionando los problemas que surjan?
-Sí, nosotros teníamos muchas ganas de hacer música y tener canciones propias. Y cuando ya teníamos varios conciertos dados entramos al estudio y estuvimos grabando el EP de Por si no me encuentro a volver. Fue de las primeras cosas que hicimos como banda, pecamos de novatos un poco, pero al mismo tiempo fue una decisión muy buena porque aprendimos un montón.
No tienes nada que perder, yo creo que hay que tirarse a la piscina, echar toda la carne al asador y confiar en uno mismo, en el trabajo que haces. Luego, más adelante, sí que hay que empezar a organizarse para que todo sea escalonado.
-¿En qué fase os encontráis ahora?
-Ahora estamos preparando nuevos temas y haciendo los conciertos de promoción del EP, estamos en general muy contentos porque la acogida está siendo buena. La gente se sabe las canciones en los conciertos, lo que nos genera muy buenas sensaciones. El que las melodías sean pegadizas ha ayudado mucho. La primera vez nos chocó mucho. Ver que la gente canta tus canciones es de las cosas que más alegría te da cuando subes al escenario.
«Nunca hemos dejado de hacer música (…), acabamos de sacar Milenial, el primer sencillo de nuestro primer disco de larga duración, que es un LP»
-¿Cuál fue el concierto que os sorprendió con esa respuesta así de primeras?
-Yo creo que fue en Bola 8, una sala pequeña de Gijón. La llenamos a reventar y todo el mundo cantaba las canciones, incluso canciones que aún no habíamos publicado y habíamos tocado en otros conciertos.
-En estos tiempos en los que parece hace falta el reggaetón para triunfar, ¿tiene especial mérito crear una banda emergente de pop rock?
-Sí, pero yo creo que, ahora mismo, todo tiene su público. Y las cosas son cíclicas, el reggaetón bajará y volverá a subir el pop rock. Ya se ve con las modas, ahora vuelven a los 2000, antes eran los 90… y eso no va a parar. Desde hace unos años en España, hay un gusto también por los grupos y por las guitarras que también está muy guay.
-Ahora estáis haciendo giras con el EP, pero ¿tenéis en mente nuevos proyectos musicales?
-Sí, por supuesto. Nunca hemos dejado de hacer música y seguimos sacando canciones. Acabamos de editar una versión de Volver con el grupo Ocho y medio y acabamos de sacar Milenial, el primer sencillo de nuestro primer disco de larga duración, que es un LP.
«No tienes nada que perder, yo creo que hay que tirarse a la piscina, echar toda la carne al asador y confiar en uno mismo, en el trabajo que haces. Luego, más adelante, sí que hay que empezar a organizarse para que todo sea escalonado»
-¿Qué planteáis en él?
-Es una canción que, desde un punto de vista irónico, pero también con rabia y frustración, habla de la generación milenial. Y es que creíamos que, simplemente estudiando, formándonos, sacando títulos, podríamos conseguir una estabilidad a nivel laboral. Y luego llegaron los trabajos precarios, la dificultad para llegar a fin de mes, la imposibilidad de acceder a una vivienda, alquileres que se llevan todo el sueldo, y nada, se trata del desencanto de esta generación frente a las expectativas que tenían y la realidad con la que se encontraron. Y es una problemática que afecta a más generaciones posteriores.
-¿Por qué “Dinosaurio Meteorito”?
-Surgió de hacer una lluvia de ideas y a mí se me ocurrió de la nada, la verdad. Nos gustó el nombre, su sonoridad y veíamos que le podíamos sacar partido también. No le buscamos muchísima explicación detrás. Y al final, Dinosaurio también es algo que está muy chulo de cara a imagen de la banda y su promoción. Lo de Dinosaurio parece que alude al pasado y Meteorito que estás mirando todavía al cielo.




-Cuando hacéis la presentación de cada uno de los integrantes y toca tu turno, la frase que más se escucha es: “cuenta un chiste que hay que afinar”. Así que, además de cantante, te toca ejercer de humorista.
-Claro, a veces en los conciertos, los músicos necesitan tiempo para prepararse entre canciones, ya sea por cambiar de guitarra o por tener que poner una cejilla o afinar un instrumento y en los tiempos muertos no puedo estar en silencio. Tengo que hablar e intentar ahí romper un poco el hielo. Humorista, creador de contenido, community manager…, al final, es importante cuidar todos los aspectos de la banda.
-Para sacar una banda casi de la nada de repente, ¿es imprescindible la entrega por parte de todos?
-Sí, hay que tener mucho compromiso y el compromiso eventualmente también significa sacrificio. Hay que poner la banda por delante de muchas cosas, tanto a nivel económico como a nivel de tiempo o de planes que quieres hacer. Solo el dar un concierto, entre la producción y otras cosas, echas prácticamente todo el día. Tienes que ir con mucha previsión porque puede pasar cualquier cosa y luego, cuando termines, hay que recoger los instrumentos, volver al local y dejarlo preparado para el próximo ensayo, y montar y desmontar una batería no se lo deseo a nadie. Y a esto, añade todos los ensayos de las semanas anteriores.
«Yo diría que nunca es tarde. Esto es algo que he aprendido en varios ámbitos de la vida y si tienes esa mentalidad es mucho mejor. Aunque ahora sea más mayor y no tenga la edad ideal para empezar, creo que es un buen momento»
-A pesar de vuestra juventud como banda ¿sois ya como una segunda familia?
-Sí, además una banda es como una relación poliamorosa. Todo el mundo tiene que estar contento y hay que ser muy sinceros. Hay que saber decir las cosas sin hacer daño y no guardárselas, porque si no acaba haciéndose bola y saliendo por algún lado. No es fácil. De hecho, hay un montón de bandas a las que les ha ido bien en este país, que han estado a punto de dejarlo un montón de veces. Si te pilla un mal día y no lo sabes gestionar emocionalmente, puede ser un problema grande y hay que saber poner la otra mejilla, hay que saber pedir perdón.
Cuando todos van hacia una dirección y hay alguien que mira un poco de reojo hacia otro lado, siempre sale mal. Y hay mucha gente que toca muy bien, pero socialmente es un poco más desastre y no aguantan en una banda por eso. Por muy bien que toques, si luego no eres capaz de relacionarte con el resto, la cosa no saldrá bien.
-¿Llevas mucho tiempo cantando?
-Lo llevo haciendo toda la vida. Es algo que hace todo el mundo, que hacemos desde pequeños, muchas veces en secreto, en la ducha, porque son cosas que te llenan y te hacen feliz. Este es un proyecto que me estoy tomando muy en serio, en el que estoy totalmente involucrado. Voy a clases de canto con profesor profesional y he mejorado muchísimo. Así aprendes muchas cosas que por uno mismo no conseguirías.
-¿Cuándo fue la primera vez que subiste a un escenario y te conquistó la experiencia?
-Supe por primera vez que me gustaba de adolescente. Tenía 16 o 17 años y me subí al escenario un Martes de Campo en Oviedo a cantar una canción porque preguntaron si había alguien que la supiese. Vi que me gustó y luego, en el instituto, monté una banda. Tocábamos en el auditorio del colegio y también hicimos algún concierto en algún bar, pero luego lo dejé aparcado porque había muy poca gente que yo conociera que hiciera el tipo de música que a mí me gustaba, indie rock.
Pasado un tiempo se popularizó este tipo de música, y cuando empecé a ir a las jams vi que tenía una oportunidad porque había gente con la que podría montar una banda, y me lancé.
«Hay que sacar canciones, ir a tocar a donde podamos, seguir girando y sobre todo disfrutarlo, que es lo más complicado cuando te metes tanto en algo. Pero si aprendemos a hacerlo, será increíble»
-¿En el camino de la música hay que ir paso a paso para, al final, acabar consiguiendo lo que quieres?
-Sí, y yo diría que nunca es tarde. Esto es algo que he aprendido en varios ámbitos de la vida y si tienes esa mentalidad es mucho mejor. Aunque ahora sea más mayor y no tenga la edad ideal para empezar, de hecho, entre el resto de componentes y yo hay un abismo intergeneracional. Creo que es un buen momento.
-¿Tenemos Dinosaurio Meteorito para rato?
-Sí, hay para bastante rato. Sé que va a haber obstáculos y que los superaremos porque no nos queda otra. La vida es así, siempre habrá momentos buenos y malos. Si estás preparado para que todo el camino no sea de rosas, estás preparado para lo que venga. Nosotros tenemos que centrarnos, tirar de tenacidad y de compromiso porque esto de la música no es un fogonazo, es una carrera de fondo.
Hay que sacar canciones, ir a tocar a donde podamos, seguir girando y sobre todo disfrutarlo, que es lo más complicado cuando te metes tanto en algo. Pero si aprendemos a hacerlo, será increíble.
-¿Es la clave para permanecer?
-Yo creo que sí. Muchos músicos se paran a mitad del camino por eso, porque cuando te lo tomas muy en serio dejas de disfrutarlo y cuando lo disfrutas demasiado no te lo estás tomando suficiente en serio. Es complicado encontrar el equilibrio de la balanza, pero en la búsqueda de ello estamos.

