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viernes 23, enero 2026

Manuel Persa, creador de biomateriales en Redes. La naturaleza como arte inspirador

A Manuel Persa lo conocimos como fundador del Laboratorio Biomimético y ahora, a este artesano digital asentado en Redes, podemos encontrarlo en Arbio, un estudio artístico en el que sigue disfrutando con la creación de biomateriales y productos sostenibles inspirados en la naturaleza.

No hay duda de que Manuel se divierte con un trabajo que satisface su gran curiosidad. ¿Qué sentido tiene si no fuera así? Observa la naturaleza, sus estructuras y crea nuevos materiales con residuos agroalimentarios que habitualmente se desechan. Y este leonés, afincado en Asturias, les da una nueva vida y renacen como esculturas u otros productos destinados al interiorismo.

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En Arbio.art satisface su inclinación investigadora y artística, y en Volumínica, una empresa de arquitectura y diseño audiovisual, aterriza su lado creativo para crear marcas y espacios sostenibles amables con su entorno. Al final, con todo ello teje lazos entre territorios y personas uniéndolos con la referencia más original: la naturaleza.

-Manuel, cuéntanos, ¿cómo surge Arbio.art?
-Viene de la investigación que estaba realizando en el Laboratorio Biomimético sobre cómo fabrica la naturaleza. Cuando estaba investigando descubrí los biomateriales que, al final, es un poco lo que hace la naturaleza, utilizar los recursos que tiene más cercanos, recursos orgánicos y biodegradables, y me puse a trabajar con ellos. En las exploraciones que fui haciendo había ciertos residuos que funcionaban mejor que otros y es con los que he ido trabajando, sobre todo con la cáscara de castaña y los posos de café. Aunque también hago otro tipo de cosas con pieles de fruta de naranja y ahora también estoy explorando el lúpulo de la zona del Órbigo, en León.

Objetos realizados con biomateriales por Manuel Persa
En primer plano, objetos artísticos realizados con cáscara de castaña por Manuel Persa.

«Soy diseñador gráfico, pero siempre me interesaron todas las disciplinas y he ido aprendiendo de manera autodidacta o a través de talleres. Al final, las mentes inquietas supongo que nos aburrimos pronto de hacer lo mismo y queremos ir cambiando»

-¿Qué se siente al crear arte con el valor añadido de la sostenibilidad, aprovechando recursos que habitualmente se desechan?
-Bueno a ver, hay mucha incertidumbre cuando empiezas a trabajar de esta manera, porque a la vez que fabrico un material tengo que pensar la manera de trabajar con él y es bastante complejo. Y este tipo de materiales, lógicamente, tienen sus limitaciones.
Por ejemplo, la cáscara de castaña la trabajo como si fuera una cerámica, la voy colocando en un molde, la dejo secar al aire y luego tengo que retirar el molde. Pero a diferencia de la cerámica, no tiene una cocción a mil grados para secar la pieza, porque el proceso también tiene que ser sostenible. Y esto, al final, es un reto. Yo lo mantengo lo más puro posible, sería muchísimo más fácil hacerlo de otra manera, darle un acabado de forma que tuviera un plastificado, usar una resina… pero no quiero hacer esto porque dejaría de ser biodegradable, y esa es la idea.

-Tocas varios palos: artesanía, investigación, tecnología, diseño… ¿Es una profesión multidisciplinar?
-Yo soy diseñador gráfico, pero siempre me interesaron todas las disciplinas y he ido aprendiendo de manera autodidacta o a través de talleres. Y al final, las mentes inquietas supongo que nos aburrimos pronto de hacer lo mismo y queremos ir cambiando.

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-En una entrada en tu IG hablabas de las diferencias existentes entre el diseño y la artesanía. Una de ellas hacía hincapié en que en la artesanía tenías que escuchar a los materiales. ¿Cómo se hace eso?
-Claro, porque como diseñador trabajas mucho de manera digital con el ordenador, pero cuando empiezas a trabajar con un material es el propio material quién te dice cómo puedes trabajar con él. Tienes que entender cómo funciona para ver qué cosas puedes hacer y cuáles no. Por ejemplo, hay cosas que puedo hacer con la cáscara de castaña que con el café no, porque es un material bastante líquido.
Siempre hay una fase de investigación, de probar los materiales y ver hasta dónde me llevan. Y como esto, muchísimas cosas. Ambas, el diseño gráfico y el trabajo artístico, la artesanía, son creativas, pero son prácticamente opuestas.

-Comentabas también que en la artesanía el error no se corrige, se escucha.
-Sí, porque en el diseño gráfico tienes muy claro lo que tienes que hacer y tiene que estar todo perfecto. En artesanía, en arte, tienes que estar más abierto a equivocarte, a ver los errores y buscar qué aprendizaje puedes tener de esto. A mí me ha pasado muchísimo, que de piezas que al principio me han salido mal, porque no eran lo que yo quería, después de un tiempo sale una opción de diseño. Si las desecho rápido y las tiro a la basura, puedo perder una oportunidad.
Me ocurrió con unas láminas hechas con posos de café, la idea inicial es que fueran planas, pero en el momento en que se secaron y perdieron la humedad encogieron y se retorcieron. El resultado fue bonito y pude hacer otro diseño.

-¿Resulta imprescindible tener una mente abierta?
-Claro, yo me inspiro mucho en la naturaleza, recolecto semillas, hojas y flores secas, todas las formas que me parecen un poco curiosas. Tengo en casa como un pequeño museo donde voy almacenando cosillas. Al final, es como una biblioteca visual que luego me ayuda a inspirarme.

-El meterse a estudiar la naturaleza y profundizar en sus estructuras y cómo se comportan, ¿te obliga de alguna manera a ir hacia el origen?
-Exacto, sí. Cuando estás estudiando siempre te dicen que te fijes en los grandes de la historia en relación a la arquitectura y al diseño, pero cuando te paras a mirar te das cuenta que los mejores se han inspirado en la naturaleza, como Gaudí. Yo tengo otra empresa en la que sigo trabajando que se llama Volumínica, es una empresa de diseño, de interiorismo y cuando empezamos en la parte de diseño, pensé: ¿por qué no vamos al origen en vez de andar copiando a otros diseñadores que han resuelto el problema? Vamos a fijarnos en cómo lo resuelve la naturaleza y veamos qué podemos sacar de ella. Y eso fue como abrir una ventana enorme a todo tipo de soluciones, siempre originales, siempre diferentes. Yo ahora no hago otra cosa más que fijarme siempre en ella en cualquier cosa que llevo a cabo. Siempre hay una solución en la naturaleza, si sabes preguntarle de la manera adecuada.

«Siempre hay una solución en la naturaleza si sabes preguntarle de la manera adecuada»

-Oye Manuel, si ahora de adulto tienes casi un museo botánico en tu casa, ¿cómo era tu armario cuando eras pequeño? Porque debía ser la bomba entrar en tu habitación.
-Es una buena pregunta porque sí, siempre he ido guardando cosillas. Me acuerdo que tenía los cajones llenos de cosas que me encontraba en la calle, como piedras y demás, pero también de pequeños juguetes; de todo aquello que me llamaba la atención. El tema de las texturas y los colores siempre me ha gustado.

-¿El dibujo ya te gustaba de niño?
-Siempre dibujé y lo hacía bien, ahora en realidad lo he ido dejando y cuando dibujo lo hago de una manera un poco más libre. Cuando intento ser algo más realista sufro un poco en el proceso, así que prefiero hacerlo fijándome más en las estructuras, las formas que tiene y que me puedan luego inspirar, y no me fijo tanto en que el dibujo quede perfecto, eso me agobia un poco.

-En una de tus reflexiones animas a otros artistas a preguntarse si lo son y reconocerse como tales. Cuándo te has hecho esa pregunta a ti mismo ¿cómo te la has podido contestar?
-Qué difícil. Bueno, muchas veces me preguntaba: ¿qué se necesita para ser artista? Y lo que he ido descubriendo es que, si tú tienes el gusanillo, si hay algo dentro de ti que te empuja a crear, tú ya eres artista. Porque ya estás intentando hacer algo, expresarte de alguna manera. Venía a decir simplemente eso.

Tres piezas de la colección Biocastanar© expuestas en los XII Encuentros con la Madera (Pravia)
Tres piezas de la colección Biocastanar@ expuestas en los XII Encuentros con la Madera (Pravia)

-Cada persona tiene su trayectoria, sus historias, y muchas veces el arte sale incluso de su caos, de sus cicatrices. ¿Cuál ha sido tu material? ¿Qué es lo que te ha impulsado a ti?
-Yo empecé de forma muy lúdica, buscando formas que fueran las que me inspiraran, pero es verdad que este año ha sido duro en lo personal. He tenido mucha incertidumbre, he pasado muchos meses bastante malos y precisamente esto me ha ayudado a estar un poco más centrado, más cabal. Trabajar en estas piezas me mantiene más tranquilo, me ha ayudado mucho, y sé que este tipo de actividad ayuda a mucha gente. Hay talleres de cerámica que, al final, son como un centro psicológico para la gente que va. Todo esto es realmente terapéutico.

-Llevas viviendo en Redes desde hace unos cuantos años, pero ¿cuáles son tus raíces?
-Soy de León, de un pueblo que se llama La Pola de Gordón, pero me vine a Asturias con 19 años y ahora tengo 43, así que llevo más tiempo aquí. De Redes me enamoré al venir a vivir a esta zona, y ahora estoy instalado en Rioseco, pero también me encanta la zona de El Bierzo, de ahí traigo la cáscara de castaña.
En Ponferrada hay una industria que se llama Campelo, que deshidrata la castaña y la vende, sobre todo, a Francia, donde hay grandes consumidores. De momento no saben muy bien qué hacer con la cáscara y buscan de alguna manera revalorizarla, así que cada vez que les pido, me dicen con los brazos abiertos que vaya a coger toda la que quiera. La verdad es que en El Bierzo lo están gestionando todo muy bien, tienen seis denominaciones de origen, de castaña, de pera, de manzana… y siempre están abiertos a colaborar. He ido a otros sitios donde tienen cáscara de castaña, pero no movieron ni un dedo por ayudarme.

«He pasado muchos meses bastante malos y precisamente esto me ha ayudado a estar un poco más centrado, más cabal. Trabajar en estas piezas me mantiene más tranquilo, me ha ayudado mucho»

-Explicaste anteriormente que también tienes un proyecto en marcha con un producto de esa zona. ¿De qué se trata?
-En la zona del Órbigo, que es donde están mis padres, producen más del 90% del lúpulo que se consume en toda España para hacer cerveza. Así que poder ir a este territorio, coger allí ese residuo para con él producir algo es el tipo de proyecto que quiero hacer. La idea es luego poder vendérselo a alguna cervecera.

-Una de tus piezas ha estado nada menos que en la Semana de Diseño de París. ¿Cómo fue posible?
-Bueno, tú presentas un proyecto, una pieza y si la seleccionan puedes participar en una exposición en la Semana de Diseño de París, pero también te digo que luego tienes que pagar un dinero por ello. Lo que sí que es bestial es que tengo cuatro piezas en el Guggenheim, en una exposición que se llama Artes de la Tierra y que en febrero estuve en el Design Festival en Madrid, y en estas dos cosas fui cobrando, así que mucho mejor que lo de París.
Es verdad que lo de París me abrió puertas, porque contacté con una tostaduría de allí que me ha enviado muestras del residuo que queda del secado del café y con esto vamos a hacer un pack para una edición especial de un café que tienen. Este tipo de proyectos es con lo que realmente me gustaría ir tirando para adelante, proyectos para empresas y siempre con este enfoque sostenible.

«Las empresas apuestan por el greenwashing. Algunas quieren decir que son verdes, aunque realmente no lo sean, pero también hay empresas que están apostando de verdad por esto, porque ven que sus clientes tienen interés en este tipo de producto»

-¿Es algo que se está revalorizando?
-Sí, las empresas apuestan por el greenwashing. Algunas quieren decir que son verdes, aunque realmente no lo sean, pero también hay empresas que están apostando de verdad por esto, porque ven que sus clientes tienen interés en este tipo de producto.
También hay mucho interés en la formación, y ahora me estoy moviendo por toda España dando talleres de biomateriales. Me han llamado de escuelas de diseño donde han sido los propios alumnos los que le han dicho a la profesora que estaban interesados. La gente joven está viendo que aquí hay posibilidades, así que yo no puedo estar más contento.

-¿Qué tipo cosas se pueden hacer con Biocastanar?, como denominas al material obtenido de la cáscara de castaña.
-La cascara de castaña es un material que se puede trabajar como si fuera una arcilla que luego se seca el aire. Tienes que tener cuidado en relación al agua, no puede contener agua, porque si no le saldría hongo y se iría deteriorando. También hay que tener en cuenta el calor excesivo, porque si a una pieza le da el sol todo el día, podría empezar a deformarse. Al final es como un cuero, es algo vivo, orgánico, que puede cambiar un poco de forma y color. Teniendo en cuenta estas limitaciones, hay que ir viendo hasta dónde se puede llegar.
En cuanto a interiorismo, lo máximo que he hecho son lámparas, porque me he centrado mucho en el tema escultural que ahora mismo me llena mucho. Pero sí he hecho packaging y ahora también estoy investigando con la parte algodonosa de la cáscara de castaña.

Proceso en el que se ven las distintas fases de las cáscaras de castañas para poder convertirse en un biomaterial.
Proceso en el que se ven las distintas fases de las cáscaras de castañas para poder convertirse en un biomaterial.

-¿Qué quieres hacer con ella?
-Cuando trituras la cáscara de castaña ves que tiene una parte que es como un algodón y estoy intentando separarla para ver si puedo hacer con ella un tipo de papel. También estoy con un proyecto de hilado porque este algodón me pareció genial; contacté con Paz Mesa, la hilandera, para ver si esto se podía hilar, pero me explicó que la fibra era demasiado pequeña y que ahora mismo no hay maquinaria que lo pueda hacer, a ver si algún día es posible.
Y trabajando con la Fundación CETEMAS, el grupo de investigación de la madera en Asturias, estoy estudiando cómo hacer un tablero con cáscara de castaña, porque de esta manera podríamos estandarizar mucho el proceso y otras personas podrían utilizarlo de manera más fácil. Ahora en CETEMAS, con la ayuda de SEKUENS, estamos caracterizando el material, viendo las propiedades que tiene, su resistencia, todo este tipo de cosas. Y hay muchas puertas abiertas.

-¿Combinas técnicas de fabricación modernas con otras tradicionales?
-Sí, la impresión 3D la utilizo mucho para fabricar los moldes porque el diseño paramétrico (las formas que tiene la naturaleza que son complejas) se puede fabricar con este tipo de impresión. Luego utilizo el molde para crear esas formas con el biomaterial. También utilizo procesos artesanales, temas de cestería, de tejido plano…  para crear estas formas. En una de las últimas publicaciones, salió una pieza que hice con cáscara de castaña mezclando lo nuevo aprendido con los antiguos oficios.

«Cuando trituras la cáscara de castaña ves que tiene una parte que es como un algodón y estoy intentando separarla para ver si puedo hacer con ella un tipo de papel»

-¿Por ahí puede ir el futuro de la artesanía? En poder salirse un poco de la tradición empleando también otros materiales.
-Los artesanos más tradicionales suelen estar en contra del uso de la tecnología porque creen que así no se hacen las cosas a mano. Pero yo conozco a gente que hace impresión 3D en cerámica y salen piezas alucinantes, y para mí eso es igual de artesanía que alguien que lo hace con las manos, porque ellos están manejando la máquina de una manera que nadie sabe hacerlo. Y no es nada fácil, porque también tienen que trabajar la cerámica con las manos, amasarla, saber qué grado de humedad tiene que tener, etc.
A veces, algunos artesanos olvidan que trabajan con máquinas que permiten que se puedan hacer piezas de manera mucho más rápida. Como el torno, que está permitido en la artesanía, pero no deja de ser una máquina. Yo no pretendo discutir, si dicen que mi trabajo no es artesanía, pues vale, me da igual; lo que quiero es crear piezas y ya está.

-El trabajo con biomateriales es todavía muy nuevo, ¿hay mucho por investigar y conocer?
-Sí, y hay una comunidad muy colaborativa en este sentido. Siempre vas viendo y haciendo preguntas, aunque también hay gente que dice “este conocimiento es exclusivo, es mi trabajo”. Yo en los talleres que imparto doy mi fórmula y enseño cómo trabajar con la cáscara de castaña, a mí me da igual. Y como nadie ha trabajado con este material, yo soy el de la cáscara de castaña.

Lámpara realizada por Arbio Art íntegramente con Biocastanar©, Esta semiesfera orgánica conserva la textura cruda de la cáscara de castaña.
Lámpara realizada íntegramente con Biocastanar©. Esta semiesfera orgánica conserva la textura cruda de la cáscara de castaña.

-Siendo algo tan nuevo y experimental, tiene que ser un recorrido artístico de mucha soledad. ¿Cómo se sobrelleva?
-Hay momentos en los que sí te sientes muy solo. Cuando empecé a coger cáscara de castaña y vi que empezaba a funcionar, puse un cartel en Ladines que decía “Recogemos cáscara de castaña”. Alguien le hizo una foto al cartel y lo empezó a mover por las redes sociales, de forma que empezó a escribirnos gente de todas partes y alucinamos. Pusimos un puesto de recogida en el Ayuntamiento de Sobrescobio y nos pusieron otros puestos en Gijón y empezamos a recoger. El problema es que muchas procedían de amagüestus de colegios y luego yo tenía que limpiar las castañas, fue un curro, curro. La gente me decía: «Cómo te metes a hacer esto? ¿Crees que vas a llegar a hacer algo?», ahí sí que me sentí solo, porque al final soy el único que cree en esto. Luego fui viendo que tenía razón y que el proyecto ha ido saliendo.
Por otra parte, sí que he trabajado con otra gente. Conocí, por ejemplo, a Nati Rodríguez de Estudio Kabuki, una chica de Jaén, y hemos trabajado juntos en algunas cosas. Ella trabaja con biomateriales, pero de otra manera, así que si yo descubro algo, se lo digo a ella, y al revés. Esto también es interesante.
Ahora empiezo con el lúpulo que es lo que estoy haciendo ahora, aunque todavía no tengo nada publicado. Es otra fibra muy interesante y muy ligera que obtienes en la poda y se desecha bastante.

-¿Sería una línea similar a lo que estás haciendo con la de castaña o podría darte otras opciones?
-Quizás dé otras opciones, porque estoy viendo que tiene algún tipo de resina que tengo que investigar. Las piezas tardan mucho más en secar y quiero ver por qué está pasando esto. No se trata de luchar contra el material porque no consigo que quede duro, en realidad el propio material me está diciendo que no es duro, así que voy a hacer algo blando. Investigaré a ver si puedo hacer un biotextil, hay que ir probando. Hay que adaptarse al material, porque si no, es una pelea que voy a perder.

«Los artesanos más tradicionales suelen estar en contra del uso de la tecnología porque creen que así no se hacen las cosas a mano. Pero yo conozco a gente que hace impresión 3D en cerámica y salen piezas alucinantes»

-De lo que has hecho, de tus piezas o iniciativas, ¿qué te ha dado una mayor satisfacción?
-Más que una pieza en sí misma ha sido trabajar con la gente. En Lugo me invitaron a un antiguo taller de cestería, Lugar de Reque, para que pudiera enseñar a un grupo de artesanos y estuve allí dos días. Aquello me abrió las puertas a querer empezar a trabajar, no solo con los profesionales con los que suelo trabajar, también con artesanos. Las técnicas que ellos ya utilizan me parece un campo maravilloso y yo también aprendo muchísimo de ello. De hecho, una de las piezas que tengo que está hecha y que presenté al Concurso de Pieza Única de Asturias la hice con un cestero que conocí allí.
Para el año 2027 hay un evento artístico que se está organizando en Portugal, en Évora, la Capital Europea de la Cultura 2027 y tengo un proyecto de candidatura para ir a este lugar junto con una compañera con la idea de ver qué residuos producen en la industria, y enseñar a artesanos de la zona que quieran participar a trabajar con esos nuevos materiales y ver qué sale. Todo esto a mí me nutre mucho, me encanta y quiero hacerlo más.

-¿Tienes alguna cosa más en mente que no hayamos mencionado?
-Ahora mismo estoy preparando un proyecto de interiorismo que vamos a hacer en un restaurante cuya cocina es muy tradicional y también de vanguardia. Queremos inspirarnos en toda esta tradición asturiana y actualizarla, trabajaremos también con biomateriales y a lo mejor incluimos unas lámparas de cáscara de castaña. Lo que mola es que la instalación está muy asociada al territorio, así que vamos allí, vemos qué tipo de residuos tienen y los convertimos en piezas de alto valor añadido.
Tengo también por delante talleres en Galicia y luego en Portugal, sacar lo del packaging de París y otras cosas, hay movimiento.

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Isabel G. Muñiz
Isabel G. Muñiz
Periodista y reportera de Fusión Asturias desde 1994, especializada en turismo, patrimonio natural y experiencias locales en los concejos del Principado. Gallega de origen y asturiana de adopción desde hace más de 35 años. También realizo entrevistas divulgativas sobre talento cultural, científico, deportivo y social.

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Periodista y reportera de Fusión Asturias desde 1994, especializada en turismo, patrimonio natural y experiencias locales en los concejos del Principado. Gallega de origen y asturiana de adopción desde hace más de 35 años. También realizo entrevistas divulgativas sobre talento cultural, científico, deportivo y social.

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