En Ventanielles (Oviedo), un barrio que durante décadas ha cargado con etiquetas ajenas, está ocurriendo algo importante. Algo que no nace de grandes instituciones ni de grandes presupuestos, sino de la voluntad de sus propios vecinos y vecinas. Se llama El Telón Azul, un nuevo espacio cultural que abre sus puertas con una misión clara: demostrar que la cultura puede ser un motor de transformación real cuando se piensa desde lo comunitario.
Para entender la importancia de esta iniciativa tenemos que ponernos en contexto. El barrio de Ventanielles surge tras la Guerra Civil como consecuencia del éxodo rural, cuando los vecinos del campo llegan a la ciudad en busca de trabajo y una vida mejor.
Los bajos precios de esa zona –recorrida en gran parte por arroyos– atrajeron a estos nuevos ovetenses a mudarse a dicho barrio humilde y trabajador desde sus orígenes. Hoy, Ventanielles es un lugar multicultural, y aunque ya no es periferia de la capital, los vecinos aún se consideran alejados de la gran manzana y es por ello que reclaman desde hace años dotaciones básicas para igualarse con otros barrios, así como la construcción de un parque público de gran tamaño, tantos años prometido. Se consideran el Oviedo olvidado.
Dicho esto, sigamos hablando de esta iniciativa. La primera actividad que acoge El Telón Azul es la exposición “Construyendo Ventanielles”, un recorrido fotográfico por la memoria del barrio que podrá visitarse del 7 de mayo al 2 de junio. La muestra reúne imágenes del pasado y del presente, invitando a observar cómo han cambiado –o sorprendentemente, cómo han resistido al paso del tiempo– sus calles, sus edificios y sus espacios de convivencia. «El Telón Azul es un espacio cultural creado con el objetivo de dar visibilidad al barrio de Ventanielles y ofrecer a sus vecinos una propuesta cultural alternativa, cercana y accesible para todos los públicos», explican desde Luar y Mundo Mozedá, las dos asociaciones que han hecho posible este proyecto. Luar es una asociación que trabaja con jóvenes entre 16 y 35 años en el barrio de Ventanielles y Mundo Mozedá se ofreció a gestionar este espacio.
La idea de crear un espacio cultural en Ventanielles no surgió de la noche a la mañana. Desde Luar, llevaban tiempo imaginando un lugar donde la cultura pudiera vivirse de forma cercana, cotidiana y accesible. La oportunidad llegó a finales de 2024, cuando encontraron un local con potencial para desarrollar este proyecto. «Vimos la posibilidad de llevarlo a cabo y no pudimos dejarlo pasar», recuerdan desde este colectivo.
«El Telón Azul es un espacio cultural creado con el objetivo de dar visibilidad al barrio de Ventanielles y ofrecer a sus vecinos una propuesta cultural alternativa, cercana y accesible para todos los públicos»
(Asociacion Luar y Mundo Mocedá)
Las fotografías, recopiladas entre archivos personales y materiales cedidos, muestran escenas cotidianas, comercios históricos, calles que han cambiado poco y otras que ya no existen. «Nos ha llamado la atención lo poco que ha cambiado el barrio a lo largo de los años… la arquitectura sigue siendo la misma o muy parecida», comenta el colectivo.
Pero lo más valioso no son las imágenes en sí, sino lo que despiertan: conversaciones, recuerdos, anécdotas, emociones compartidas. «Nos parecía importante aprovechar la oportunidad para involucrar a la gente, invitarles a participar, aportar recuerdos, historias y vivencias, y que la exposición sea algo vivo y compartido. Entendemos esto como un punto de partida en el que las personas del barrio se involucren y participen en futuras actividades». En un barrio donde la identidad colectiva siempre ha sido un motor silencioso, esta exposición funciona como un espejo y como un punto de partida.
El Telón Azul no quiere ser un lugar que solo se abre para eventos puntuales. Su programación ya está en marcha y tiene vocación de continuidad. Entre las actividades periódicas destacan:
- Café & Psico, un espacio mensual para conversar sobre temas relacionados con la psicología en un ambiente cercano, compartiendo café y merienda.
- Jugo & Ciencia, encuentros informales con personas del ámbito científico para hablar de temas de interés general relacionados con la ciencia. Se desarrolla en un ambiente informal, abierto y acompañado de zumo y merienda.
- Taller de fotografía, guiado por un fotógrafo voluntario.
- Taller de humor e improvisación, dinamizado por un humorista.
- Ciclo de cine con coloquio, con proyección de películas y posterior espacio de diálogo y reflexión entre los asistentes.
«Todas las actividades son completamente gratuitas y buscan convertir El Telón Azul en un espacio cultural vivo, cercano y participativo para el barrio de Ventanielles y cualquier persona que quiera acercarse», subrayan. Son propuestas que no solo ofrecen contenido cultural, sino que generan comunidad, conversación y vínculos. Y eso, en un barrio como Ventanielles, es profundamente transformador.
Un camino lleno de obstáculos y de manos tendidas
Poner en marcha un espacio cultural desde cero no es sencillo. «Nos hemos encontrado con problemas relacionados con los plazos, los trámites y los permisos. Se alargó todo bastante más de lo que nos hubiera gustado, pero no por eso se nos ha quitado las ganas de sacar todo esto adelante», reconocen. Pero lo que podría haber sido un freno se convirtió en un impulso gracias al apoyo vecinal. «Estamos muy agradecidos a las personas que han aportado su granito de arena… desde apoyarnos económicamente hasta donaciones materiales y de mobiliario». Ese respaldo demuestra que el barrio quiere este proyecto. Lo siente suyo y lo necesita.
La convicción que sostiene todo el proyecto es clara: la cultura transforma. «A nivel personal puede abrir nuevos horizontes y a nivel de barrio puede reforzar la identidad y acercar la cultura de forma accesible. Estamos convencidos de que la cultura transforma, sobre todo cuando es accesible, participativa y pensada en lo comunitario», afirma el colectivo. Y es precisamente esa visión la que convierte a El Telón Azul en algo más que un espacio cultural. Es un gesto de futuro. Una invitación a construir comunidad desde la memoria, la creatividad y la participación.
Ventanielles, con su historia y su fuerza colectiva ya ha empezado a hacerlo.
Quizá por eso este proyecto emociona: porque nace de la gente y vuelve a la gente. El Telón Azul no solo ofrece actividades; ofrece un espacio donde reconocerse y seguir construyendo barrio. En Ventanielles, la cultura ha encontrado un hogar que late al ritmo de quienes lo habitan, recordándonos que las transformaciones más profundas empiezan siempre cerca, muy cerca
Todas las actividades relacionadas con mejorar el barrio y entorno y población…¡Vale la pena!!!!!
¡Mil gracias por tu comentario, Pilar! Todo lo que hacemos desde Fusión Asturias cobra sentido cuando la gente lo siente suyo.
Seguiremos poniendo corazón y altavoz para que todas esas iniciativas se conozcan y sigan creciendo. Hacen falta más proyectos como este.