En la calle se respira una mezcla de inquietud y cansancio. No es solo el combustible, que vuelve a marcar cifras que muchos creían cosa del pasado. Es la sensación de que el mundo entero se ha vuelto frágil: un sistema energético tensionado hasta el límite, cadenas de suministro que se tambalean, empleos que dependen de decisiones tomadas a miles de kilómetros y una economía que parece vivir en sobresaltos permanentes.
En este clima, cada noticia que llega de Oriente Medio –ahora con el conflicto en Irán como epicentro– se traduce en un nuevo gesto de preocupación en gasolineras, talleres, explotaciones agrarias o pequeñas empresas asturianas.
Mientras el Gobierno central mantiene en el aire el decreto de ayudas que pretende activar para contener el golpe, el Gobierno de Asturias ha decidido no esperar y dar el primer paso. Y ese gesto, en tiempos de incertidumbre, importa.
El Principado ha anunciado una línea de avales de cinco millones de euros destinada a pequeñas y medianas empresas y autónomos que empiezan a notar la falta de liquidez derivada de la guerra en Irán. No nos engañemos, no es una cifra que vaya a resolver todos los problemas, pero sí será un pequeño balón de oxígeno para quienes viven con márgenes estrechos y facturas que no entienden de geopolítica.
La gestión correrá a cargo de la Agencia Sekuens y Asturgar, dos entidades con experiencia en acompañar al tejido productivo en momentos delicados. Y no será la única medida, el Gobierno autonómico ha creado un comité de seguimiento que reúne a varias consejerías para evaluar el impacto del conflicto y diseñar un paquete de iniciativas que pueda activarse si la situación se prolonga. La idea no es improvisar, sino anticiparse.
Este enfoque recuerda a las medidas adoptadas en 2023 por la guerra de Ucrania o a las que se pusieron en marcha tras el anuncio de aranceles por parte de Donald Trump. Asturias, una vez más, se mueve en un terreno que ya conoce: el de proteger a su tejido productivo frente a una crisis que no provoca, pero sufre.
Puede sorprender que un conflicto en Irán tenga efectos tan directos en Asturias, pero la realidad es que la economía regional está más conectada al mundo de lo que a veces percibimos.
Oriente Medio es un destino estratégico para las exportaciones asturianas, no tanto por volumen –204,9 millones en 2025– como por la presencia de ingenierías y empresas que participan en grandes proyectos internacionales. Si hablamos no de dinero si no de empresas asturianas que venden en la zona, son 253 y sus principales clientes son Emiratos Árabes y Arabia Saudí. El comercio con Irán es casi marginal, pero ahora forma parte de un ecosistema comercial que se ve alterado. Dicho de otra forma, cuando el tablero se mueve, Asturias lo nota en sus exportaciones, en el precio de la energía, en el transporte, en el sector primario… Y, sobre todo, en la confianza.
El Gobierno del Principado insiste en que sus medidas complementarán las que prepara el Gobierno de España, centradas en rebajas fiscales y en abaratar los carburantes. La coordinación, subrayan, será elemento clave ya que ni Asturias puede actuar sola ante una crisis global, ni puede permitirse quedarse quieta mientras espera decisiones estatales.
En paralelo, el Grupo Sekuens ya analiza nuevas vías de apoyo financiero y alternativas de mercado, y prepara reuniones con patronal, sindicatos, exportadores, transportistas y organizaciones agrarias. La foto es clara: se busca una visión global para una crisis que nos afecta a todos.
Asturias no puede detener una guerra, pero sí puede –y debe– proteger a quienes sostienen su economía. En un momento en el que la ciudadanía vive con la sensación de que todo puede cambiar de un día para otro, los gestos importan. Y adelantarse, también.
Queda por ver cómo evolucionará el conflicto y qué medidas concretas aprobará finalmente el Gobierno central. Pero mientras tanto, el Principado ha decidido moverse. Y en tiempos de incertidumbre, moverse es, a veces, la forma más sincera de dar tranquilidad a los ciudadanos.