Fundación Yoli Martins: cuando cumplir 18 años puede significar quedarse solo frente al mundo

Hay jóvenes para los que cumplir 18 años no supone empezar una nueva etapa, sino quedarse sin red. Llegan a la mayoría de edad sin apoyo familiar, estabilidad económica, formación suficiente y, casi siempre, sin un lugar seguro donde vivir. Justo cuando deberían empezar a construir su futuro, se ven obligados simplemente a sobrevivir. Ahí es donde quiere estar la Fundación Yoli Martins.

La Fundación Yoli Martins es una entidad asistencial de interés general inscrita en el Principado de Asturias que trabaja con adolescentes y jóvenes en situación de vulnerabilidad, especialmente entre los 15 y los 22 años, para ayudarles a construir una transición segura hacia la vida adulta. Su foco está en una realidad muy concreta: la de quienes llegan a esa mayoría de edad arrastrando desestructuración familiar, precariedad, falta de apoyo o entornos profundamente inestables.

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La urgencia de vivir frente a la necesidad de formarse

La Fundación parte de una idea muy clara: muchos jóvenes vulnerables, en la práctica, tienen que elegir entre sobrevivir o formarse. Entre aceptar cualquier empleo inmediato para subsistir o dedicar tiempo a una formación que les permita acceder a un trabajo cualificado y a una vida más estable.
Desde esa realidad nace el enfoque de la Fundación: acompañar al joven en una transición segura a la vida adulta, un proceso que no se limita a atender una urgencia puntual, sino que busca construir un camino real hacia la autonomía y la realización personal y profesional.

CAMPUS FYM: un modelo integral para acompañar la transición a la vida adulta

La Fundación Yoli Martins se constituyó en 2022 y comenzó apoyando a jóvenes a través de becas y ayudas económicas orientadas, sobre todo, a sostener procesos formativos. Aquella primera etapa fue importante, pero también dejó clara una evidencia: una ayuda puntual puede aliviar una necesidad, pero no resuelve por sí sola una situación de vulnerabilidad compleja.

A partir de ahí, la Fundación fue evolucionando hacia un modelo más amplio e integral de apoyo, que hoy articula bajo el nombre de CAMPUS FYM. Este sistema parte de una convicción sencilla: ayudar a un joven vulnerable no consiste sólo en atender una urgencia, sino en construir alrededor de él las condiciones necesarias para que pueda sostener un proyecto de vida y transformar una situación de vulnerabilidad en una verdadera oportunidad de futuro.

Ese planteamiento se apoya en cuatro pilares básicos. El primero es el tradicional acompañamiento personal, porque antes de hablar de empleo o de formación muchas veces hay que reconstruir estabilidad, confianza y seguridad. El segundo es la formación cualificada, orientada a que el joven adquiera competencias con salida profesional real. El tercero es la inserción laboral, vinculada a la colaboración con empresas y a la búsqueda de oportunidades de empleo dignas y sostenibles. Y el cuarto es la vivienda y la estabilidad residencial, una pieza clave cuando se trabaja con jóvenes que no cuentan con un entorno estable desde el que iniciar su vida adulta.

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En ese sentido, la Fundación entiende su labor desde una lógica de emprendimiento social: no limitar la ayuda a una beca o a una necesidad puntual, sino construir soluciones de impacto social, conectadas con la realidad social y económica del entorno, capaces de combinar acompañamiento, formación, empleo, colaboración con empresas y sostenibilidad. La idea no es solo asistir una dificultad, sino activar oportunidades reales de futuro.

El origen de la Fundación: una historia personal convertida en compromiso familiar

La Fundación lleva el nombre de Yoli Martins porque en su historia personal está el origen del proyecto. Yoli vivió de cerca una realidad que sigue afectando hoy a muchos jóvenes. Su juventud estuvo marcada por la experiencia de vivir en un centro de acogida y por las dificultades propias de quien tiene que abrirse camino con mucha menos red de la que debería tener cualquier adolescente.

A pesar de esa experiencia —o quizá precisamente por ella— Yoli fue una persona profundamente sensible a las necesidades de los demás. Siempre estuvo atenta al sufrimiento ajeno, siempre dispuesta a ayudar y siempre con un recuerdo muy vivo de lo que significa atravesar ciertos momentos de la juventud sin la red adecuada.

Tras su fallecimiento, demasiado joven, esa huella personal y humana se transformó en una convicción dentro del entorno familiar que impulsó la Fundación: la necesidad de convertir aquella experiencia vivida de cerca en un proyecto útil para otros jóvenes que hoy atraviesan situaciones parecidas. De ahí nace, en buena medida, el Proyecto familiar de la Fundación Yoli Martins.

La Comunidad de Benefactores: una red de personas con un propósito compartido

Muy pronto, la Fundación entendió que un reto de esta dimensión no podía abordarse sólo desde el ámbito familiar. Si de verdad quería ofrecer una respuesta sólida y sostenida en el tiempo, necesitaba abrir el proyecto a otras personas, profesionales y empresas que compartieran ese propósito.

Así fue tomando forma la Comunidad de Benefactores de la Fundación Yoli Martins: una red de personas, profesionales, negocios y empresas que no solo colaboran con la Fundación, sino que forman parte activa de su impulso y desarrollo. Es una comunidad unida por un propósito común: crear oportunidades reales para jóvenes que no deberían enfrentarse solos a uno de los momentos más difíciles de su vida.

La Comunidad de Benefactores sostiene el proyecto desde distintas formas de compromiso. Algunos benefactores lo hacen mediante aportaciones económicas; otros, aportando conocimiento, oportunidades, recursos, tiempo o bienes. Pero, por encima de todo, la Comunidad representa una idea de pertenencia y cercanía: la de personas que deciden implicarse de forma estable en un proyecto que no quiere limitarse a asistir urgencias, sino construir futuro.

I Gala Benéfica de la Fundación Yoli Martins.
I Gala Benéfica de la Fundación Yoli Martins.

En ese sentido, la Comunidad de Benefactores no es un apoyo externo a la Fundación, sino una pieza esencial de su modelo: es la comunidad que impulsa, desarrolla y sostiene muchas de sus actuaciones y la que permite que ese acompañamiento integral pueda mantenerse en el tiempo. Es, en cierto modo, el pulmón de la Fundación.

Dentro de esa comunidad se enmarca también la II Gala Benéfica de la Fundación Yoli Martins, que se celebrará el próximo 9 de julio en el Palacio de la Concepción, en Gijón. Más que un evento, la Gala es una forma de agradecer a los benefactores su compromiso con el proyecto y, al mismo tiempo, de seguir sumando a nuevas personas y empresas a una iniciativa que busca algo muy sencillo y muy importante: que cumplir 18 años no signifique quedarse solo frente al mundo.

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Fernando Moncada. Presidente de la Fundación Yoli Martins
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La Fundación Yoli Martins en una Fundación Asistencial de Interés General para la ayuda a Adolescentes en Riesgo de Exclusión (principalmente con desestructuración familiar) en su intención de ofrecerles una oportunidad de futuro para alcanzar su realización personal y profesional cualificada en su incierto Transito a la Mayoría de Edad.

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