En mi sangre vive Asturias.
Guardo en el alma el recuerdo de las historias de mi padre.
En mi sangre vive el coraje de los guerreros asturianos que no temen a la muerte.
Guardo el recuerdo de la historia del gran rey Pelayo, a quien rezo a la Virgen.
En mi sangre vive la fuerza de la reconstrucción de Asturias.
Guardo el recuerdo de mis antepasados que no temen al peligro.
En mi sangre llevo el color rojo de mi tierra natal.
Guardo el recuerdo de las manzanas asturianas que mi padre adoraba.
En mi sangre llevo la fe inquebrantable en la Virgen de Covadonga.
Guardo la imagen de la Virgen de Covadonga en mi hogar.
En mi sangre llevo la herencia de un pueblo que no se rinde en la batalla.
Guardo el recuerdo de mis antepasados que confiaron en la protección de la Santina.
Dondequiera que esté en el mundo, siempre estaré bajo la protección de la Virgen.
Dondequiera que esté en el mundo, siempre Asturias vive en mi sangre.
Dedicación
En memoria de mi padre, Enrique Silva Menéndez, quien me enseñó que el conocimiento es la única posesión que nadie nos puede arrebatar; ni siquiera una catástrofe.
Daiana Menéndez es hija de Enrique Silva Menéndez, un español nacido en 1929 en Oviedo, Asturias. Vivió momentos históricos clave del siglo XX en España, como la Revolución de octubre de 1934 en Oviedo, la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial. Recibió una rigurosa educación familiar bajo la tutela directa de su padre, quien trajo consigo el prestigio de la Universidad de Oviedo. Desde la adolescencia, adoptó la poesía como afición.