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jueves 15, enero 2026

Nuevo disco en eonaviego de Bacotexo: “La luz siempre acaba saliendo”

Bacotexo regresa con un disco nacido en un tiempo de cambios personales, pérdidas y revelaciones, un periodo en el que -como ellos mismos dicen- “hai úa lluz que sempre acaba salindo”. Desde el eonaviego (dialecto del occidente astur) que les es natural hasta la mezcla de estilos que da forma a sus nueve temas, el trío tapiego firma una obra de claroscuros que encuentra en la música su paraíso permanente. Ricardo Saavedra, bajista del grupo, nos habla de esta última experiencia.

-“Hai úa lluz que sempre acaba salindo” parece construido sobre la idea de perder algo y reencontrarse después. ¿Hubo algún momento reciente en el que vosotros mismos necesitasteis recordar que la luz acaba saliendo?
-Hubo varios cambios importantes en nuestras vidas en los últimos años: personales, familiares, laborales… Todos ellos nos coincidieron en esa franja de edad que algunos han llamado “la mitad de la vida”, ese momento en que quizás te haces más consciente y reflexivo acerca del sentido de las cosas. Algunos de esos cambios fueron pérdidas dolorosas, pero tratamos de extraer siempre una lectura positiva de las experiencias vitales: igual que hay paraísos que se pierden, otros paraísos inéditos siempre están por encontrar o construir. Esa actitud es la que refleja el título del disco.

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-Vuestras canciones nacen en eonaviego, una lengua que respira de forma distinta. ¿Cómo condiciona esa musicalidad vuestra manera de componer melodías y armonías?
-Siempre decimos que escribir canciones en eonaviego es más natural y sencillo de lo que puede parecer desde fuera. Digo natural porque es una lengua muy viva que sigue hablándose en nuestra zona en el día a día para comunicarse en prácticamente cualquier ámbito. ¿Por qué no va a ser normal usarla también para cantar? Y sencillo porque es una lengua bastante sintética, más que el castellano, y es más fácil de adaptar a versos breves o a composiciones no muy largas, como las de las canciones. Además, las connotaciones y el valor estético que tiene para nosotros son muy valiosos.

Hai úa lluz que sempre acaba salindo, nuevo disco de Bacotexo

-El disco habla de paraísos perdidos y paraísos nuevos. ¿Cuál fue el “paraíso” que más os sorprendió descubrir mientras trabajabais en estas nueve canciones?
-El que nunca desaparece, el paraíso en el que nos encontramos por encima de cualquier disensión o diferencia: el paraíso de la música. Es un paraíso que no podemos borrar de nuestras vidas aunque queramos. Con el tiempo va adoptando formas nuevas y esa es la sorpresa y la invitación continua de la música. Pero al mismo tiempo tiene algo permanente, una esencia estable que nos completa y nos une. Vivir en la música es vivir en un descubrimiento continuo.

«Siempre decimos que escribir canciones en eonaviego es más natural y sencillo de lo que puede parecer desde fuera. (…) Es una lengua muy viva que sigue hablándose en nuestra zona en el día a día»

En este álbum hay rock clásico, pop‑funk, grunge y estructuras más complejas. ¿En qué momento sentisteis que esa mezcla no era un riesgo, sino precisamente la identidad del disco?
-Son estilos musicales que fueron surgiendo con naturalidad durante el periodo de composición. Lo que se busca expresar, literariamente hablando, acaba encontrando el cauce sonoro más apropiado. Un disco de claroscuros en lo temático tenía que llevarnos forzosamente a una identidad sonora cifrada en la variedad de registros.

-Las armonías vocales son una marca vuestra. ¿Cómo trabajáis ese equilibrio entre dos voces que cuentan lo mismo, pero desde lugares emocionales distintos?
-El gusto por las armonías vocales nos viene de escuchar incansablemente discos de Queen durante la adolescencia. Fue en ese momento cuando nuestra concepción de la música se forjó y por eso nos costaría mucho idear canciones sin este recurso. Las armonías son un diálogo de voces que disienten y asienten a un tiempo. Para nosotros subliman el edificio de la canción, igual que lo hacen las armonías de otros instrumentos. Nos resultan tan naturales que muchas veces apenas las trabajamos antes de la grabación, surgen en el estudio como si ya estuvieran previstas de antemano.

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-Habéis incorporado violines, teclados y metales. ¿Qué aportó cada uno de esos instrumentos a la historia emocional del disco?
-Estos instrumentos nos permitieron alcanzar atmósferas sonoras que nosotros, como trío básico de rock, no podíamos lograr. No son un apoyo secundario o un adorno sin más, son una parte fundamental para que determinados temas transmitan lo que queremos que transmitan. Un disco con tantas luces y sombras como el nuestro no se puede componer solamente con guitarra, bajo y batería.

-Grabasteis en TUTU Estudios, un lugar con mucha personalidad. ¿Qué atmósfera encontrasteis allí que ayudó a que este disco sonara cómo suena?
-Es el tercer disco que grabamos con Sergio. La complicidad con él es tan grande que apenas nos hace falta explicar lo que buscamos con cada tema. Él nos conoce a la perfección y capta enseguida de qué va cada canción, qué efecto necesita el bajo en esta parte o la voz en aquel estribillo. Compartimos con él el código del rock o, más bien, una interpretación específica de lo que puede y debe ser el rock. Por eso su estudio es para nosotros como una prolongación de nuestro local de ensayo.

«El gusto por las armonías vocales nos viene de escuchar incansablemente discos de Queen durante la adolescencia. Para nosotros es algo que sublima el edificio de la canción»

El grupo de música asturiano Bacotexo en concierto.

-¿Hubo alguna canción que os obligara a enfrentar una emoción o un recuerdo que no esperabais tocar?
-Es cierto que las canciones parten de experiencias vitales, pero hay en ellas un filtro de ficción que a veces tiene un peso incluso superior al de la realidad. Lo interesante de escribir así es que las emociones y los recuerdos concretos se universalizan y, con ello, se establece una distancia que ayuda a verse a uno mismo desde fuera. Y eso cura. La música salva, solemos decir nosotros.

-En vuestras letras hay nostalgia, pero también una fe muy clara en que los cambios son para mejor. ¿Cómo encontráis ese equilibrio sin caer ni en el pesimismo ni en el optimismo ingenuo?
-La experiencia vital nos dice que el victimismo no ayuda en nada y que el optimismo desmedido puede generar más problemas que soluciones. Pero una actitud de pesimismo constructivo permite nadar a contracorriente con un cierto sosiego y nosotros tenemos muchas ganas de vivir.

«El hecho de que no vivamos de la música nos permite hacer siempre el disco que nos apetece y cantar en la lengua que nos apetece, que es la lengua de nuestras familias»

-Sois el grupo con más grabaciones en eonaviego. ¿Sentís algún tipo de responsabilidad o incluso presión por ser una referencia en la música hecha en esta lengua?
-Sentimos orgullo, pero ninguna presión. El hecho de que no vivamos de la música nos permite hacer siempre el disco que nos apetece y cantar en la lengua que nos apetece, que es la lengua de nuestras familias. Ojalá haya muchas más bandas que enfoquen su creatividad así y ayuden a dignificar el eonaviego.

-Después de participar en recopilatorios y ser finalistas del Premiu al meyor cantar asturianu, ¿qué lugar ocupa este disco en vuestra propia historia como banda?
-El disco acaba de salir, así que el tiempo lo dirá. Pero, más allá de los reconocimientos que pueda recibir, a nosotros nos satisface haber hecho el disco que nos pedía el cuerpo en este momento. Es una crónica musicada de nuestra pulsión vital actual. Y eso es lo más importante.

-¿Qué descubristeis de vosotros mismos, como músicos o como personas, durante la grabación de este quinto trabajo?
-Descubrimos que la luz, como dice el título, siempre acaba saliendo. Por nuestras circunstancias vitales y profesionales, apenas pudimos coincidir en el estudio de grabación los tres, y eso genera dudas, incertidumbre sobre cómo van a desarrollarse las canciones. Sin embargo, la conexión estaba ahí, desde los ensayos, y todo acabó bien. Por eso decimos que, incluso sin convivir demasiado en el estudio, el entendimiento fue claro y la luz acabó saliendo.

«El rocanrol nos salva del tedio incomprensible de las cosas, de lo monótono y lo anodino, de la falta de emoción, de la apatía. Es la parte luminosa de la vida»

-¿Hubo alguna idea, frase o historia que decidisteis dejar fuera del disco porque aún no era su momento?
-Hay una idea de lo que iba a ser este CD antes de la pandemia: habíamos empezado a trabajar en un disco conceptual dividido en tres partes, con canciones de estructuras complejas relacionadas entre sí. Hasta tenía un posible título: “Últimos días d’Atlántida”. Pero, pasada la pandemia, necesitábamos cambiar drásticamente de rumbo y esa idea primigenia quedó enterrada, quién sabe si para siempre.

-Cuando pensáis en la gente que os escucha, ¿qué sensación os gustaría que les quedara cuando termina la última canción?
-Nos encantaría que se quedaran con la misma convicción emocional que nosotros: vivimos en un mundo de claroscuros, no hay que perder nunca de vista la luz.

Componentes del grupo de música asturiano Bacotexo

-Si este disco fuese un lugar de Tapia, real o imaginado, ¿cuál sería y por qué?
-Quizás sería el lugar en el que se encuentra un barco que se acerca a la costa de Tapia y, en el vaivén de las olas, descubre la luz de los faros que muestran el perfil del pueblo en la noche. Una luz que parpadea, que va y viene, pero que nunca se extingue. Esto puede ser un lugar de Tapia o una canción de los Smiths.

-Vuestro último título es “El verao en que nos salvóu el rocanrol”. ¿De qué os salvó?
-Del tedio incomprensible de las cosas, de lo monótono y lo anodino, de la falta de emoción, de la apatía. El rocanrol es la parte luminosa de la vida.

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Mariló Hidalgo
Mariló Hidalgo
Periodista con más de 30 años de experiencia, especializada en entrevistas y reportajes de profundidad. Tras formarme en Derecho, encontré en el periodismo mi verdadera vocación. Llevo 12 años en Fusión Asturias y desde 2012 soy directora de la revista, donde escribo sobre territorio, cultura, proyectos humanos y paisajes sociales del Principado. Mi trabajo se centra en la conversación pausada, la escucha y el retrato honesto de personas que construyen Asturias desde dentro.

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Mariló Hidalgo
Periodista con más de 30 años de experiencia, especializada en entrevistas y reportajes de profundidad. Tras formarme en Derecho, encontré en el periodismo mi verdadera vocación. Llevo 12 años en Fusión Asturias y desde 2012 soy directora de la revista, donde escribo sobre territorio, cultura, proyectos humanos y paisajes sociales del Principado. Mi trabajo se centra en la conversación pausada, la escucha y el retrato honesto de personas que construyen Asturias desde dentro.

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