Burnout. El Síndrome de estar quemado

“El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer”
(Oscar Wilde)

El 26 de noviembre del pasado año el diario El Comercio se hacía eco de la siguiente noticia: “32.000 asturianos no trabajaron ningún día del año por baja laboral”.

El absentismo parece que se está disparando con relación a años anteriores y a otras comunidades, afecta principalmente al sector industrial, seguido del sector servicios y la construcción. Las causas parece que tienen que ver con el envejecimiento de las plantillas, los problemas de salud mental, la estructura industrial, los problemas de conciliación, etc.

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Siento que algunos o muchos nos dirán que están quemados, que no se trabaja en buenas condiciones, que no hay motivación, que no siempre se respeta al trabajador, etc.

Y, es por ello, que con buena intención traigo a colación el tema del Burnout o Síndrome de desgaste personal. Seguramente será aclaratorio para algunos o muchos casos.
Es un tipo característico de estrés que se da en aquellos profesionales que realizan su trabajo en contacto con otras personas (personal sanitario, profesores, policías, encargados) y surge al ver el profesional sus expectativas defraudadas, incapaz de modificar la situación laboral y poner en práctica ideas con respecto a cómo puede realizar su trabajo.

El Burnout es causa de considerable sufrimiento personal, de absentismo por enfermedad y de frecuentes y graves complicaciones psicosomáticas y psicológicas. Tal es así que la OMS la reconoció como enfermedad y forma parte de la clasificación de enfermedades como Estado de Agotamiento Vital.
Esta enfermedad fue descubierta en el año 1974.  El psiquiatra Herbert Freudenberger (Nueva York) observó que voluntarios de su clínica para adictos a drogas sufrían pérdida de energía, depresión y ansiedad y como consecuencia de ello proporcionaban un trato frío a los pacientes.

Mientras, por si el concepto no es claro, el Burnout no tiene nada que ver con el mobbing (acoso laboral). En este caso las personas que lo sufren son porque algunos compañeros, encargados o jefes están interesados en acosar a la víctima con la intención de quitarla de en medio. Por distintas razones se le hace la vida imposible.
En el Burnout no ocurre nada de esto, veremos las causas, pero primero vamos a ver en qué consiste esta enfermedad que es una patología tridimensional puesto que se compone de tres características:

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  1. Agotamiento emocional: La persona comienza a manifestar respuestas emocionales negativas, pensamientos, sentimientos que se pueden ir cronificando ya que la energía y los mecanismos de ajuste y adaptación se van modificando. Ello conlleva, lógicamente, una actitud de despreocupación que no le permite involucrarse afectivamente con las personas a las que tiene que ayudar y atender o guiar. Por lo que respecta al plano físico se pueden sufrir migrañas, fatiga, trastornos digestivos, dolores generalizados.
  2. Despersonalización: Se manifiesta en conductas de desapego, indiferencia e irritabilidad. Se desarrolla una imagen pobre de las personas a las que se tiene que ayudar.
  3. Reducción del propio talento: Las actitudes de defensa desarrolladas por el “quemado” no le permite tener conciencia clara de sus emociones. Van perdiendo la actitud positiva, el interés y la motivación, lo cual se traduce en términos de incapacidad, fracaso o incompetencia.

Factores que facilitan el Burnout

  1. Desajuste entre las demandas y los recursos laborales. Por ejemplo, en una residencia geriátrica donde hay 80 personas y no hay personal suficiente para tratarlas como debe ser, pueden ocurrir dos cosas: que el personal esté desarrollando un sobreesfuerzo o que las personas no estén siendo bien atendidas. Si es así la situación puede derivar en accidentes, en trato frío a las personas, en conflictos entre el personal laboral, etc.
  2. Pérdida de motivación: Si en el trabajo no existe la realimentación, estimulación, apoyo y posibilidad de renovar objetivos, se camina hacia un declive emocional. Se estima que este se puede producir entre los 5 y 7 años de realizar un trabajo carente de refuerzos.
  3. Ambiente físico. Los ambientes ruidosos, hacinados… son facilitadores de malestar psíquico y físico. Tiempo insuficiente para realizar las tareas.
  4. Relaciones personales: Las buenas relaciones con los compañeros, los superiores, son facilitadoras de satisfacción y crecimiento personal. En cambio, si la propia naturaleza del trabajo, tal como he venido expresando, desgasta, es evidente que la conflictividad o las relaciones escasamente reforzantes que se mantienen suponen un factor de estrés añadido.
  5. Escasa autonomía en decisiones.

¿Qué personas son más vulnerables a sufrir Burnout?

  1. Personas con dificultades para manejar grupos.
  2. Personas débiles, impacientes, intolerantes y hostiles.
  3. Baja tolerancia a la frustración.
  4. Bajo control de los impulsos.
  5. Poca confianza en sí mismos.
  6. Dificultad para expresar los sentimientos.
  7. Y, personas con baja autoestima.

Se debe trabajar, por tanto, en las siguientes áreas:

  • Desarrollar un proceso personal de expectativas y realidad cotidiana.
  • Formación en control de las emociones.
  • Equilibrio familiar y social, tiempo libre.
  • Fomentar una buena atmósfera de equipo.
  • Organización de las tareas.

Las mujeres sufren más agotamiento emocional y los hombres inciden más en la despersonalización.

Nota: Recientemente un funcionario del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal) fue expedientado por atender a gente que no estaba citada previamente. Esto ocurrió en Mérida.
Este organismo es el encargado de gestionar las políticas de empleo. Lo que hacía era atender a la gente que estaba citada y en el tiempo sobrante atendía al que llegaba. Un funcionario que hacía su trabajo con entusiasmo y que dijo “para eso me pagan”.

¿Qué quiere decir esto? Es muy sencillo, creo yo: a los demás también les pasaría, también les sobraría tiempo, pero estaban a gusto dejando pasar el tiempo con cara de “seta” y, además, no siempre atendiendo con entusiasmo dentro de un sistema que está preparado para que todo el mundo tenga un correo electrónico, un teléfono para bajar aplicaciones, etc.

Y es que la cita previa que se solicita desde el teléfono es algo muy pesado, las llamadas van de aquí para allá, te cogen el teléfono, pero te mandan esperar, ponen música y hasta que alguien conteste…
¿Qué rollo es ese que no puedo acercarme allí a solicitar la cita? No se entiende. Pero así terminamos “quemados todos”.

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