Luis Amador Fernández Gutiérrez. Gerente del Restaurante Los Pisones

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Luis Amador Fernández Gutiérrez. Gerente del Restaurante Los Pisones
Foto cedida por Los Pisones
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La familia de Luis Amador Fernández es un referente en el mundo de la gastronomía en Asturias. A finales de los años 50 sus abuelos, Celsa y Aurelio, comenzaron con un restaurante en Gijón. Más tarde sus padres, Luis y Leni, se trasladaron al Barrio de Los Pisones en Quintueles e iniciaron una nueva aventura con otro restaurante que es el que actualmente regenta Luis junto a su madre, su hermana y su mujer. El único en Asturias con tres cocineras tras los fogones que conservan la tradición culinaria asturiana.

-¿Qué ha supuesto para vosotros este parón y cómo lo habéis afrontado?
-En el 2005 tuvimos un incendio y hubo un parón un poco más radical que este que fue una cosa más progresiva ya que ibas viendo las noticias y te ibas dando cuenta del problema que había. Cerramos, nos refugiamos en casa como hizo todo el mundo, esperamos y lo encajamos bastante bien. Hubo sorpresa, pero no nos condicionó, es como si dijésemos: “esto ya lo vivimos en otra ocasión así que toca volver a parar y en cuanto abramos, empezar a pelear de nuevo y seguir luchando”. La verdad es que el espíritu de lucha es algo que los autónomos llevamos en los genes sino no podríamos sobrevivir. Aquí no hay horarios, ni enfermedades ni nada.

-Desde tu punto de vista, ¿habéis notado alguna diferencia entre esta crisis y la que se vivió en el 2008?
-Nosotros abrimos a principios de julio con lo cual, de momento, la apertura ha sido muy buena. No puedo compararlas, pero la diferencia que puede haber es que todas esas comuniones o esos eventos que teníamos contratados para este año como pequeñas bodas o comidas de familias nadie las anuló, se trasladaron a otros meses como octubre o noviembre y si no cambia nada y las cosas no van a peor, se mantendrán. No es como en el 2008 que todo eso desapareció, empezó a haber menos cosas contratadas porque todo estaba muy mal. Esto ha sido como un paréntesis y creo que la gente lo que quiere es continuar. No sé lo que pasará una vez que arranquemos de verdad porque hay muchos miedos, inseguridades y está ahí el tema de no saber si habrá que volver a confinarse. Creo que tenemos que esperar, pero mientras tanto lo que estamos haciendo es tomar todas las medidas de seguridad que están a nuestro alcance empezando obviamente por nosotros mismos.

«El espíritu de lucha es algo que los autónomos llevamos en los genes sino no podríamos sobrevivir. Aquí no hay horarios, ni enfermedades ni nada»

-¿Cómo habéis adaptado el negocio a la nueva normalidad?
-Extremamos todas las cuestiones de higiene, en todas las puertas tenemos hidrogel, mucha desinfección, todos los camareros llevan mascarillas les exigimos a los clientes que las lleven porque muchas veces la gente está en la terraza y cuando entran al restaurante no se la ponen y tienes que llamarles la atención. Hay personas que, todavía a estas alturas, no hacen las cosas como deben y toca ponerse serio, pero con mucho cuidado porque a veces te malinterpretan. No se dan cuenta de que estás velando por su salud y por la del resto de los clientes. Creo que es cuestión de acostumbrarse, es coger una rutina e incorporarse a la nueva forma de funcionar. Otra de las cosas que también hicimos fue eliminar alguna mesa y hemos puesto más de metro y medio de distancia entre ellas, que es lo que nos exigen para dar seguridad a los clientes. Incluso las mesas de comida en la terraza, se han preparado en una zona acordonada de manera que no pueda transitar la gente por ahí y es solo el cliente el que accede a esa zona. También dejamos un área de vermut. Tratamos de tomar el mayor número de medidas posibles a nuestro alcance para intentar cuidarnos todos y a todos.

-¿Qué tipo de ayudas estáis recibiendo de la empresa privada?
-Por parte de empresas como puede ser Mahou y alguna otra recibimos ayudas como montarnos la terraza. Nosotros teníamos unas mesas muy bonitas de hierro fundido, pero eran bastante más complicadas a la hora de desinfectar. Nada más pedirlo ya nos la pusieron, también a nivel de retenerte facturas sabes que están ahí y no te meten prisa para pagarlas. La verdad es que este tipo de cosas se agradecen mucho. Nosotros llevamos muchos años trabajando con Mahou y conozco empleados que están a punto de jubilarse que me conocieron cuando era un crío, también a gente que empezó como repartidora y que ahora están gestionando puestos más altos dentro de la empresa y con los que ya tienes un vínculo de amistad. Cuando les llamas, no llamas a Mahou, llamas a un amigo al que le cuentas tu problema. Si les pido algo y me dicen que no puede ser, confío totalmente en ellos porque sé que no me lo dicen para sacarme del medio. Desde luego que nos sentimos muy apoyados y en ocasiones viene gente ofreciéndome otras marcas, tanto en aguas como en cervezas, y casi no les dejo ni hablar porque, aunque me lo regalasen, no se lo iba a coger. Me debo a esta gente. Siempre pienso que cuando las cosas van mal y las personas están ahí, cuando van bien, yo también tengo que responder porque realmente todos estamos en el mismo barco, remando en la misma dirección. Nosotros somos una pequeña molécula de su imperio, pero nos sentimos respaldados y cobijados, y a su vez los negocios les estamos apoyando a ellos. Esto es lo que hace que seamos fuertes y que todos crezcamos.

Restaurante Los Pisones (Gijón)
Restaurante Los Pisones (Gijón)

-¿Son necesarias estas ayudas para sectores como el vuestro?
-Para nosotros estas ayudas son necesarias. Hasta el momento en el que se declaró este problema que nadie esperaba, todos estábamos batallando. Quizá vino en un momento en el que nos cogió a todos en la peor época porque fue cuando vienes sin aire del invierno y te estás preparando para arrancar en Semana Santa, enganchar con el verano y llenar el cajón para aguantar el invierno siguiente. Nos vino este batacazo, pero hay que seguir peleando. Por eso iniciativas como #SOMOSFAMILIA son importantes. Ellos son los primeros que están ahí para apoyarnos y de alguna forma te hacen sentir respaldado, así que nosotros también tenemos que estar ahí y responderles a ellos. Muchas veces la gente se queja de que piden cosas y no se las dan. Yo siempre digo que, si cuando las cosas te van bien, les dejas colgados por veinte barriles de cerveza, es normal que otro día cuando tú pides algo ellos tuerzan la cara para otro lado. Este es un problema del ser humano, que a veces no somos serios. Por supuesto que esto es un negocio y todos tenemos que ganar dinero, pero todos tenemos que poner nuestro granito de arena para que al final las cosas salgan.

-¿De esta salimos más fuertes?
-Yo creo que sí. Todas estas cosas nos valen para poner en marcha medidas que muchas veces dejas porque le das prioridad a otras cosas, pero esto te hace ponerte en tu sitio. En el 2008 se estaba muy hipotecado, los bancos habían dado mucho dinero, la gente estaba por encima de sus posibilidades y eso sirvió para que ahora no pasase lo mismo. Se tenía un poco más de ahorro por eso creo que esta crisis es bastante distinta de la anterior. En esta nos mandaron parar y en 2008 a la gente la echaron a la calle y se encontró con que tenía dos hipotecas, dos coches y una serie de gastos. Creo que eso puede ser así porque aprendimos lecciones, así que seguro que también aprenderemos algo de esta. En todas estas cosas malas siempre hay cosas buenas que nos van a valer para continuar. Tenemos que seguir, animarnos, tomar las medidas pertinentes y ser conscientes de que el mundo no se acaba, aunque lo parezca. Hay que tener mucho respeto y muchos cuidados, pero el miedo tenemos que abandonarlo porque si no no podemos avanzar.

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