Sebreñu, entre canteros y caleros

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Fuente en Sebreñu, Ribadesella
Fuente en Sebreñu / Foto: Fusión Asturias
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Sebreñu es otro de los pequeños pueblos que aportan identidad al concejo de Ribadesella. La historia de esta localidad está unida a la obtención de la cal mediante los tradicionales caleros, construcciones de mampostería o ladrillo que se utilizaban para conseguir este elemento a través de la calcinación de la roca caliza.

Sebreñu cuenta con dos, y está incluido en el llamado Circuito de Los Caleros, un recorrido circular de siete kilómetros de baja dificultad que se inicia en Ribadesella y permite observar tres de estas construcciones.
«Los caleros de aquí utilizaban un sistema de combustión belga del siglo XVII. Se ponían capas sucesivas, alternando leña o carbón y una capa de piedra, y así hasta llenar el calero, que tiene forma cónica. Luego se prendía fuego por debajo hasta alcanzar una buena combustión y empezar a obtener la cal, y por último se iban añadiendo piedras por la parte superior», explica Abelardo Llano del Valle, artesano de Sebreñu. Abelardo es un gran conocedor de la piedra asturiana pues pertenece a una familia de canteros. Su abuelo Emilio del Valle Junco era un artista reconocido, entre otras cosas con una calle con su nombre en Ribadesella. Entre sus numerosas obras destacadas se encuentra el retablo que sustenta el altar de la iglesia parroquial de Ribadesella, el busto del doctor Clavería en Oviedo, el de Armando Palacio Valdés en Laviana y la conocida estatua del Rey Pelayo en Covadonga. Curiosamente se le conocía también como Emilín el Caleru, porque también fabricaba cal para la construcción.

Sebreñu está incluido en el circuito de Los Caleros, una ruta circular de siete kilómetros.

Abelardo ha heredado su habilidad para trabajar la piedra «aunque yo me dedico más a la cantería de obra», un oficio que considera muy satisfactorio. A él le ha correspondido la tarea de recrear la antigua fuente existente en Sebreñu, respetando su estructura original y recientemente la restauración de La Fuentina, dañada tras un ataque vandálico. La fuente, ubicada en el paseo de La Grúa en Ribadesella, se inspiró en el poema de Pin de Pría «la fonte del Cai» y es un conjunto escultórico muy apreciado en la zona. «Su reconstrucción me la planteó un paisano cuyo hijo, que compartía la afición por los rallyes con su interés por la música, perdió la vida en un accidente. Él quería restaurarla y murió sin poder verlo, así que su padre me la encargó a mí». David Mateos, el desaparecido percusionista del grupo Corquieu, había propuesto la organización de un festival con la intención de recaudar fondos para su restauración, que finalmente se llevó a cabo de forma desinteresada.

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