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Con el objetivo de preservar la memoria oral de las cuencas, el pasado mes de abril se presentó en el Espacio Cultural 19 10 de Mieres, el proyecto audiovisual impulsado por el Montepío de la Minería Asturiana “Huellas y Latidos. Las voces que nos sostienen”. Una iniciativa que se centra en la recuperación de la memoria oral de las cuencas mineras entendida como un patrimonio vivo que define la identidad de sus gentes.
En una época dominada por las imágenes rápidas y el consumo inmediato de contenidos digitales, detenerse a escuchar una voz puede convertirse en un acto profundamente humano. El videopodcast de entrevistas breves –alrededor de unos diez minutos por episodio– donde las personas cuentan, en primera persona, sus recuerdos, experiencias y vivencias ligadas al territorio, no sólo busca documentar el pasado para no perderlo, sino también reforzar la autoestima de un territorio que ha marcado gran parte de la historia de esta región.
El acto de presentación corrió a cargo de Jesús Armando Fernández Natal, presidente del Montepío; Greta Cortina, directora del Espacio Cultural 19 10 y José María Fidalgo (José Fidalgo Fuentes), periodista, profesor del Máster de la Universidad Complutense de Madrid e impulsor de la idea original del proyecto.
La voz como identidad de un territorio
Más allá de recopilar testimonios, el proyecto parte de una idea esencial: la voz también forma parte de la identidad de un pueblo. En ella permanecen las emociones, las expresiones propias, la manera de contar la vida y la memoria compartida de generaciones enteras. Se habla con frecuencia de la cultura minera, de su industria, de su paisaje o de su gastronomía, pero pocas veces se pone el foco en algo tan íntimo y representativo como la palabra hablada.
Tal y como reflexionó el presidente de la entidad, «tenemos el móvil repleto de miles de fotos y vídeos, pero pocos son los que guardan las voces. La transmisión, especialmente de nuestros mayores o incluso de los guajes, de cómo ven el mundo hoy… nos sorprenderíamos de sus pensamientos, de los contrastes de los tiempos. Y resulta que la transmisión oral ha sido un valor fundamental para llegar hasta aquí. No podemos perderla ahora, de ahí la importancia de recogerla en este banco de voces. Nos vale como soporte también para seguir peleando porque la cultura minera sea considerada bien de interés cultural».
«Esta iniciativa nos vale como soporte también para seguir peleando porque la cultura minera sea considerada bien de interés cultural»
(Armando Fernández Natal)
José María Fidalgo aportó una visión especialmente vinculada a la identidad y al valor de la palabra hablada como elemento cultural. Durante su intervención, visiblemente emocionado, recordó a su padre, minero, fallecido en 2005, poniendo de relieve el vínculo personal que sostiene con las Cuencas Mineras a pesar de su trayectoria profesional en Madrid. «Yo soy hijo de mis padres, hijo del esfuerzo de los mineros e hijo también del Montepío».
Por su parte, Greta Cortina aportó una visión profundamente vinculada a la identidad y a la percepción del territorio desde dentro. «No solamente la historia la hacen los grandes nombres… los territorios los construyen los hombres y mujeres que viven en ellos. Fueron nuestros familiares quienes construyeron la historia de las cuencas mineras. Es un compromiso personal recoger su vida, su experiencia vital, sus luchas, sus anhelos; conocerlo, preservarlo y legarlo a los que van a venir».
Memoria, futuro y nuevas generaciones
“Huellas y Latidos” quiere precisamente recuperar ese patrimonio invisible. Lo hace construyendo un banco de voces que permitirá conservar historias personales, saberes populares y recuerdos cotidianos que no suelen aparecer en los archivos tradicionales. El objetivo es crear una cápsula de memoria colectiva que ayude a comprender no solo lo que fueron las Cuencas, sino también lo que siguen siendo hoy. El proyecto tiene además una importante dimensión social e intergeneracional. Sus impulsores defienden la necesidad de conectar a las personas mayores con las nuevas generaciones a través de la escucha y la empatía. Conocer el origen, la historia familiar y la experiencia de quienes construyeron el territorio se convierte así en una herramienta para reforzar la autoestima colectiva y mirar al futuro con mayor conciencia de identidad.
La propuesta se aleja de los grandes relatos oficiales para situar en el centro a las personas anónimas que sostuvieron la vida social, laboral y familiar de las Cuencas Mineras. Hombres y mujeres vinculados a muy distintos ámbitos que, desde su experiencia cotidiana, ayudan a construir una memoria coral y profundamente humana. Inspirado en la tradición oral como patrimonio cultural inmaterial, el proyecto se alinea con las corrientes actuales de protección de la memoria viva y de salvaguarda de los testimonios personales. Además de su valor emocional y cultural, el archivo generado servirá también como material útil para la divulgación, la investigación y la producción audiovisual futura.
La propuesta se aleja de los grandes relatos oficiales para situar en el centro a las personas anónimas que sostuvieron la vida social, laboral y familiar de las Cuencas Mineras.
Un proyecto abierto
Con difusión a través del canal de YouTube del Montepío de la Minería Asturiana y sus redes sociales y la del Espacio Cultural 19 10, Huellas y Latidos nace con vocación abierta y de continuidad. Un espacio donde las voces de las Cuencas Mineras puedan seguir latiendo en el tiempo y donde cada historia contribuya a preservar el alma de un territorio que todavía tiene mucho que contar.