Antroxu 2010

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Desfile en el antroxu
Foto: Juanjo Arrojo
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Vuelve el color a Asturias. En medio del invierno más blanco que se recuerda, el Antroxu reaparece cargado de buen humor, disfraces, charangas, música, fiesta e imaginación. Los visitantes tienen una ocasión única para conocer el lado más lúdico de Asturias, y los de casa saben por experiencia que éstas no son fiestas que uno se deba perder.

Todos los concejos de Asturias tienen un hueco reservado en su agenda para los días del Carnaval. Todos sin excepción. Algunos lo celebran de forma más discreta; otros tiran la casa por la ventana en unos días en los que las calles se llenan de gente con muchas ganas de fiesta. Llegada la fecha no importa que soplen vientos de crisis. Tampoco importa el frío o el mal tiempo. De hecho no hay obstáculo que valga: todo el mundo sabe que el carnaval es sagrado.
Y eso que hablamos de la fiesta pagana por excelencia, un eco de las antiguas saturnales romanas y de las celebraciones griegas en honor de Dionisios. Y, ya en la era cristiana, un tiempo previo a la formalidad estricta y austera que imponía la Cuaresma, en el que se disfrutaba de la permisividad y ciertas libertades sexuales encubiertas por las mascaradas, algo impensable fuera de estas fechas. Carnaval simbolizaba y aún simboliza -aunque con menos carga de significado- la explosión previa al recogimiento que comienza justo el día después del martes de Carnaval, último día grande, preludio del miércoles de Ceniza.

Geografía carnavalera

Dicho está que toda Asturias tiene unos días reservados para enfundarse en disfraces más o menos elaborados, más o menos estrambóticos, y salir a la calle a mirar o a ser mirado. No obstante, hay algunos lugares donde la fiesta goza de un renombre especial. En primer lugar, las localidades más importantes celebran un Antroxu que pone las calles principales patas arriba, con un generoso programa festivo que mantiene la fiesta viva durante varios días y que centra buena parte de sus actividades el lunes y martes de Carnaval, los días 15 y 16 de febrero.
Los ayuntamientos y las asociaciones incentivan el arte del disfraz de maneras diversas, generalmente organizando concursos en distintas modalidades, tanto individuales como para grupos, que pretenden mantener elevado el nivel de creatividad e imaginación en los disfraces. También son más ciudades las que cada año organizan una sana competición entre locales de hostelería, que juegan a “disfrazarse” cambiando su apariencia completa durante estos días. Los carnavales de Avilés tienen una fama ganada a pulso, que ha merecido el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico, destacando el Descenso de la calle Galiana. Gijón se esmera en la preparación de su Antroxu con un programa que se mejora y se completa año tras año. Desfiles, carrozas, charangas, conciertos de grupos de moda, verbenas y espectáculos de calle, son algunos de los actos organizados para animar a un público predispuesto y agradecido. También los carnavales de la capital del Principado acaparan siempre un buen número de visitantes, y cuentan con un programa amplio para todas las edades, que da comienzo cuando en otros puntos de Asturias se despide al Carnaval. Oviedo celebra los días 19 y 20 de febrero, y retrasa así esta fiesta que reúne a los más antroxeros de toda la región. En Mieres, la Truchona del Caudal es la reina de la fiesta, aunque acabe en la hoguera. En Laviana, como siempre, el espectáculo es la calle misma, a rebosar del entusiasmo de los feligreses. Llanera reúne también a un gran número de visitantes… No hay rincón sin máscara o sin mascarada. El Antroxu asturiano es una invasión fugaz pero intensa. Pinche aquí para ver más artículos de este reportaje

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