Castrillón. Verde y agua

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Castrillón - Asturias. Verde y agua
Foto: Fusión Asturias
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A pocos minutos de la gran ciudad, este concejo sigue manteniendo un ambiente rural y tranquilo, cada vez más valorado por el turismo.

Aunque quizá no lo sepan, muchos visitantes que pisan Asturias por primera vez lo hacen en Castrillón, ya que el aeropuerto está ubicado en este concejo. Desde el aire, Castrillón ofrece una excelente tarjeta de presentación de la región: el verde del paisaje, las playas de arena y la costa escarpada hacen que el viajero contenga la respiración antes de aterrizar.
Al ser un concejo costero, es evidente que Castrillón está muy unido al mar: sus playas permiten la práctica de deportes como el surf, windsurf, submarinismo, volley playa… Si preferimos otras actividades, siempre podemos recorrer la Senda Costera, que en Castrillón está casi completa y permite hacer la ruta desde el Playón de Bayas, Monumento Natural, hasta Arnáu. Se trata de una senda pensada para caminantes y ciclistas, que permite conocer gran parte de la costa asturiana. En este tramo pasaremos por impresionantes miradores, y veremos a lo lejos la Isla de la Deva, la mayor del litoral asturiano, donde es posible avistar gran cantidad de aves marinas.
El Museo de las Anclas, cerca de la villa de Salinas, ofrece también un impresionante mirador, al que se accede a través de un puente colgante. En el museo, dedicado a Philippe Cousteau, encontramos diferentes tipos de anclas, cada una con su propia historia y contextualizada en una época concreta. Otra visita de interés es la Cueva de Arbedales, en Pillarno. De propiedad privada, es una impresionante formación de unos 600 metros de recorrido, con estalactitas y estalagmitas que dibujan caprichosas formas.
En la zona interior de Castrillón encontramos preciosos paisajes, para recorrer a pie, en bicicleta o en coche. Existen varias rutas señalizadas por todo el concejo, de las que nos darán puntualmente cuenta en la Oficina de Turismo situada en la capital, Piedrasblancas, o en la de Salinas. Al alejarnos de la costa, iremos encontrando aldeas y caseríos con interesantes muestras de arquitectura rural, como hórreos y paneras.
Hay mucho que ver y que hacer en Castrillón, pero la visita a cualquier lugar nunca estará completa si no dedicamos un tiempo a conocer su gastronomía y manifestaciones populares. No podía ser de otra manera: en Castrillón los platos de pescado tienen merecida fama. Hablamos de la caldereta, la merluza a la sidra, el rollo de bonito, las almejas a la marinera… Las jornadas gastronómicas se reparten por todo el calendario, dedicadas al bacalao, al mejillón, las marañuelas, la cerveza… Sin olvidar por supuesto la sidra, que además de estar presente en toda celebración que se precie, tiene su propio festival en Piedrasblancas en septiembre.
En cuanto a fiestas, tienen especial renombre las de Las Bárzanas, en mayo, que inauguran el calendario de fiestas de la comarca de Avilés, y que reúnen a miles de personas en una pequeña localidad de doscientos habitantes. Pasada esta fiesta y con la llegada del buen tiempo cada población celebra sus fiestas, entre las que destacan las de Piedrasblancas, Salinas o la Jira a Pulide, entre otras.
Las actividades, pues, son continuas y variadas durante todo el año. Por ejemplo, este mes de febrero el Ayuntamiento ofrece la posibilidad de recorrer diferentes rutas guiadas y gratuitas por todo el concejo. Es una forma diferente de conocer Castrillón en profundidad. §

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