Lucía Val Cerdeira, piragüista. Campeona del Mundo en K4 500. De Ortiguera al cielo

Lucía Val se pasó el año 2025 conquistando imposibles. La gesta más mediática de la piragüista de Ortiguera fue proclamarse campeona del mundo en K4 500 en categoría absoluta con tan solo 21 años, pero hay muchas otras que, aunque pasan desapercibidas, tienen mucho que ver con cómo lo ha conseguido: alimentando un sueño con una mente sana y disciplinada.

La coañesa, que se forjó de la mano de Joaquín Campo-Osorio en el Club Los Albiones de Navia, es en realidad un referente para todos los jóvenes del occidente asturiano. Porque salir de un concejo rural y un club pequeño y alcanzar la élite mundial no está al alcance de muchos, pero sí de quienes se atreven a soñar a lo grande y buscan las herramientas para construir el camino.

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Afortunadamente, queda mucho recorrido por delante para esta joven deportista que, tras ganar en 2025 la Copa del Mundo en Hungría y el Campeonato del Mundo en Milán en K4 500, ya tiene la mirada puesta en Los Ángeles 28. Y, aunque ahora rema con el Club Rías Baixas-Boiro y entrena en el CEAR de Remo y Piragüismo “La Cartuja” en Sevilla, tiene a toda una comarca siguiendo y apoyando sus paladas.

-De la niña que empezó a salir a la ría con Los Albiones a la deportista que eres ahora, habrán cambiado muchas cosas. ¿Qué recuerdas de tus inicios?
-El Club Los Albiones siempre organiza cursillos de verano de piragüismo, y mi padre me apuntó para que probara. Yo ya había practicado fútbol y también hacía campo a través en el colegio, pero no me acababan de enganchar. El piragüismo era un deporte diferente, raro, del que nunca se oía hablar y había muy buen ambiente en los cursillos, era algo que me divertía. Además, allí conocí a una de mis mejores amigas, Noelia, que aún sigue en el Club.
A mí lo que me fascinaba era el palear, el ir sobre la lámina del agua, así que cuando terminaron los cursillos decidí quedarme y ahí estuve desde el 2012 hasta hace muy poco.

-¿Cuándo pasa de ser un deporte que practicas y con el que te diviertes, a enfocarlo con disciplina en busca de retos mayores?
-Pues la verdad es que me costó mucho verlo, porque siempre me gustó, lo disfrutaba y lo sigo haciendo.  Sigo creyendo que lo que llegue, bienvenido sea, y si tienes un año malo, pues no pasa nada, porque mientras disfrutes es algo que te llevas. Creo que ese momento no llegó hasta que entré de junior en el Centro de Tecnificación de Trasona. Ese fue un año de adaptación, de ver los entrenamientos y el rendimiento de una forma muy diferente a la que estaba acostumbrada en el club de Navia. Fue el punto de inflexión en el que vi lo que realmente implicaba ser deportista de élite. Pero la verdad es que, a nivel de objetivos, donde más crecimiento tuve fue, sin duda, la temporada pasada, porque realmente trabajamos y nos enfocamos hacia cómo nos queríamos ver de aquí a unos años en cuanto a resultados.

-¿Te consideras una persona ambiciosa?
-Sí, aunque en casa desde ya muy pequeña me enseñaron que había que tener una base de humildad, y esto choca un poco con lo que es un deportista de alto nivel, que al final, aunque desde un concepto sano, tiene que ser egoísta. Y por eso me costó bastante aceptar que se puede ser humilde y egoísta a la vez, pero es algo con lo que estoy trabajando y creo que voy mejorando poco a poco, que es de lo que se trata.

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-Comentaste en alguna ocasión que hay que trabajar desde la disciplina y no solo desde la motivación. ¿Cómo es un poco ese engranaje entre estas dos cuestiones?
-Es complicado, pero también es entender que no todos los días vas a estar motivado, no todos los días vas a tener un buen día o un buen entrenamiento, y esto es parte del proceso. Se trata de buscar el equilibrio sabiendo que lo que estás haciendo es efectivo en el tiempo, que puede ser sostenible, porque la motivación va y viene, pero si aprendes a trabajar desde la disciplina, un mal día no te va a repercutir en el día siguiente. Sin embargo, una falta de motivación sin disciplina puede hacerte perder varias sesiones de entrenamiento e incluso una temporada entera si no estás fuerte en ese sentido.

-¿La disciplina viene con una desde su propia casa? ¿Cualquier persona en un momento determinado puede aprender a trabajar con ella?
-Yo creo que la persona siempre aprende a ser disciplinada, pero aprende ya desde su casa, es el reflejo de la familia, de los amigos, de su círculo más cercano. Aprendes a ver la vida en general de esa forma, y yo creo que te hace madurar más rápido o más efectivo, algo que, como deportista, es un poco lo que se busca. En mi caso, que tenga un nivel de madurez viene dado precisamente por esa búsqueda de ser disciplinada, de saber lo que quieres y lo que no y también de lo que te funciona como persona.

Lucía Val, campeona del Mundo en Milán 2025 en K4 500 junto a Sara Ouzande, Estefanía Fernández y Bárbara Pardo
Medalla de oro en K4 500 femenino en el Mundial de Milán 2025

-Ahora que estás en la élite del piragüismo, ¿es más difícil mantenerse ahí que lograr una meta?
-Sí, totalmente. Creo que lo que hemos hecho es historia para la Federación y fue muy complicado, muy difícil, pero fue posible. Lo verdaderamente complicado viene ahora, porque ya estás en el foco y el resto de países van a estar pendientes de ver qué haces, qué cambias y qué no. Ahora, por cuestiones externas, quizá haya más presión y eso también te desgasta, pero es cierto también que tenemos mucho campo de mejora porque llevamos muy poco tiempo trabajando juntas. Así que, a pesar de que lo complicado va a ser mantenerse ahí, creo que va a ser posible.

-Llama la atención que siendo una embarcación nueva hayas conseguido tan pronto el campeonato del Mundo con tus compañeras Sara Ouzande, Estefanía Fernández y Bárbara Pardo. ¿Cuál crees que fue la confluencia de factores que os condujeron a hacer historia?
-Sin duda fue el cambio en la de manera de trabajar, de entrenar y de ver los objetivos o de vernos a nosotras mismas en cuanto al rendimiento. El entrenador, Joaquín Delgado Caballero, aunque es español, venía de un método de trabajo alemán, porque estaba entrenando al equipo alemán. Y ya sabemos que Alemania siempre fue y será una potencia de las más grandes a nivel piragüístico. Y en el cambio de concepto de entrenamiento creo que fue clave el aspecto psicológico. El entrenador hizo que nosotras mismas creyéramos que era posible cualquier cosa si no solo lo deseábamos, sino también lo queríamos realmente y lo visualizábamos. Y creo que se consiguió porque trabajamos todas juntas teniendo claro lo que queríamos y de lo que éramos capaces.

-La primera vez que vuestro entrenador os dijo que aspiraseis a lo más alto, no os lo creíais. ¿Qué clic se produce en la cabeza cuando te das cuenta de que puede ser verdad?
-Como tú dices, cuando nos retó y nos lanzó la pregunta, era una forma suya de ver quién realmente tenía grandes aspiraciones y quién no. Y, efectivamente, no nos dio la risa, pero todas nos mirábamos sin saber qué pensar. Pero claro, es que ahí está la cosa porque cuando dudas es que no tienes claro algo y hay que empezar a trabajar desde ahí, tener una idea en la mente y mantenerla con un poco de disciplina, de motivación. Lo que realmente me sorprendió fue el poder que tiene la mente y que poco a poco vamos desarrollando también con la experiencia competitiva.

De izda. a dcha.: Estefanía Fernández, Lucía Val, Sara Ouzande y Bárbara Pardo con su entrenador Joaquín Delgado Caballero tras conseguir el oro en la Copa del Mundo 2025 celebrada en la ciudad húngara de Szeged.
De izda. a dcha.: Estefanía Fernández, Lucía Val, Sara Ouzande y Bárbara Pardo con su entrenador Joaquín Delgado Caballero tras conseguir el oro en la Copa del Mundo 2025 celebrada en la ciudad húngara de Szeged.

-En momentos determinados en los que buscas conseguir un buen resultado, ¿es la mente la que puede conducir a que tu cuerpo responda? O, por el contrario, ¿son las buenas sensaciones corporales las que conducen a que tu mente responda?
-Cada vez estoy más convencida de que la mente y la psicología, y la filosofía de vida que tú tengas es un 80% del rendimiento de un deportista, y al final entra en juego el talento, lo que entrenes. Pero, si tú haces todo lo que esté de tu mano en los entrenamientos, lo que va a diferenciar a un deportista que gane de otro serán las herramientas que tenga para gestionar todas las emociones que aparezcan durante la regata, y cómo se resuelven esas situaciones es lo que te hace ganar o perder.

-Hablamos de disciplina deportiva y rápidamente lo asociamos al esfuerzo físico que hay que realizar, pero ¿cómo se aplica en el campo mental? ¿Existe una disciplina para no permitir los pensamientos negativos?
-Sí, pero somos personas, y probablemente un deportista muy bueno tenga más pensamientos negativos que otro de un nivel base por el simple hecho de que está en una posición de rendimiento muy alta donde hay muchos factores que pueden pasar. Hay que saber que los pensamientos están ahí y van a crecer sin una disciplina, pero que realmente se pueden cambiar. La cuestión es hacerlo en el menor tiempo posible.

-Me gusta mucho lo que afirmaste de que “No somos máquinas, somos personas que sienten emoción, se equivocan y fallan”. Y por eso es muy importante tener ayuda a todos los niveles. ¿En algún momento has necesitado una ayuda extra para sobrellevar momentos complicados?
-Sí, los deportistas pasamos por todos los momentos y evidentemente tenemos mejores y peores resultados y sensaciones. Yo llevo trabajando con una psicóloga desde hace dos o tres años, el punto de inflexión que me llevó a hacerlo fue precisamente la final del Mundial en Plovdiv en Bulgaria, en el que no todo había salido como esperaba a pesar de haber rendido muy bien y físicamente haberme encontrado casi perfecta.
Ahora lo entiendo, pero en aquel momento tenía un cúmulo de emociones y no entendía nada; me encontraba muy bien, pero, sin embargo, el resultado no era el esperado. Y esto fue lo que me llevó a empezar a trabajar con la psicóloga con la que estoy ahora, y el cambio fue abismal.

-¿Te enseña a quererte por encima de las circunstancias y a no mantener una exigencia excesiva que te pueda machacar?
-Sí, y a no dejarme llevar por emociones esporádicas que puedan pasarme. Incide mucho en que yo esté nutrida de las herramientas necesarias para que cuando esos pensamientos negativos o esas emociones aparezcan, sepa abordarlas y utilizarlas en mi favor.

-¿Qué retos te planteas ahora por delante? Entiendo que tendrás la mirada puesta en los próximos Juegos, pero ¿cómo se desarrolla esa fase?
Si la pregunta me la hubieses formulado hace un año, me daría la risa y no sabría qué decirte, pero ahora ya lo veo como un objetivo, como una realidad y precisamente por verlo como una realidad es un objetivo y sé que estaremos ahí. Sí que es cierto que me gusta ir muy poco a poco, paso a paso, porque es como mejor se sostienen los pilares de un buen resultado, pero siempre con la convicción, con la idea de qué es lo que quiero.

-Empiezas a pensar en Los Ángeles 2028 y tienes por delante unos años de preparación para conseguir un sueño.
Sí, realmente es algo que desconozco y además este año cambió la manera de clasificarse para los Juegos Olímpicos. Ahora en las próximas regatas internacionales ya se empiezan a repartir los puntos que tienes que conseguir para estar en un ranking, en ciclos anteriores te clasificabas para ir a los Juegos y luego tenía dos o tres años de preparación antes de la Olimpiadas. Con este nuevo formato de continuidad de los cuatro años de un ciclo olímpico, tienes que buscar la clasificación durante más tiempo.

-Este 2025 ha marcado un antes y un después con todo lo que has conseguido. ¿Qué te supone ahora esta posición? ¿Ha cambiado algo en la exigencia?
-A ver, sí que fue y es un antes y un después porque aún soy sub-23, y sin embargo estoy aspirando a resultados en la categoría senior absoluta. Lo que no cambió mucho es la idea o la filosofía deportiva de ir poco a poco, año a año. Además, tenemos un selectivo nacional todos los años, y aunque el pasado haya quedado campeona del mundo, de aquí a un mes tengo que quedar entre las 10 primeras de España para poder clasificarme en las regatas internacionales. Pero es verdad que el resultado sí me ha cambiado, y aunque soy joven y es algo que me vino muy de golpe, he mejorado a nivel de crecimiento psicológico y deportivo. Me ha cambiado un poco la vida.

-Si tienes que comparar la inmensa satisfacción alcanzada en 2025 con el incremento de presión experimentado, ¿quién ganaría?
-Pues está difícil. Realmente siempre te quedas con lo positivo, y la felicidad de un buen resultado siempre va a sobrepasar cualquier tipo de sensaciones negativas que hayan pasado a lo largo del año, pero sí que es cierto que el nivel de presión, ya no externa, sobre todo personal al saber que si lo has hecho una vez puedes repetirlo, va acorde con el nivel deportivo que vas desarrollando. Puede parecer algo negativo, pero esa autoexigencia también te lleva a tener más presente la disciplina y a mejorar día a día.

-¿Qué haces para descansar mentalmente? ¿Qué es lo que te relaja?
-A mí me basta con un paseo por el cabo San Agustín. Cada cierto tiempo, el entrenador nos deja tener una semana con menos carga de entrenamientos y yo aprovecho para escaparme a casa. Lo que mejor me funciona para desconectar de la burbuja del piragüismo es hacer cosas de persona “normal”, dar un paseo, estar en casa tranquila, ver la tele… son cosas que normalmente no puedo hacer.

-Llega una competición importante y lógicamente tendrás algo de nervios. ¿Cómo te preparas el día o la noche anterior antes de subirte a la piragua?
-Bueno, a nivel de equipo la noche anterior a la competición solemos reunirnos para aclarar primero temas de horarios, dorsales y otras cosas relacionadas con la regata. Luego también hablamos de aquello en lo que tenemos que incidir, aspectos técnicos y tácticas que se podrían mejorar de cara a la siguiente regata. A nivel individual, no me suelo poner nerviosa la noche anterior. Descanso bien, estoy tranquila, le doy mucha importancia al descanso y en el mismo día de la competición tampoco tengo un momento especial. Sí que dedico unos minutos a visualizar lo que quiero o cómo quiero verme, e igual estoy unos minutos en mi mundo escuchando música, pero nada raro.

-Sprint o largas distancias, ¿dónde ves tu mejor rendimiento?
-El piragüismo tiene varias modalidades, pero la que practicamos nosotras es el sprint y dentro de esta modalidad tenemos los 200, los 500 y los 1000 metros de competición. Donde más a gusto estoy es en el 500, que es la prueba olímpica y la domino bien, aunque es algo con lo que estamos trabajando porque no es que salga muy rápida, pero sí que es cierto que enseguida cojo el ritmo y soy muy lineal.
Los 1000 metros ya se me van un poco largos, la verdad, y eso que siempre buscamos mejorar, sobre todo en los primeros metros de la competición. 

Conseguisteis ganar la Copa del Mundo a pesar de que llevabais muy pocas semanas juntas las componentes de la embarcación. ¿Cómo se consigue una coordinación así de rápido?, porque entiendo que es fundamental…
-Realmente, nuestra primera competición internacional juntas fue la Copa del Mundo y la ganamos, fue una total sorpresa. La coordinación era prácticamente perfecta en esa primera parte de la temporada y solo llevábamos dos semanas entrenando juntas. Evidentemente no estaba todo engranado como para el resultado que conseguimos, de ahí la sorpresa, y también el cambio de mentalidad que experimentamos. Si lo habíamos logrado con solo dos semanas, sabíamos que podría ser un muy buen año, porque como tú dices la coordinación, sobre todo en los barcos de equipo, es la clave. Podemos estar muy fuertes, pero si la fuerza no la aplicamos a la vez, ni en la misma dirección, no sirve.

-Hay una coordinación que se entrena, pero imagino que hay otro tipo de conexión entre vosotras que no es tan medible o tangible, pero es igual de importante. ¿Es así?
-Totalmente, e influye no sólo la relación que tienes con tus compañeras, sino también cómo funcionas. Tu personalidad o tu carácter también se ve reflejado en los fallos. Si eres una persona muy ansiosa, enseguida vas a querer dar más en esos primeros metros y puede ser que te vacíes. Por eso también se entrena el carácter, la personalidad que tú tengas, todo se entrena.

-Los momentos buenos de un deportista los vemos todos en la prensa, pero también hay otros difíciles que a veces pasan desapercibidos. ¿Cuál ha sido el más complicado para ti?
-Tengo la suerte y el privilegio de que realmente ninguno de los momentos difíciles que tuve fueron muy, muy, muy malos como para plantearme, por ejemplo, dejar el piragüismo de alto nivel. Tuve la suerte de que enseguida di el salto y, gracias a Dios, va todo bien. Aunque quizás nombraría el año en el que entrenando me encontraba muy bien, tenía un buen nivel individual, pero luego en la final del Mundial Sub-23 podría haberlo hecho mucho mejor. Pero salió así. Otro momento fue cuando acudimos a los Juegos Europeos en K4 y quedamos cuartas en una semifinal en la que solo pasaban las tres primeras porque se nos rompió una pieza de la embarcación. Son cosas que pasan y tampoco puedes hacer nada para evitarlo.

Lucía Val en la Gala del Deporte de Navia el pasado 24 de enero de 2026 / Foto: Fusión Asturias
Lucía Val en la Gala del Deporte de Navia el pasado 24 de enero de 2026 / Foto: Fusión Asturias

-¿Alguna vez has tenido que enfrentar alguna lesión que te haya parado y te haya obligado a replanteamientos?
-Tuve problemas en una rodilla hace muchos años, era infantil y en ese momento tampoco lo vi como una piedra en el camino. No hubo lesiones importantes, lo que ya es un lujo porque, desgraciadamente, si son graves, pueden hacer que te plantees cosas muy serias.
Hay que ser fuerte e inteligente para saber escuchar a tu cuerpo, porque a veces no por hacer más entrenamiento vas a ser mejor, y puedes sobrecargar un tendón y romperte. Pero saber escuchar a tu cuerpo es algo que se aprende. Es salud y también se entrena.

-El deporte te da, te quita, te cuestiona, te corrige y te prepara para sacar tu mejor versión y ¿todo esto es luego trasladable a cualquier ámbito de la vida?
-Sí totalmente, al final, el deporte es vida y es también la dinámica del trabajo. Preparas mentalmente la nutrición y el descanso, te enfrentas a situaciones difíciles, influye lo disciplinado que seas o los objetivos que tengas. Al final, todo esto es la vida y te lo da el deporte, pero también te lo puede dar un trabajo.

-A pesar de tu juventud, solo 22 años, tienes la cabeza muy bien amueblada. Está claro que no estás en la élite por casualidad.
-Pues te cuento que de pequeña me daba pánico subirme a un podio, lo pasaba muy mal porque siempre fui una persona vergonzosa, tímida. Pero esto también se entrena y se aprende, es algo que está cambiando de la mano del entrenador que quiere sacar el potencial que yo tengo dejando un poco de lado ese perfil de humildad. Lo que hablábamos antes de mostrarme realmente como soy y punto.

-¿Esta evolución te obliga a dejar perfiles que ya no te sirven para el camino?
-Sí, totalmente, de eso se trata. Exige sacar una mejor versión y dejar otras, aunque yo creo que todas las versiones que vas desarrollando son válidas, te conducen a un crecimiento ascendente.

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Isabel G. Muñiz
Isabel G. Muñiz
Periodista y reportera de Fusión Asturias desde 1994, especializada en turismo, patrimonio natural y experiencias locales en los concejos del Principado. Gallega de origen y asturiana de adopción desde hace más de 35 años. También realizo entrevistas divulgativas sobre talento cultural, científico, deportivo y social.

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