Esta noche me he dormido con un sueño seductor, viajando por el mundo con el viento a mi favor.
He surcado siete mares en mi viejo cascarón, donde me había escondido para hacerme polizón.
He cruzado por océanos de amargura, llenos de resignación. He saltado por islotes de cordura y montes de insumisión.
Entre tanta desolación, he enterrado el hacha en la cumbre del perdón. Ya no quiero más revanchas, ni enemigos en mi corazón.
He atracado en muchos mundos desde mi tierra natal, he llegado a las entrañas de este recóndito lugar, he atravesado todo un cosmos para llegar junto a tu hogar.
He viajado sin un rumbo por los pliegues de tu piel, quiero descifrar los enigmas para poderte comprender.
Me he acercado a las estrellas llenas de brillos y colores y conmovido ante ellas me he sentado a sus pies.
-¿Hay alguna de vosotras que me pueda acompañar? Tan solo quiero una tregua y pactar con mi soledad.
-Deja que el viento te guíe, a solas con tus viejos temores, deja que el agua te limpie y te cure los viejos rencores.
Abandono mi vuelo errante para ir a ninguna parte. Prendo una hoguera y consigo al fin taparme de la negra oscuridad.
Un aullido se ha escuchado en una lejana letanía. Son los cachorros de la noche que me anuncian un nuevo día.