Mi nombre es Lorena Estrada, estudié Bellas Artes en Bilbao y aunque curiosamente la pintura nunca fue mi disciplina principal, me especialicé en ella.
Empecé a pintar por un motivo personal. Durante una etapa de mi vida, una pareja que tuve pasaba largos periodos fuera de casa por trabajo y busqué una forma de ocupar ese tiempo y sobrellevar la espera.
Sin darme cuenta, empecé a imaginar la historia de un marinero que regresaba a casa cada cierto tiempo, en mi imaginación siempre volvía con la llegada de las golondrinas. Esas imágenes fueron origen de mis primeros tatuajes y poco a poco de mi pintura. A partir de ahí comenzaron a aparecer marineros, faros, barcos y mar como elementos recurrentes en mi trabajo, hasta el punto de llevar esos símbolos tatuados en mi propia piel.
Creo que, de alguna manera, toda mi obra gira en torno a la espera, la esperanza, el regreso y el vínculo con el mar. Supongo que por eso mis cuadros tienen un lado romántico y hablan de historias, que aunque nacieron de una experiencia personal, cualquiera puede hacerlas suyas.