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martes 20, enero 2026

Asturias en Torrevieja: cómo el Centro Asturiano y los bolos unieron dos orillas

Enrique Fernández Valdés nació en La Foz de Morcín, pero lleva más de cuatro décadas siendo “el asturiano” de Torrevieja. Hijo de minero, fundador del Centro Asturiano de Torrevieja y presidente desde 2009, ha sido testigo de cómo miles de paisanos encontraron en el Mediterráneo un segundo hogar. Entre boleras, habaneras, pregones y Santa Bárbara, la comunidad asturiana dejó una huella profunda en la ciudad alicantina. Hoy, con menos socios pero la misma pasión, Enrique reivindica una historia de integración, orgullo y raíces que siguen vivas.

-¿Cómo llega un morciniego a Torrevieja a finales de los años setenta?
-Mis padres trabajaban en la mina del Monsacro (Morcín). Vivíamos en El Acebal, justo en el límite entre Morcín y Riosa. Mi padre era un enamorado del monte, pero también del sol, porque en Asturias ya sabes, subes al Aramo o al Angliru y vuelves empapado. En aquella época se hacía mucha propaganda de segunda vivienda en Torrevieja, con viajes gratis incluidos para ver los pisos. Mis padres vinieron a ver qué ofrecían, les enseñaron una parcela en la urbanización Los Balcones (ya había asturianos de esta misma zona) y compraron sobre plano en 1979. En 1981 nos vinimos los tres.

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Enrique Fernández Valdés, natural de La Foz de Morcín, es el fundador y actual presidente del Centro Asturiano de Torrevieja.
Enrique Fernández Valdés, fundador y actual presidente del Centro Asturiano de Torrevieja.

-¿Fue un cambio duro?
-Radical, imagínate. Pasar del Monsacro al Mediterráneo no es poca cosa. En La Foz teníamos casa, cuadra, prado, huerta, gallinas… todo. Lo vendimos para venirnos. Mi padre decía: “Si lo dejo todo atrás, no me queda otra que adaptarme”. Y así fue.

-¿Cómo fue tu vida laboral al llegar?
-Yo tenía 25 años. Fui enlazando trabajos hasta que en 1989 aprobé las oposiciones de Correos. Me destinaron a Melilla, luego a Guardamar del Segura (Alicante) y finalmente a Torrevieja. Aquí también formé mi familia: llegué en junio del 81, en diciembre ya tenía novia torrevejense, nos casamos en el 84 y en el 86 nació mi hijo.

El nacimiento del Centro Asturiano de Torrevieja

-¿Cuándo empieza a gestarse la idea del Centro Asturiano?
-Nada más llegar empecé a conocer asturianos, muchos de ellos mineros jubilados o prejubilados. Lo primero que hicimos fue montar una bolera en la playa del Acequión, esa sería la primera bolera asturiana de Torrevieja. Entre partidas y reuniones surgió la idea de crear un centro.

-¿Quiénes impulsaron aquella primera directiva?
-Éramos entre 40 y 50 socios fundadores, la mayoría mineros de las cuencas del Nalón y del Caudal. El primer presidente fue Manolo Cabal, langreano de honor. Yo, que había sido secretario de la Hermandad de la Probe en La Foz, me ofrecí para llevar la secretaría. También estaba José González Inés, de La Foz, que llegó a cumplir 91 años.

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-¿Cómo fueron aquellos primeros pasos?
-Al principio nos reuníamos en dos bares que nos cedían espacio. En abril de 1983 se fundó oficialmente el Centro Asturiano y alquilamos un local. Seguíamos muy vinculados a los bolos: incluso montamos una bolera oficial, La Mina, con un cuadro de mina hecho por entibadores asturianos para acceder a ella.

La sede propia y la calle asturiana

-¿Cuándo llega la sede en propiedad?
Entre 1992 y 1994 se compró el local actual, unos 300 metros cuadrados frente a las montañas de sal. En 1994 lo inauguró un obispo asturiano de Llanera. Curiosamente, está en una calle dedicada a un asturiano muy querido en Torrevieja, el ingeniero Urbano Arregui, hijo adoptivo de la ciudad e hijo predilecto de Siero, integrante del primer coro asturiano que participó en el Certamen de Habaneras y figura clave en traer agua y alcantarillado a Torrevieja en los primeros años de la democracia.

-¿Hay más referencias asturianas en el callejero torrevejense?
-Sí, muchas: calle Oviedo, Enol, Pola de Siero, calle Eo… incluso un parque llamado Rincón de Asturias. Todo fruto de la buena relación entre Asturias y Torrevieja.

Algunos de los socios del Centro Asturiano de Torrevieja
Algunos de los socios del Centro Asturiano de Torrevieja.

-¿Cuántos socios sois ahora y cómo ha cambiado la comunidad asturiana?
-Cuando fundamos el centro había censados unos 2.500 asturianos en la ciudad y viviendo aquí más de 3.000. Hoy no llegamos a 1.000. En los mejores tiempos tuvimos 200 socios, ahora rondamos los 100. La pandemia nos golpeó fuerte. Aun así, seguimos celebrando nuestras fiestas: la Santina, el Día de Asturias y Santa Bárbara.

-¿Por qué Santa Bárbara es tan importante en Torrevieja?
-Porque hasta mediados de los años 70 la producción de sal se consideraba minería a cielo abierto. Los salineros celebraban Santa Bárbara como patrona. Cuando esa actividad pasó a ser industria química, la fiesta se perdió. Nosotros la recuperamos, porque la mayoría de los socios fundadores eran mineros asturianos.

-Los bolos son vuestra seña de identidad.
-Sí. Hay unos centros asturianos que tienen gaitas, grupos de baile… nosotros tenemos bolos en la especialidad típica del Principado de Asturias, la Cuatreada. Los bolos asturianos tienen muchas cosas que los hacen únicos, desde las técnicas de lanzamiento a las estrategias o la puntería. Todo eso junto hace de este deporte un patrimonio inmaterial de la cultura asturiana. Aquí llegó a haber más de diez boleras a lo largo de los años. La actual está a cien metros del centro, en un terreno cedido por el Ayuntamiento. Entre los socios somos unos 15 o 16 jugadores. Tenemos por ejemplo uno de 87 años que, si un día no juega, lo pasa fatal.

-Durante años Torrevieja fue destino para jóvenes jugadores asturianos.
-Sí, la Federación Asturiana de Bolos organizaba el campeonato Viaje a Torrevieja. Los campeones infantiles y juveniles siempre venían una semana en junio. Estuvieron viniendo 17 o 19 años, hasta la pandemia. Ahora la Peña del Batán, de Mieres, quiere retomarlo y nosotros colaboraremos encantados.

Relaciones institucionales y vida cultural

-Torrevieja y Siero están hermanadas. ¿Cómo surgió?
-Aprovechando la buena relación entre ambas tierras, en 2008 propusimos al Ayuntamiento de Torrevieja y al de Siero iniciar gestiones para hermanarse. En 2009 se formalizó. Al año siguiente se hermanó también con Oviedo, con la mediación del por entonces alcalde Gabino de Lorenzo, que tenía vivienda aquí desde los años 80.

-¿Qué otras actividades realizáis?
-Antes de la pandemia, con la cuota anual de 50 euros dábamos cuatro comidas gratuitas al año. Organizábamos campeonatos de juegos de mesa, excursiones de varios días, encuentros con el Montepío de la Minería… Ahora estamos recuperando poco a poco la actividad. También participamos en encuentros de asociaciones y en el nuevo festival intercultural de Torrevieja, donde mostraremos gastronomía asturiana con La Cantina de Villalegre de Avilés, ganadora de la Mejor Fabada del Mundo en 2024.

-También participáis activamente en la vida cultural de la ciudad.
-Sí. Cinco asturianos del centro formamos parte de la asociación cultural Ars Creatio. Cada diciembre representamos una obra de teatro. Este año fue Luces de Bohemia, con 39 actores, y dos asturianos tuvieron papeles muy importantes. Para nosotros es un orgullo.

Identidad y pertenencia

-Naciste en La Foz de Morcín y llevas más de 40 años en Torrevieja. ¿Cómo conviven esas dos identidades?
-Soy muy apasionado de Asturias y de mi tierra chica. No soy de los que se van y se despegan. Para mí, lo máximo es Asturias después, Torrevieja. Aquí no me conocían como Enrique Fernández Valdés, sino como “el Asturiano”. Y cuando voy a Asturias alguno me dice: “Tú ya eres alicantino”. Y yo respondo: “No, no. Yo soy de donde soy, de La Foz de Morcín. Vivo en Torrevieja y estoy orgulloso, porque nos tratan muy bien. Pero mi bandera es Asturias”.

Enrique habla de Asturias con la emoción intacta de quien nunca se marchó del todo. Y habla de Torrevieja con el agradecimiento de quien encontró un lugar que lo acogió como propio. Entre ambas tierras ha tejido puentes, hermanamientos, intercambios culturales y amistades que ya forman parte de la memoria colectiva.

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Mariló Hidalgo
Mariló Hidalgo
Periodista con más de 30 años de experiencia, especializada en entrevistas y reportajes de profundidad. Tras formarme en Derecho, encontré en el periodismo mi verdadera vocación. Llevo 12 años en Fusión Asturias y desde 2012 soy directora de la revista, donde escribo sobre territorio, cultura, proyectos humanos y paisajes sociales del Principado. Mi trabajo se centra en la conversación pausada, la escucha y el retrato honesto de personas que construyen Asturias desde dentro.

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Mariló Hidalgo
Periodista con más de 30 años de experiencia, especializada en entrevistas y reportajes de profundidad. Tras formarme en Derecho, encontré en el periodismo mi verdadera vocación. Llevo 12 años en Fusión Asturias y desde 2012 soy directora de la revista, donde escribo sobre territorio, cultura, proyectos humanos y paisajes sociales del Principado. Mi trabajo se centra en la conversación pausada, la escucha y el retrato honesto de personas que construyen Asturias desde dentro.

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