Centros de Día y Residenciales. Una atención necesaria

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Las residencias y los centros de día son recursos muy valiosos para la atención a los mayores. Elegir entre una u otra opción viene determinado por las necesidades a cubrir.

La falta de tiempo o de recursos económicos para atender las necesidades de las personas ancianas pueden llevar a buscar la atención en fórmulas diferentes al domicilio familiar. En este caso, las residencias para mayores pueden constituirse en la mejor de las opciones, ya que este tipo de centros están especializados en cubrir todas las necesidades de nuestros seres queridos. Generalmente estos establecimientos están abiertos para personas mayores de 65 años y aunque el perfil mayoritario es el de usuarios de una edad más avanzada que no pueden vivir de forma autónoma, también son elegidas por usuarios de la tercera edad que de forma temporal o permanente no pueden permanecer en su propia casa o en la de algún amigo o pariente por otras circunstancias.

La visita previa al centro nos permitirá elegir el que mejor se adapte a nuestras características; una vez en él son muchas las ventajas que ofrece esta fórmula residencial. Lo primero a tener en cuenta es que esta opción da solución a todas las necesidades básicas de la vida diaria y a la vez ofrece muchas posibilidades para continuar disfrutando de tus amistades y actividades de ocio habituales. Para esto lo mejor es poder optar a un centro cercano a tu domicilio familiar, de forma que el usuario pueda seguir realizando parte de sus rutinas diarias, o bien recibir las visitas de familiares y amigos que lo deseen, y que suponen un gran apoyo para la adaptación a este nuevo ‘hogar’. La ventaja estrella de este tipo de recursos es la atención médica continuada que se recibe y la asistencia por parte del personal cualificado. En muchos casos, los centros son elegidos por su demostrada atención en tratamientos y cuidados para diferentes patologías físicas o psíquicas, ya que algunos ofrecen unidades especializadas en tratamiento de enfermedades tan comunes como el Alzheimer, la demencia senil, el Parkinson, etc.

La ventaja estrella de este tipo de recursos es la atención médica continuada que se recibe y la asistencia por parte del personal cualificado.

A esto hay que añadir las actividades ocupacionales y culturales que desarrollan y que enriquecen la estancia, fomentando también tiempos de ocio y conversación con otros residentes.

Desde su popularización, los Centros de Día también están dándose a conocer como una buena opción en aquellos casos en los que la familia trabaja y no puede ocuparse de sus mayores durante el día. Acudir a uno de ellos evita que puedan pasar demasiado tiempo solos, algo muy importante en la prevención del deterioro cognitivo. Los centros facilitan que se creen vínculos con otras personas de su edad y a través de talleres ocupacionales, de memoria y otras actividades terapéuticas les ayudan a mantener su nivel de independencia. Al igual que en las residencias son gestionados por profesionales que realizan un seguimiento de la evolución del usuario, permitiéndoles detectar cualquier anomalía en su comportamiento que pueda señalar el inicio de alguna dolencia o deterioro físico o mental.

La principal ventaja de los Centros de Día es que los mayores pueden continuar integrados en su entorno familiar y social sin tener que renunciar a las actividades médicas y terapéuticas que pueden recibir en un centro residencial. De una u otra forma, y ante el imparable envejecimiento de la población asturiana, ambos se han erigido como valiosas herramientas en la atención a nuestros mayores.

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