Durante más de cuatro décadas, Carlos Siñeriz ha sido una figura clave en la evolución de la antigua Caja de Ahorros de Asturias, hoy Fundación Cajastur. Conoce la institución desde dentro, desde sus oficinas de los años ochenta hasta la dirección actual, donde coordina un presupuesto que casi se ha duplicado desde su llegada en 2016. Su visión combina experiencia, discreción y una convicción profunda: la labor social es un compromiso, no un escaparate.
-Usted lleva 44 años vinculado a la entidad. ¿Qué parte de su historia personal explica que hoy esté al frente de la Fundación?
-Entré, por oposición, en 1982 en la Caja de Ahorro de Asturias, luego Liberbank y, desde entonces he pasado por oficinas, departamentos y responsabilidades muy diversas. En 2014 me nombraron director de Relaciones Institucionales, Área de la que dependía de la Obra Social y Cultural de la Caja, luego asumí la Responsabilidad Social Corporativa en Liberbank y, finalmente, en diciembre de 2016 me incorporé a la Fundación. Soy, como digo siempre, un hombre de la casa.
-¿Qué ha cambiado en todos estos años que usted dirige la Fundación?
-Cuando nacimos, los recursos eran muy escasos debido a la normativa estatal que afectó a las cajas de ahorros. Poco a poco hemos ido recuperando capacidad y hoy contamos con un presupuesto de 2,7 millones de euros, casi el doble que en 2016.
-¿Qué significa para usted “lo asturiano”? ¿Por qué la Fundación tiene ese vínculo tan marcado con los asturianos en el exterior?
-No es una cuestión personal, sino estatutaria. El legislador determinó que, además de las entidades fundadoras -Ayuntamiento de Gijón y la Junta General del Principado-, debía haber representación de la sociedad asturiana en el exterior. Para ello se designó a la FICA (Federación Internacional de Centros Asturianos), que propone un patrono. Por eso la Fundación tiene esa orientación tan clara hacia los asturianos que viven fuera de Asturias.
«Los centros asturianos tienen que adaptarse. Antes la gente acudía físicamente porque era la única forma de comunicarse. Hoy no es así, pero la interacción personal sigue siendo necesaria; una sede, actividades, un lugar donde verse… eso sigue uniendo»
-En otra entrevista que le hicieron habló de crear “redes neuronales” entre los asturianos en el exterior. ¿Qué significa exactamente?
-Es un proyecto que desarrollamos con Prensa Ibérica y el Principado. La idea era aprovechar la tecnología para conectar a asturianos que viven fuera. Antes la comunicación era precaria, hoy cualquiera puede hacer una videollamada. Yo mismo hablo con mi hijo y mis nietas en Alemania cuando quiero. Esa es la metáfora: conexiones vivas, constantes, que sustituyen la antigua necesidad de reunirse físicamente.
-¿Influye en su visión de la diáspora el hecho de tener a su hijo y familia fuera?
-Eso lo he vivido siempre. En los años 50 y 60 familiares directos míos emigraron a Bélgica. Y cuando empecé a trabajar en la Caja de Ahorros recuerdo que existía producto de ahorro que se llamaba la Libreta del Emigrante: si traían sus depósitos en divisas a España, la Caja les pagaba hasta cuatro veces más el tipo de interés que a un residente. Yo lo vivo, digamos, con naturalidad.
-Los centros asturianos están en proceso de reinvención. Lo que unió a aquellos primeros asturianos no es lo mismo que lo que les puede reunir ahora. ¿Cómo ve su futuro?
-Tienen que adaptarse. Antes la gente acudía físicamente porque era la única forma de comunicarse. Hoy no es así, pero la interacción personal sigue siendo necesaria. Una sede, actividades, un lugar donde verse… eso sigue uniendo. En ciudades como Madrid, Bruselas o Múnich es fundamental. Y las redes sociales pueden ser una herramienta clave: si las potencian, pueden atraer incluso más socios que antes.
Los centros y casas asturianas, además de reinventarse, se tienen que adaptar a las nuevas circunstancias sociales en cuanto a funcionamiento, actitud, pero siguen teniendo futuro, un futuro claro. De alguna forma tienen que buscar conectar directamente con la gente como antes lo hacían, pero no ya mediante el “boca-oreja” sino a través de las redes sociales y otros medios de comunicación. Si los centros asturianos hacen una inversión en este sentido acabarán teniendo más socios porque sigue habiendo muchos asturianos por el mundo.
-¿De qué manera colabora la Fundación con ellos?
-Siempre a través de la FICA. La Fundación no ejecuta obra propia, sino que concede ayudas económicas. La FICA presenta cada año un proyecto de funcionamiento de las casas y centros asturianos, y nosotros financiamos la parte tecnológica: equipos informáticos y la persona que gestiona las relaciones telemáticas con todos los centros del mundo. La ayuda va enfocada directamente a la tecnología.
«El 90% del presupuesto se dedica a lo social, a la investigación y educación. Solo la línea social absorbe más del 66%. Trabajamos en cuatro áreas: discapacidad, personas sin hogar, enfermedades y tercera edad»
-Otra de sus líneas de actuación es la de cubrir necesidades del Tercer Sector. ¿Cuáles son las más apremiantes?
-El 90% del presupuesto se dedica a lo social, a la investigación y educación. Solo la línea social absorbe más del 66%. Trabajamos en cuatro áreas: discapacidad, personas sin hogar, enfermedades y tercera edad. Las mayores partidas van a discapacidad y a personas en situación de vulnerabilidad. Las asociaciones están siempre muy escasas de recursos y acuden a nosotros para paliar necesidades porque el sistema nacional no cubre del todo.
-Dice que también financian la investigación científica. ¿En qué líneas?
-Desde 1999 colaboramos con el Principado en el Instituto Universitario de Oncología (IUOPA), del que somos principales financiadores. Y junto con la Universidad de Oviedo otorgamos los Premios de Medicina Deportiva a proyectos de investigación en este campo de todo el mundo. Entre los ganadores de otros años hay figuras muy importantes. Ya vamos por la XXVII edición.
«Estamos en permanente contacto con los responsables de las asociaciones y nos dicen que cuentan con muy pocos recursos, por eso acuden a nosotros a buscar ayuda. No tenemos para llegar a todo el mundo, lo hacemos en la medida de nuestras posibilidades. Lo importante es no dejar a nadie atrás»
-¿Qué cree que la sociedad desconoce de la Fundación y debería de saber?
-Nuestro presidente, César José Menéndez Claverol, siempre dice que lo importante es hacer lo que debemos hacer, cumplir con nuestro fin social, luego, que se sepa o no es secundario. Hemos intentado ser proactivos en la comunicación de lo que hacemos; pero la sociedad es como si –en cierta forma– quisiera que se resolvieran estos problemas, pero no quiere ver ni oír hablar de ellos. Los medios apenas recogen estas noticias, y si lo hacen, es de una forma muy limitada.
Por otro lado, quiero destacar que, todas las personas vinculadas al Tercer Sector –afectados y entorno familiar– que están recibiendo la ayuda de la Fundación Cajastur, son muy agradecidas y nos devuelven un cariño enorme.
-¿Cuál es el papel más urgente de una institución como esta, dentro de un contexto social tan cambiante?
-Acomodarse a la sociedad, pero sin perder el foco: discapacidad, enfermedad, vulnerabilidad y tercera edad. Los avances médicos son lentos y las necesidades muchas. Nosotros ayudamos en la medida de nuestras posibilidades, pero los recursos son escasos. En estos días se ha celebrado el Día de la Discapacidad, se han aprobado unos presupuestos –parece ser que bastante elevados– destinados a la discapacidad, pero al final todo eso tiene que aterrizarse para que no quede en meras intenciones. Estamos en permanente contacto con los responsables de las asociaciones y nos dicen que cuentan con muy pocos recursos, por eso acuden a nosotros a buscar ayuda. No tenemos para llegar a todo el mundo, lo hacemos en la medida de nuestras posibilidades. Lo importante es no dejar a nadie atrás.
-Dígame, ¿le gusta su trabajo?
-Es apasionante. Pero no se trata de que nosotros nos sintamos bien, sino de que quienes lo están pasando mal puedan estar un poco mejor. Eso da una satisfacción enorme porque trabajas directamente con las personas que más lo necesitan y ves con inmediatez los resultados del trabajo realizado.