Asociación de Cocineras del Principado de Asturias. Visibilidad en femenino

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Asociación de Cocineras del Principado
Asociación de Cocineras del Principado / Foto cedida por Lara Rodríguez y publicada por El Comercio
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Siempre quiso estudiar cocina pero por cuestiones ajenas a su voluntad acabó en la Universidad haciendo Ingeniería Industrial. Viajó, se formó y actualmente Lara Rodríguez es Chef Ejecutiva del Restaurante Kraken del Acuario de Gijón y también la presidenta de la Asociación de Cocineras del Principado de Asturias (ACPA).

Lara Rodríguez, presidenta de ACPA
Lara Rodríguez, presidenta de ACPA / Foto: Daniel González

Reconoce que lo suyo con la cocina es totalmente vocacional, algo que le apasiona y a lo que siempre se quiso dedicar. Emigró a Inglaterra, donde pasó bastante tiempo “cortando lechuga en un restaurante”, se formó en hostelería y cuando regresó a Asturias trabajó en varios hoteles y restaurantes. “Este es un mundo duro -afirma-, con horarios malos, pero no me importa porque me gusta lo que hago. Es importante trabajar en algo que sea tu hobby”.

-Pusieron en marcha la Asociación de Cocineras del Principado de Asturias a principios de año. ¿Qué tal la experiencia?
-La puse en marcha porque mayoritariamente siempre he coincidido con hombres en cocina y te sientes un poco sola en ese aspecto. Pensaba que no podía ser, me puse a indagar y empecé a ver, por lo menos aquí en Asturias, la cantidad de mujeres que hay en puestos importantes a las que no se les ve porque no meten ruido. Somos un montón así que decidimos juntarnos para que se nos vea, ahora mismo la Asociación la formamos veintiocho mujeres y la verdad es que nos va bien. Hicimos alguna cosa cuando empezamos pero luego llegó el verano y se nos complicó a todas bastante. Ahora estamos retomando la actividad para hacer una gala benéfica de cara a febrero.

-¿Cómo puede ser más visible la figura del hombre cuando la cocina siempre ha sido algo vinculado a la mujer?
-Precisamente por eso. La visión que hay en las familias es que la madre cocina y es la hija la que ayuda. A día de hoy las cosas han cambiado mucho, pero seguimos inconscientemente con ese chip. Esto nos hace ver normal que haya una mujer en la cocina, pero si hay un hombre y es bueno, es algo que se valora más. Tenemos muy estandarizado que la mujer está en la cocina y lo hace bien. Esto es algo que hace bastante daño. Pienso que lo que hay son buenos profesionales. Sea un hombre o una mujer, son dos manos las que cocinan y una cabeza la que piensa. No hay más.

-¿Qué os une a las mujeres que formáis la Asociación?
-La pasión por la cocina, el amor por lo que hacemos y las ganas de luchar porque se nos reconozca. Un 10% de las estrellas Michelin a nivel mundial son mujeres, pero se las ve menos. También es cierto que nosotras somos madres y aunque el hombre cuide a los hijos, el nivel de implicación es distinto. Es un hándicap bastante grande que tampoco nos beneficia.

“Nos une la pasión por la cocina, el amor por lo que hacemos y las ganas de luchar porque se nos reconozca” (Lara Rodríguez, presidenta de ACPA)

-¿Cuál es el mayor reto al que os enfrentáis?
-Hemos tenido que escuchar de todo. Nos llegaron comentarios de otras asociaciones, de otros restaurantes y hubo gente que no quiso entrar en esa dinámica y dejó la Asociación. Me parece muy fuerte porque simplemente somos mujeres que nos hemos juntado para darnos visibilidad. No queremos que se nos dé nada de más por el hecho de serlo, solo queremos que se nos vea, que se nos reconozca y hacer cosas juntas. Que la gente se dé cuenta de que hay muchas mujeres en puestos de responsabilidad, que lo hacen muy bien y que merecen el mismo reconocimiento que un hombre. Al principio parece que se te quitan un poco las ganas, pero ahora es al contrario. Nos ayuda a reafirmarnos y es por dónde vamos a seguir. No le hacemos mal a nadie.

-¿En qué momento se encuentra la gastronomía asturiana?
-Creo que ahora mismo evolucionando. Aquí tenemos la cultura del cachopo y la fabada muy marcada y a la gente cuesta un poco moverla de ahí. Es cierto que hace unos años no tenías más que eso pero desde hace un tiempo ha cambiado. Cada vez hay más sitios que fusionan, que te ofrecen variedad y estamos yendo hacia algo bueno.

-¿Está muy extendido el uso de los productos KM0?
-En Asturias siempre se utilizó mucho el producto nuestro pero cada vez se usan más porque antes había cosas que cogías de fuera pero ahora los buscas por aquí, en pequeños productores. De alguna manera, también le das un empujón a nuestra economía. En mi restaurante estoy intentando usarlos mucho, aunque hay cosas que son complicadas de conseguir o que en producción hay poco y cuando llegas ya no queda.

-¿A qué no debe renunciar la cocina para no perder la esencia?
-No podemos olvidar lo que son nuestras raíces. La cocina tradicional la tenemos que tener en mente y cualquier cocinero, lo primero que debería tener, es conocimiento de su gastronomía. Me he encontrado con gente que sabe hacer unas preparaciones impresionantes de gastronomía molecular, pero si le pides una sopa de marisco no la sabe hacer. En la comida y en los sabores se nota mucho quién tiene una base y quién no. Esto le pasa sobre todo a la gente que está empezando porque quieren hacer lo que ven a David Muñoz o en MasterChef, pero primero tienen que aprender lo básico.

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