Puerto de Vega. Ecos de la historia

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Mirador de La Riva, Puerto de Vega (Navia).
Mirador de La Riva / Foto: Fusión Asturias
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Puerto de Vega, la localidad que dio cobijo a Jovellanos en sus últimos días, sigue siendo un tranquilo núcleo que mira al mar con ciertos aires decimonónicos.

Las callejuelas estrechas y las blancas casas propias de los pueblos marineros dan la bienvenida al visitante que se acerca hasta Puerto de Vega. Ya entonces se empieza a comprender el encanto de este lugar y los motivos que lo hicieron merecedor, en 1995, del premio Pueblo Ejemplar de Asturias. Por si quedaban dudas, años más tarde, en 1998 fue nombrado el pueblo más bonito de Asturias.
La belleza del pueblo atrae a muchos visitantes que, además de ver la rula y las embarcaciones del puerto, se sorprenden con sus murallas y almenas, donde se conservan algunos cañones de guerra. Éste es un pueblo orgulloso de su historia, ya que a pesar de su aspecto ahora tranquilo, en la Edad Media tuvo que enfrentarse a episodios de piratería; siglos más tarde lo hizo contra las tropas francesas que intentaron conquistarlo sin éxito, convirtiéndose en todo un baluarte. Tal vez por esta condición Gaspar Melchor de Jovellanos llegó a Puerto de Vega, huyendo de las fuerzas de Napoleón. Aquí se refugió y aquí falleció, dejando una huella profunda que la localidad no está dispuesta a olvidar. Por esta razón, y al cumplirse dos siglos del fallecimiento del ilustrado, se celebró el bicentenario con una serie de actividades organizadas por el Ayuntamiento de Navia. El pasado mes de noviembre se recrearon los hechos ocurridos en 1811, y todos los habitantes y curiosos pudieron conocer el periplo de Jovellanos por Puerto de Vega.

Jovellanos pasó sus últimos días de vida en la localidad. Puerto de Vega honró su memoria celebrando su Bicentenario.

La Iglesia de Santa Marina, conocida como La Catedral del Barroco Rural por sus hermosos retablos, el gran edificio del Casino o las singulares casas de indianos transportan al visitante a otra época. Lo mismo ocurre al visitar el Museo de las «Historias del Mar», en el que es posible conocer la historia ballenera, pesquera y conservera de la localidad. Otro de los equipamientos destacados es el Museo Etnográfico, depositario, entre otras cosas, de tradiciones y oficios populares que por desgracia se han perdido o están a punto de extinguirse. El Museo lleva el nombre de un conocido vecino, Don Juan Pérez Villamil, un alto cargo de la política nacional en su tiempo, y autor del Bando de Móstoles, el escrito que inició el levantamiento español contra la invasión francesa de 1808.
Ahora, esta pequeña localidad naviega sigue teniendo mucho que ofrecer gracias a sus gentes, que continúan demostrando un espíritu dinámico llevando a cabo actividades desde diferentes plataformas vecinales. Algunas, como la que desarrolla la Asociación La Romanela han conseguido que Puerto de Vega sea noticia cada mes de junio, con la festividad del Corpus. Entonces las calles de la villa se engalanan con coloridas alfombras florales, que consiguen que las calles sean todavía más bellas.
Y si hay tiempo para elaborar estas obras de artesanía también lo hay para disfrutar de las fiestas patronales, que cada mes de septiembre y durante cuatro días honran a Nuestra Señora de la Atalaya. Sin duda, es un buen momento para acercarse hasta esta villa singular. Pinche aquí para ver más reportajes de este concejo

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