La nueva cara de Arnao

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Castillete y Casino de Arnao
Castillete y Casino / Foto: Fusión Asturias
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En poco más de un año, el Conjunto Histórico-Industrial de Arnao tendrá una cara diferente. Se trata de un ambicioso proyecto de rehabilitación que pondrá en marcha el Ayuntamiento de Castrillón con un presupuesto de cinco millones de euros, y que recuperará la zona para turistas y estudiosos.

Para llegar a Arnao desde Salinas hay que atravesar un antiguo túnel ferroviario, hoy adaptado para el tráfico de coches. Tras recorrer un sinuoso tramo, la llegada a la playa permite disfrutar de hermosas vistas, que en un día despejado llegan hasta Cabo Peñas. La playa de Arnao es un arenal con la típica forma de concha y, sin ser especialmente grande, sobre todo comparada con la cercana playa de Salinas y su Museo de Anclas, cuenta en la temporada de verano con una ocupación aceptable, ya que ofrece un acceso sencillo, zona de aparcamientos y además está más abrigada de los vientos del nordeste que sus vecinas. Hasta aquí llega además la Senda Norte, ruta de senderismo que recorre la costa asturiana en diferentes tramos.
Llegar a Arnao, pues, es sencillo, y la excursión vale la pena, ya que combina el recreo de playa con un enorme potencial turístico que ahora va a desarrollarse en toda su amplitud. El 1 de abril de 2006 se incluyó el Conjunto Histórico-Industrial de Arnao en el inventario del Patrimonio Cultural de Asturias, y en 2007 el Ayuntamiento de Castrillón puso en marcha un ambicioso proyecto que ahora empieza a dar sus frutos. Se trata del LICAST, Proyecto de desarrollo sostenible para la recuperación del patrimonio histórico e industrial del entorno litoral de Castrillón, que cuenta con una subvención de 3,5 millones de euros provenientes de los Fondos Europeos FEDER.
Gracias a esta dotación, que se complementará con fondos municipales hasta llegar a los 5 millones de euros, se plantea rehabilitar el castillete y el edificio del antiguo casino, realizar una actuación integral en la zona urbanizando todo el entorno y habilitar una parte de las galerías para visitas.

Castillete
Castillete. Foto: Fusión Asturias
Imágenes de ArnaoLa imagen más emblemática de este conjunto es el castillete de la mina, que llama la atención precisamente por lo peculiar de su estampa. Se trata del castillete que da entrada a la primera mina de pozo vertical de Asturias, conocida como Pozo Güelu. Su estructura, de madera, está recubierta de zinc, de modo que un visitante poco avezado podría incluso pasarla por alto, si no fuera por los paneles explicativos que advierten de que estamos en una zona de alto interés.
Así se despierta la curiosidad, más al descubrir que estamos ante una rareza: la mina de Arnao es submarina y sus túneles se extienden hacia la bocana de la ría, al Este; y hacia Santa María del Mar al Oeste. Además las galerías están entibadas con ladrillo, con bóvedas de cañón y arcos de medio punto, lo que hace de la arquitectura de esta mina un espectáculo en sí mismo.
El entorno no es menos impactante. A las numerosas muestras fósiles del periodo Devónico se unen los restos del ferrocarril que, en tiempos, llegaban hasta la bocamina, a pie de playa, para facilitar el transporte del mineral.
Con las obras de rehabilitación y museización, Arnao se convertirá en Asturias en la primera mina auténtica abierta al público. Una experiencia única integrada en el entorno, que permite conocer de primera mano una importante etapa de la historia de la región.

Pasado: una mina pionera

Reproducción en cartón de la    locomotora “Eleonore”
Reproducción en cartón de la locomotora “Eleonore” / Foto: Fusión Asturias
Gracias a la rehabilitación del conjunto de Arnao, Castrillón recupera su historia, que es también una parte importante de la historia asturiana.
Según los estudios llevados a cabo por la empresa Sadim, encargada de los trabajos de recuperación de la mina, los registros más antiguos de explotación carbonífera en Arnao se remontan alrededor de 1770. El Pozo Güelu fue la primera explotación vertical perforada en España, y fue también pionera en el uso del ferrocarril como medio de transporte dentro de la mina. No es hasta 1833 cuando la Real Compañía Asturiana de Minas, fundada con capital belga, se hace cargo de la explotación, comenzando una nueva etapa. El carbón de este yacimiento no era adecuado para su utilización en los hornos altos de la incipiente siderurgia asturiana, pero sí muy útil para la producción de zinc, con lo que pronto los terrenos de Arnao se declararon de utilidad pública. La producción se exportaba casi íntegramente, de ahí la importancia de contar con un transporte por ferrocarril rápido y fiable.
La importancia de Arnao no es sólo histórica o industrial, sino que tiene también una gran importancia en el tejido social de la zona. La sociedad belga que construyó las instalaciones principales tenía un marcado carácter paternalista, muy propio de la época, de modo que creó un poblado para los trabajadores, próximo a la fábrica y la mina.
Arnao siguió funcionando hasta 1915, cuando las filtraciones de agua hicieron imposible la explotación. Años más tarde, la RCAM se fusionó con Asturiana de Zinc (AZSA), que se hizo con la propiedad de la mina y sus instalaciones. Ahora, el Ayuntamiento de Castrillón se ha hecho cargo del complejo y gestiona los fondos para su rehabilitación.

Las locomotoras “Eleonore” y “Rojillín”, son uno de los símbolos de Arnao. “Eleonore” es una locomotora a vapor, la más antigua de vía estrecha de España. Tras varios años guardada en el edificio del castillete, está siendo restaurada y se expondrá en el parque que se va a construir en el entorno de la mina.

Interior de la mina actualmente
Interior de la mina actualmente / Foto: Fusión Asturias

Presente: Las obras

Las diferentes actuaciones comenzarán en mayo, y se calcula que estarán terminadas en julio de 2011.
El edificio del antiguo casino, situado junto al castillete, es probablemente el que más modificaciones ha sufrido a lo largo de su historia, y es por tanto el que más intervención requiere. La idea es quitar lo accesorio, suprimiendo los elementos superfluos desde un punto de vista histórico, y recuperar en la medida de lo posible la estructura original, poniendo en valor los elementos que han permanecido en el edificio a través de las diferentes remodelaciones.
Para ello se eliminarán elementos como la planta situada en el extremo este, antiguamente destinada a cocina, y de este modo se recuperará la visión de la fachada original. También se quitará el cerramiento que separa el castillete de la sala de máquinas, entre otras acciones. Así, se busca preparar el edificio para su uso museístico, buscando la funcionalidad y respetando la coherencia arquitectónica.
Lógicamente, el castillete es una pieza clave de este proyecto, de modo que también se va a rehabilitar, y se instalará un ascensor acristalado en la caña del pozo, que servirá a los visitantes para acceder a la mina. A pie de playa, en la cota cero, habrá unos cien metros de galerías visitables, que hay que acondicionar. La estructura original, de ladrillo, está en un estado excelente, y sólo hay que realizar algunos refuerzos puntuales. Sin embargo, se dispondrá una solera de hormigón a lo largo de las diferentes galerías, que ocultará el sistema de redes de iluminación, sonido, comunicación y emergencia, cubriendo los requisitos necesarios para ser un lugar de acceso público.
Todas estas obras que ahora comienzan se van a hacer en un tiempo récord. La empresa Sadim, del grupo Hunosa, ha sido la encargada de realizar todos los estudios previos y ahora los trabajos de acondicionamiento. También el entorno de la mina va ser urbanizado, eliminando el actual campo de fútbol y habilitando una amplia zona verde a modo de jardín expositivo. Mediante varios itinerarios peatonales de dificultad baja se podrán ver diferentes elementos relacionados con la actividad industrial en la zona. De este modo el paisaje complementa la visita al museo y la galería, dando una visión más completa de la importancia de este Conjunto Histórico e Industrial.

Se prevé que las obras de acondicionamiento se realicen en un tiempo récord. Entre otras actuaciones, se prepararán cien metros de mina visitables.

Una vez terminadas las obras, el edificio del casino se habrá convertido en un Centro de Interpretación y de Recepción de Visitantes.
Una vez terminadas las obras, el edificio del casino se habrá convertido en un Centro de Interpretación y de Recepción de Visitantes.

Futuro: Turismo Industrial

El patrimonio industrial convertido en recurso turístico: ése es el punto fuerte del conjunto de Arnao.
Una vez terminadas las obras, el edificio del casino se habrá convertido en un Centro de Interpretación y de Recepción de Visitantes. Contará con un área de recepción, diversas zonas de exposición, una sala con medios audiovisuales con capacidad para cincuenta personas y una zona destinada a usos complementarios de servicios. Esto será en la planta situada al nivel cero. En el nivel -1 habrá también un área expositiva.
Tras visitar el entorno peatonal, una de las cosas que más llamarán la atención a los visitantes será sin duda la visita a la mina. Ésta estará perfectamente acondicionada, de modo que no hará falta un equipamiento especial para realizar la visita. En los trabajos de adecuación se contempla respetar la estructura tal y como está, desde su clausura en 1915, y el recorrido simulará el “último descenso” al interior de la mina. Así, los visitantes formarán parte de la Comisión de Cierre, recorrerán la explotación y a su salida la clausurarán definitivamente… hasta la siguiente visita.
A la mina se accederá a través de la caña del pozo, en un ascensor acristalado panorámico que descenderá 19 metros. A través del cristal podrá verse el estado original de la caña, compuesto por ladrillo macizo y piezas de madera y metálicas, empleadas para guiar las jaulas de mina en su recorrido de subida y bajada. También se contempla recuperar la salida que comunica directamente con la playa de Arnao, de modo que pueda verse el mar Cantábrico desde el interior de la galería.
Se propone así un viaje en el tiempo, que permitirá recorrer aproximadamente cien metros de galerías. En el recorrido se incluye un plano inclinado, de unos 28ª de pendiente, que formaba parte del circuito de ventilación de la mina. También habrá tramos de galerías horizontales, con diferentes orientaciones. Todo ello respetando el sostenimiento original de techos y hastiales, construido en fábrica de ladrillo macizo.
De este modo, se pone al alcance del público una mina legendaria. Todo este patrimonio, que ahora se recupera como recurso turístico, permitirá comprender mejor un capítulo reciente de la historia asturiana, y la importancia de las explotaciones mineras en la sociedad y en el tejido industrial asturiano. Tras las diversas reconversiones que ha sufrido la región, poner en valor esta herencia del pasado se presenta como una opción viable de futuro. Castrillón apuesta por ello, y muy pronto la mina de Arnao presentará su nueva cara a los visitantes.
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