La Renta Básica contra el virus

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En estos momentos de parálisis económica vuelve a resonar con fuerza la propuesta de una Renta Básica para todos los ciudadanos. Una medida estructural que podría ayudar a la transición a otro modelo de economía y de sociedad. Una utopía que puede convertirse en realidad.

José Antonio Fuertes acababa de inaugurar su bar cuando el coronavirus hizo acto de presencia en nuestro país y se vio obligado a cerrar por el estado de alarma. Lo mismo le ocurrió a María Luisa Gómez, fisioterapeuta, que intentó trabajar hasta el último momento con guantes y mascarilla, pero el temor al contagio hizo que se fueran cancelando las citas en la clínica, hasta que se vio abocada al cierre. Ambos han dejado de facturar, pero esto no significa que dejen de pagar las cuotas a la Seguridad Social, sus impuestos, los recibos de la luz, el agua, el combustible, la telefonía o la conexión a Internet. Facturas que siguen llegando puntualmente a sus cuentas bancarias. “Aunque la prestación extraordinaria por cese de actividad que acaba de aprobar el Gobierno puede ser un respiro para los autónomos, no soluciona nuestro problema. Vamos a tener que hacer muchos números para evitar el cierre definitivo de muchos de nuestros negocios”, reconoce José Antonio.

La renta básica no es una propuesta nueva y aunque siempre suscitó un amplio debate, en solo unos días ha sumado una legión de adeptos, convirtiéndose en firme candidata dentro de las posibles soluciones para salir de esta crisis.

El cese de actividad de la imprenta donde trabajaba Ana hizo que la empresa se viera obligada a presentar un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) a todos sus trabajadores. Por el momento no ha recibido la ayuda acordada por el Gobierno para estos casos al quedar colapsado el Servicio Público de Empleo por el aluvión de expedientes recibidos. Tendrá que hacer frente a lo que resta de mes estirando al máximo la economía familiar, a la espera de que el 10 de mayo le llegue el dinero prometido. En su misma situación se encuentran 31.185 trabajadores en Asturias.

Negocios cerrados
Negocios cerrados / Foto: Fusión Asturias

El coronavirus ha hecho desaparecer cerca de doce mil empleos en la región y ha suspendido otros ocho mil. Comercio, hostelería y construcción son los sectores que acumulan mayor número de desempleados. Dentro de todo este abanico de afectados muchos se encuentran con la circunstancia de que viven al día y están con el agua al cuello. Porque hay que tener en cuenta que los efectos de esta crisis derivada de la pandemia se suman a la situación de precariedad social que ya existía. La tasa de pobreza o exclusión en Asturias según el último informe de la Red Europea de Lucha Contra la Pobreza y Exclusión Social (EAPN), es del 14%, índice que, aunque es inferior a la media nacional (26,1%), indica un empeoramiento en la región que afecta especialmente a las personas más desfavorecidas.

La pandemia está arrastrando a la economía a un terreno de desconocido donde habrá que tomar decisiones para que nadie se quede atrás. El Gobierno trabaja a contrarreloj en la creación de un importante ‘escudo social’ para hacer frente a esta situación, pero será necesario un amplio consenso para llevarlo a cabo.

Una renta básica contra la crisis

Existen medidas de protección y asistencia en nuestro país, pero ante estas circunstancias absolutamente excepcionales resultan claramente insuficientes. Con las medidas fragmentadas y parciales que existían hasta ahora no se pueden resolver problemas tan complejos como el que ha generado el Covid-19, eso obliga a buscar con urgencia soluciones.

Para hacer frente al impacto social de esta pandemia varios países están adoptando distintas formas de lo que se han denominado una renta básica de emergencia, la cual permite al Gobierno en cuestión garantizar, al menos durante la crisis, el derecho a un ingreso básico mensual para cada persona del país. Hong-Kong y EEUU, por ejemplo, realizan un pago único a cada ciudadano de unos 1.100 € al mes, cuantía que se reduce según aumentan los ingresos de los beneficiarios. Australia destina alrededor de 400 € a personas mayores, veteranos y gente con bajos ingresos. Más de veinte países están poniendo en marcha distintas fórmulas, incluyendo nuestro país que lo hará público en las próximas semanas.

La renta básica no es una propuesta nueva y aunque siempre suscitó un amplio debate, en solo unos días ha sumado una legión de adeptos, dando un salto exponencial en el debate público y convirtiéndose en firme candidata dentro de las posibles soluciones para salir de esta crisis. Hasta Luis de Guindos, vicepresidente del Banco Central Europeo, habla sobre su idoneidad.

Hay que tener en cuenta que los efectos de esta crisis derivada de la pandemia se suman a la situación de precariedad social que ya existía. La tasa de pobreza o exclusión en Asturias indica, según el último informe de EAPN, un empeoramiento en la región afectando a los más desfavorecidos.

El psicólogo Juan Carlos Quirós, experto en Prevención de Riesgos Laborales y miembro de Nodo Red Renta Básica de Asturias, aclara que en este momento las palabras ‘Renta Básica’ se están empleando para diferentes medidas muy alejadas del concepto original. Nos recuerda que “la Renta Básica (RB) consiste en una asignación monetaria periódica que cada residente legal en el país recibe del Estado. Se trata de una prestación incondicional, es decir, no está sujeta a ninguna contraprestación por parte del ciudadano ni se tiene en cuenta su situación laboral, patrimonial o familiar. Su cuantía no debe de estar por debajo del umbral de la pobreza y en ningún caso sería sustituto sino complemento de otras prestaciones públicas de carácter universal como pueden ser la educación, sanidad, etc.”

Con la economía en stand by hay que buscar fórmulas distintas a las utilizadas hasta ahora para que también llegue a todos los segmentos de población. En este sentido Quirós destaca cuatro razones de peso por las que la RB sería una buena opción: “En primer lugar hay que tener presente que las distintas ayudas que se han habilitado hasta ahora con motivo de la crisis, no llegarán de forma directa a las personas que ya estaban paradas y no disfrutaban de ninguna prestación, ni a aquellas que obtienen sus ingresos o una parte de ellos, en la llamada economía informal que en la actualidad también está parada. Segundo, muchas personas que cumplen los criterios para recibir algunas de las ayudas habilitadas tardarán en recibirlas, ya que la Administración deberá de comprobar que cumple todos los requisitos para obtenerla y esta se encuentra desbordada. Mientras les seguirán llegando las facturas. Tercero, en un momento en el que se requiere mayor serenidad social por lo trascendental de las decisiones que se han de tomar, es importante reducir la incertidumbre y la ansiedad de la población más vulnerable con respecto a la situación económica inmediata, sobre todo cuando desconocemos el curso temporal que tendrá la pandemia. No podemos añadir a la emergencia sanitaria el estallido de un conflicto social. Y, por último, porque una vez que finalicen las medidas de confinamiento y se pueda restablecer la actividad económica, es vital que los ciudadanos dispongan de un nivel de renta suficiente para tirar de la demanda interna. De poco servirá que las pequeñas y medianas empresas dispongan de crédito barato si no existe demanda para sus productos o servicios”.

Necesidad de respuesta inmediata

Esta situación de emergencia requiere medidas inmediatas, sencillas de aplicar y que puedan llegar a los que lo necesitan, recuerdan los expertos y en este sentido, la RB cumpliría todos los requisitos. “Su carácter universal e incondicional permitiría que llegara a todo el mundo de manera rápida, al contrario de otras ayudas condicionadas que exigen previamente que la Administración compruebe en cada caso su idoneidad. Solo habría que gestionar una única prestación en lugar de varias para los distintos colectivos afectados por la emergencia sanitaria, se ahorrarían trámites administrativos y bastaría con hacer un ingreso periódico en la cuenta bancaria que facilite el beneficiario”, explica Quirós.

Otra propuesta que en estos días han sugerido economistas de variado signo político es la denominada Renta Básica de Cuarentena, que consiste en entregar esta renta solo a personas que lo soliciten. Luego, en el ejercicio fiscal del próximo año, estas personas tendrían que presentar obligatoriamente la declaración de la renta y pagarían en función de los ingresos obtenidos una vez descontado el importe de la Renta Básica de Cuarentena. Quienes no hayan tenido otros ingresos no pagarían nada. “En paralelo se estudiaría el coste fiscal de la medida y se modificarían en consonancia tanto el IRPF de 2020 como aquellos otros impuestos que se estimen necesarios para darle continuidad en forma ya de Renta Básica Universal e Incondicional. A ello se suma que desde distintos organismos de la UE se ha anunciado la aprobación de diversos paquetes de ayuda económica para paliar los efectos de la crisis, recursos que se podrán utilizar para financiar las medidas que se consideren más adecuadas, entre las que la Renta Básica de Cuarentena podría estar”, explica Quirós.

«El carácter universal e incondicional de la RB permitiría que llegara a todo el mundo de manera rápida, al contrario de otras ayudas condicionadas que exigen previamente que la Administración compruebe en cada caso su idoneidad»

Juan Carlos Quirós, miembro de Nodo Red Renta Básica de Asturias

En España conoceremos en las próximas semanas el modelo que se va a aplicar, aunque a juzgar por las declaraciones del ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, no sería la Renta Básica Universal. Se trataría de una renta para personas en situación de pobreza, denominada renta mínima vital; un ingreso mínimo que podría beneficiar a dos o tres millones de españoles de un millón de hogares. No se ha precisado la cuantía, aunque el titular de Seguridad Social asegura que aspira a ser ‘indefinida’ a diferencia del resto de ayudas que son temporales. En cuanto a su entrada en vigor el ministro ha dicho que sería ‘inminente’.
Se llame como se llame lo que demandan las fuerzas sociales y económicas, es ayuda de manera inmediata, de urgencia.

Renta mínima y Salario Social Básico asturiano

En Asturias existe una prestación similar desde 2005, el Salario Social Básico, que ha conseguido reducir los índices de pobreza severa en la región. En la actualidad llega a más de veintidós mil hogares y beneficia a cuarenta y cinco mil personas. En todos estos años ha conseguido convertirse en todo un referente: “Somos la primera comunidad del régimen fiscal común en cobertura de rentas mínimas”, destaca Melania Álvarez, consejera de Derechos Sociales y Bienestar. En efecto, existen dos prestaciones similares en España, la que ofrece el País Vasco y Navarra, pero se gestionan dentro de su régimen foral. Como el modelo asturiano está funcionando, la Secretaría General de Objetivos y Políticas de Inclusión y Previsión Social que es la encargada del diseño y puesta en marcha del modelo que prepara el Gobierno, ha mostrado su interés en conocer a fondo la dinámica y funcionamiento de este salario social.

¿Serán compatibles ambas ayudas? El ministerio estudia los programas de ayuda, subvenciones, rentas mínimas y otras opciones que están aplicando en estos momentos las distintas comunidades autónomas para ver si son compatibles con el modelo que están preparando. En el caso de Asturias, la consejera Melania Álvarez trabaja para que esa renta mínima vital que ponga en marcha el Gobierno de Pedro Sánchez sea un complemento con el actual salario social y aboga por realizar un trasvase automático entre ambas prestaciones, de manera que se eliminen cargas burocráticas a la ciudadanía y a las propias administraciones, contribuyendo así a que la implantación de la nueva renta mínima estatal sea rápida y eficaz. Álvarez también pone a disposición del ministerio “toda la experiencia acumulada en estos años de gestión del salario social básico”. El objetivo con el que trabajan es el de poder adelantar una respuesta no solo a la situación de emergencia que se vive en estos momentos sino “prepararse para el peor de los posibles escenarios”.


Juan Carlos Quirós
Foto cedida por J.C. Quirós

Un mundo diferente

Por Juan Carlos Quirós
(Nodo Red Renta Básica Asturias)¹

Se dice que esta crisis sanitaria dejará tras de sí un mundo diferente, que como sociedad nos habremos de replantear muchas de las premisas socio-económicas que hasta ahora aceptábamos casi como dogmas de fe. Pues bien, la RB no será por sí sola la solución a todos los retos que tenemos por delante, pero creemos que, si es uno de los ejes vertebradores sobre el que construir ese nuevo mundo, que ha de dar respuesta también a otros retos no menos trascendentales como la emergencia medioambiental, el reparto del empleo en plena revolución digital, la creciente desigualdad social, etc.
En Oriente se dice que toda crisis supone también una oportunidad, la RB aportará certidumbre y creo que nos ayudará a desarrollar plenamente ese horizonte de oportunidad que esconde, también, esta crisis. Pienso que las distintas fuerzas políticas y también los agentes económicos, empiezan a tomar consciencia de ello, como demuestran, por ejemplo, las recientes declaraciones de personas y medios que hasta ahora se había opuesto firmemente, entre ellos el Financial Times o el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos. Por eso seguiremos trabajando en esta línea.

(1) Desde Nodo Red Renta Básica Asturias junto con la Universidad de Oviedo y la Red Europea de Lucha Contra la Pobreza y Exclusión social organizan para los días 23 y 24 de octubre (si la pandemia lo permite) un Simposio sobre RB, al cual invitan a asistir y participar libre y gratuitamente a cualquier persona interesada.

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