Caravia. Un rincón completo

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Playa Arenal de Morís, Caravia (Asturias).
Playa Arenal de Morís /Foto: Fusión Asturias
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Los peregrinos que atraviesan el concejo de Caravia en dirección a Santiago de Compostela tienen la ocasión de refrescarse y disfrutar de la belleza de su litoral, ya que buena parte del Camino coincide con la senda costera.


El concejo de Caravia es el tercero más pequeño del Principado. Su costa tiene poco más de cuatro kilómetros y tan sólo tres playas (El Arenal de Morís, La Beciella y La Espasa). Estas modestas dimensiones, ubicadas en la frecuentada costa del Oriente asturiano, han conseguido preservar un refugio de las aglomeraciones turísticas, perfecto para los que buscan un turismo tranquilo y casi privado, sin renunciar a la característica combinación de mar y montaña de la zona.
Así, Cantábrico y Sueve son los nombres propios que definen a este territorio, ya que su atractivo no sólo reside en las playas: la parte sur del concejo se integra en la conocida Sierra del Sueve, un macizo calcáreo de gran valor paisajístico y ecológico, que se levanta por encima de los 1.100 metros sobre el nivel del mar. Caminando por este singular paraje es posible avistar gamos, zorros, jabalíes, aves rapaces y también uno de los animales más significativos de la zona: el caballo asturcón. Justo en el límite de Caravia -aunque ya perteneciente al concejo vecino-, se encuentra el mirador más famoso de esta sierra, El Fitu, una espectacular atalaya desde la que -en un día despejado- se pueden contemplar Picos de Europa, la sierra del Sueve: el litoral asturiano. Desde Prado, capital de Caravia, nace una pista forestal que conduce a la AS-260, en una sencilla ruta de senderismo que lleva hasta El Fitu, a donde también es posible llegar desde la localidad de Carrales tomando la desviación hacia Duyos.
La cercanía a la zona centro asturiana -en tan sólo media hora se llega a Oviedo o Gijón- y las buenas comunicaciones existentes con otros destinos gracias a la autovía, facilitan la visita. El concejo alberga una población que no llega a los 600 habitantes, cifra que se incrementa en el periodo estival. Es entonces cuando el municipio, de gran tradición indiana -que se aprecia en la concentración de mansiones y palacetes como Villa Rosario, Villa Concha o la Casa de la Familia Prieto-, observa como regresan muchos de sus «paisanos» que han buscado oportunidades en otros lugares, pero no pierden la oportunidad de regresar a su concejo natal. Algunos aplazan sus vacaciones hasta el mes de septiembre para así poder disfrutar de la tradicional fiesta en honor a Nuestra Señora de la Consolación, que tiene lugar a principios de septiembre en Prado. La subasta del ramu, la jira campestre, la gran boroñada, la feria de ganado y el mercadillo comarcal de artesanía y gastronomía local, son algunos de los eventos que congregan a más asistentes.

Caminando por el concejoGracias a una orografía de relieve poco accidentado, el concejo de Caravia es ideal para la práctica del senderismo y cuenta con rutas de especial interés.
El Camino Real recorre la costa desde la Playa La Espasa hasta finalizar en el Puente de Antuerbos pasando por La Beciella y el Arenal de Morís.
La Forquita y Cerracín es otra de las rutas rurales. Comienza en Prado y, tras un recorrido de dos kilómetros, accede al Alto de la Forquita desde donde hay unas magníficas vistas. Si se desanda una parte del camino es posible continuar recorrido hasta el pueblo de Cerracín, núcleo ubicado en el extremo más oriental del concejo.
La ruta Picu Castro, hace honor a su nombre y tiene como término el pico, en el cual se pueden observar restos de un castro celta estudiado por Aurelio del Llano; se trata de la primera construcción de este tipo en Asturias excavada y estudiada con criterios científicos prehistóricos. El itinerario, de poco más de dos kilómetros, parte también de Prado, en las inmediaciones de la Oficina de Turismo y ofrece unas hermosas vistas tanto de la sierra del Sueve como de la costa asturiana.
Otra ruta posible es la que desde la capital del concejo, Prado, nos conduce hasta el Mirador del Fitu, una espectacular atalaya que ofrece las mejores vistas del Sueve y los Picos de Europa.

Estela de Duesos, en el concejo de CaraviaLa Estela de Duesos

En Caravia Baja, durante la remodelación de la iglesia parroquial en los años 80, se encontró una estela que se cree pertenece a la época romana. Tallado por sus cuatro caras en un bloque de cuarcita, el bloque anepígrafo formaba la parte inferior de lo que debió ser un monumento conmemorativo funerario. Es posible contemplar esta pieza de gran importancia en una vitrina frente a la iglesia de Santiago, en Duesos.

Caravia Alta. Fiestas de Ntra. Sra. de la Consolación
Del 30 de agosto al 8 de septiembre

Los vecinos de Caravia comienzan el mes de septiembre enfrascados en la celebración de las Fiestas de Nuestra Señora de la Consolación. El primer domingo del mes, en la iglesia de Prado, tiene lugar la misa solemne y la subasta del ramu.
El día 6 de septiembre se celebra la tradicional ‘Gran boroñada’. El sábado día 7 la Jira Campestre en el Prau de la Iglesia, y el domingo 8 la Feria anual de ganado y el XV Mercadillo de artesanía y gastronomía local.

Camino de Santiago a su paso por el concejo de Caravia (Asturias)
Camino de Santiago a su paso por Caravia / Foto: Fusión Asturias

Al paso del peregrino

El trazado norte del Camino de Santiago tiene varias paradas obligadas en el concejo de Caravia. El Camino de la Costa coincide en varios puntos con el antiguo Camino Real, que básicamente entraba al concejo por el Cantu La Figar, llegaba al Arenal de Morís y continuaba a la playa de Beciella. Allí está el conocido como río de los Romeros, en cuya ribera se ubicó un enclave templario, posiblemente una hospedería y un monasterio benedictino en honor de Santiago Apóstol.
Hay que continuar caminando, admirando el paisaje costero y disfrutando de los acantilados, hasta llegar a la conocida playa de La Espasa, un precioso arenal que pone el límite con el vecino concejo de Colunga.
Gracias a sus pequeñas dimensiones, el concejo de Caravia ofrece la posibilidad de «perderse» un rato sin que ello suponga grandes desvíos de la ruta original. Así, la visita se hace más completa, añadiendo a la experiencia rincones naturales, edificaciones históricas y una parada gastronómica, que al peregrino nunca le ha de venir mal.
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