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martes 23, abril 2024

Canvida, Unidad Canina ‘antitumores’

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El perro es el mejor amigo del hombre. Nuestros entrañables compañeros de cuatro patas son capaces de oler los cambios químicos que se producen en nuestro cuerpo y también pueden ser nuestros aliados en la detección temprana de enfermedades. Agustín Ortal, presidente de la Asociación Canvida Detección está demostrando, junto con su equipo, que perros especialmente adiestrados pueden detectar distintos tipos de cáncer en estadio inicial.

Agustín Ortal, presidente de la Asociación Canvida Detección
Agustín Ortal

-Empecemos por el principio, ¿cómo empezó tu pasión por adiestrar perros y cuánto llevas en este mundo?
-Llevo desde 2004 adiestrando perros en la Unidad Canina de Rescate del Principado de Asturias. Un día cayó en mis manos un proyecto del Instituto Curie de Francia, un centro pionero en tratamiento y estudio del cáncer de toda Europa, que presentaba utilizar el potente olfato de los perros como alternativa a las mamografías para detectar el cáncer de mama. El resultado en las pruebas que habían realizado era del 95%. Nosotros en aquel momento estábamos trabajando con pastores belgas que vienen a ser como la Fórmula 1 de los perros, -son los que utiliza la Policía y los distintos cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado- no tanto por su olfato como sí por su cadencia en el trabajo y su rapidez de aprendizaje, y pensé “si los franceses lo están consiguiendo, ¿por qué nosotros no?”.

“Los perros olfatean algo y son capaces de reconocer miles de olores distintos. Son como una especie de laboratorio químico, diseccionan todo con su olfato”

-Como Unidad Canina de Rescate fuisteis reconocidos con la Medalla de Plata del Principado
-Sí, fue en 2017 y justo aproveché aquella coyuntura, -estaban presentes todos los políticos-, para hablar con el consejero de Sanidad, Francisco del Busto y presentarle el proyecto. Le pareció bien y me puso en contacto con investigadores del FINBA (Fundación de Investigación Biosanitaria de Asturias) y del ISPA (Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias). No tuve otra que ponerme al día en esos temas para saber de qué estábamos hablando ya que yo soy un técnico -profesor de FP- y ellos son científicos. Al principio la idea era empezar a trabajar con el cáncer de mama como habían hecho en Francia, pero me comentaron que para comenzar un proyecto tiene que haber un investigador cuya línea vaya por ese mismo camino, no se abren vías nuevas porque no son rentables. El director de sarcomas del ISPA, René Rodríguez, se interesó por nuestra propuesta y le hicimos un primer estudio para utilizar a perros en la detección de osteosarcomas (cáncer de huesos).

-¿Teníais algún tipo de experiencia en este campo?
-No, sabía de técnicas de entrenamiento de perros de rescate, pero no de esta modalidad. Una cosa es buscar un cono de olor de una persona en el monte o en unos escombros, y otra distinguir un microolor dentro de una sala donde no hay corrientes de aire. Así que nos tocaba aprender. Intenté contactar con los franceses, pero me dijeron que tenían firmado un contrato de confidencialidad y no me podían contar nada. Localicé aquí en España a una persona en el Clinic de Barcelona que se había formado en EEUU e Inglaterra en el tema de perros de detección, tenía un currículum de impresión y estaba trabajando con el tema del cáncer de pulmón, pero me pidió más dinero del que yo ganaba. Una persona como yo que es voluntaria y trabaja de forma altruista no se lo podía permitir. Pero como unas cosas llevan a otras, acabé conociendo a otros catalanes que estaban trabajando también en el campo de la detección, pero no de cáncer si no de la hipoglucemia -bajadas de azúcar en los diabéticos- y ataques epilépticos. Desde el principio nos ayudaron, siguieron nuestro proceso, -les enviaba vídeos con los entrenamientos-, vinieron varias veces y fueron los que nos guiaron en este primer estadio. Tuvimos una camada de perritos y me quedé con una hembra para prepararla especialmente para detección.

“Contacté con una señora de Gijón que tenía dos perros grifones en casa y la hembra un día se acostó con ella y empezó a lamerle el pecho y olerle la boca. Una mamografía rebeló que tenía cáncer de mama”

-En paralelo también conoces personalmente casos de detección casi por casualidad…
-Cuando al principio pensamos en empezar a trabajar con el cáncer de mama contacté con una señora de Gijón que tenía dos perros grifones en casa y la hembra un día se acostó con ella y empezó a lamerle el pecho y olerle la boca. Repitió esto durante un rato. Como no era un comportamiento normal, lo comentó con alguien y le aconsejaron que se hiciera una mamografía. Fue al hospital de Cabueñes y le pusieron problemas porque no tenía la edad para hacer el cribado. Al final lo consiguió y le detectaron el cáncer de mama que estaba en un estadio inicial. Su perrita le salvó la vida. Hay varios casos como este.

Nai y Roi, entrenados para detectar tumores cancerígenos
Nai y Roi, entrenados para detectar tumores cancerígenos

-¿Cómo se entrena a un perro para que pueda hacer esto?
-El instinto de oler lo tienen. Para ellos el olfato es como para nosotros la vista, es su sentido más primario. Olfatean algo y son capaces de reconocer miles de olores distintos. Son como una especie de laboratorio químico, diseccionan todo con su olfato. Lo primero que enseñamos a los perros es a marcar, algo que no es natural para ellos. Mis perros de detección marcan sentándose y poniendo la trufa (el hocico) delante de la muestra que consideran positiva. Después del marcaje les entrenamos en los olores. Comenzamos por unos que son reconocibles y cuando ese olor lo marcan como positivo reciben un premio que normalmente es comida, algo especial que les resulte jugoso. Ellos asocian que cuando encuentran eso concreto le dan un premio rico. El entrenamiento siempre es en positivo, reforzándoles un determinado comportamiento.

“Cuando marcan ese olor reciben un premio que normalmente es comida, algo especial que les resulte jugoso. El entrenamiento siempre es en positivo, reforzándoles un determinado comportamiento”

-En el terreno de la detección del cáncer, ¿con qué sustancias trabajáis?
-Hay gente que trabaja con drogas, billetes, nosotros lo que les asociamos son gasas impregnadas de olor del material en el que se han cultivado en el laboratorio células cancerígenas y células sanas. Los osteosarcomas por lo visto desprenden sustancias volátiles olorosas que pueden ser detectadas con un alto grado de acierto por parte de los perros. De ahí pasamos a trabajar con salivas y los perros no tuvieron problema en identificar el cáncer.
Entrenar al primer perro nos llevó unos tres años ya que empezamos con él desde cero. Con esta segunda perrita ya fue menos tiempo porque nosotros ya teníamos la experiencia del primero. Fueron ocho meses para la preparación básica y otros ocho para asociar el olor. Además, aquí no valen las prisas, si cometes un error quiere decir que has de volver atrás y eso supone que te has cargado dos o tres semanas de trabajo.
Los perros que hemos entrenado desde el principio para este fin han funcionado mejor que los que cogimos adiestrados para rescate. No es buena idea utilizar a perros que vienen de otras disciplinas.

-¿Cualquier perro puede ser adiestrado para este tipo de detección o tienen que ser de razas específicas?
-Hay razas que tienen más células olfativas que otras, pero también cuenta que aprendan rápidamente o que tengan un comportamiento estable. Para ello son muy buenos los pastores belgas y todos los relacionados con el tema de la caza, especialmente los perros levantadores de piezas, springer spaniel, los cocker…

“Acabamos de firmar otro convenio para la detección del cáncer de cuello y cabeza, dos tipos que en Asturias tienen una tasa muy elevada y suelen estar relacionados con el abuso del alcohol y el tabaco”

-Decís que los diagnósticos que realizan los perros tienen una efectividad del 95%.
-Sí, esos datos incluso se han superado. Los primeros sorprendidos fuimos nosotros. Sin duda es un dato muy bueno con todos los beneficios que aporta para la sociedad y además lo hacen de forma muy rápida. Te lleva tiempo preparar al perro, pero después el rendimiento que le sacas es enorme.
Por ejemplo, hay uno de nuestros perritos que no sabemos qué tiene, es tipo gástrico, y le han hecho unas biopsias. Pensé que iba a ser tipo laparoscopia, abrir un centímetro y meter algo para sacar una muestra de tejido, pero cuando voy a buscar al perro me lo entregan con la barriga abierta con más de diez puntos de sutura. Las biopsias siempre son agresivas y algunas te pueden dejar mal, incluso con efectos secundarios. Este sistema de detección evitaría muchas biopsias, sólo se realizarían en el caso de que el perro marcara un positivo.

-Siendo así, ¿por qué no se ha extendido el uso de perros en la detección del cáncer?
-Bueno… en el negocio de la medicina entran varios factores. Habrá gente a la que lógicamente no le interese que esto prospere porque tienen otros intereses. Acabamos de firmar otro convenio para la detección de otro tipo de cáncer que aquí en Asturias tiene una tasa muy elevada respecto a la media nacional: el de cuello y cabeza, que suele estar relacionado con el abuso del consumo de alcohol y tabaco. En el Principado se detecta uno de estos tumores cada dos días y hasta ahora no hay pruebas de cribado para detectarlo, por eso queremos convertir esta detección con perros en ese sistema de cribado.
El otorrino del FINBA nos decía que cuando le llegaba la gente lo hacía con los tumores muy avanzados y muchas veces ya con metástasis. Si consiguiéramos detectarlo en fase inicial, nos comentaba que con los métodos que tienen actualmente para operar, podrían eliminar el tumor por cirugía. En Inglaterra, en este sentido, nos llevan quince años de ventaja.

Miguel de Prado, entrenando con Roi
Miguel de Prado entrenando con Roi

“En el caso de los diabéticos hay perros que, por ejemplo, detectan las bajadas de azúcar antes de que ocurran”

-¿Cuántas vidas han salvado vuestros perros?
-Este método aún no se utiliza directamente en pacientes. Lo que hemos probado es que el cáncer de huesos tiene algún volátil que se manifiesta en la saliva y los perros lo detectan. A partir de ahí los investigadores continúan con ese estudio, trabajan en lo que se denomina espectrografía de gases que es analizar en estas muestras qué gas puede ser, qué componente concreto es el que detectan los perros. Están buscando algún biomarcador que sustituya al perro. Esperemos que dentro de poco tiempo los perros estén admitidos para este tipo de prácticas, igual que se les admite para otro tipo de actividades. En el caso de los diabéticos hay perros que, por ejemplo, detectan las bajadas de azúcar antes de que ocurran. Tendremos que pasar las pruebas correspondientes, pero estamos seguros de que las pasaremos.

-Dentro de toda esta aventura ¿en qué momento decides crear Canvida Detección y quiénes formáis parte de este proyecto?
-Pues nace precisamente para poder aterrizar esa idea que te comentaba al principio, poder utilizar el olfato de los perros para detectar determinados tipos de cáncer en humanos. Somos ocho personas las que trabajamos en una cosa y en otra. Unos entrenamos a los perros y otros compañeros se encargan de la parte administrativa, la búsqueda de subvenciones, de recursos… En todos estos años nos hemos mantenido prácticamente con lo que ha salido de nuestros bolsillos. En la actualidad tenemos cuatro perros adiestrados y un quinto que está a la espera.

“Somos ocho personas las que trabajamos en una cosa y en otra. Unos entrenamos a los perros y otros compañeros se encargan de la parte administrativa, la búsqueda de subvenciones, de recursos… En todos estos años nos hemos mantenido prácticamente con lo que ha salido de nuestros bolsillos”

-¿Qué es lo más gratificante de tu trabajo con ellos?
-En rescate lo más gratificante es encontrar a una persona desaparecida. Esto es diferente porque no trabajas con personas sino con muestras y en este caso se trata de que los perros acierten. Cuando tienes un día donde los perros lo aciertan todo vas para casa con un subidón, pero cuando hay fallos… vas hundido. Es curioso la cantidad de fuerzas que se concentran en una sala y la influencia que tiene el guía, aunque no lo pretenda. Tú llevas a un perro de la correa y a través de eso le estás transmitiendo cosas. Influyen gestos, posturas… Entonces aprendes a ser muy neutro para que nada de lo que hagas influya en la decisión del perro. Por eso las pruebas de los test se hacen sin que el guía sepa donde está el positivo. Cada vez que el perro huele una muestra tiene que extractar lo que interesa, lo que sabe que le lleva al éxito, al premio.

-Tantos años trabajando y conviviendo con los perros, ¿qué te han enseñado ellos a ti?
-Muchas cosas. Yo siempre he dicho que me hubiera gustado haber descubierto todo esto antes de tener hijos porque creo que aprendes muchas cosas que tienen que ver con la educación. Puedes destrozar a un perro si lo educas mal y educándolo bien llegas a conseguir cosas muy prometedoras. Son unos trabajadores incansables, a veces incluso en condiciones muy malas. Tengo un perro que no es fiable cuando hay truenos porque tiene miedo y esa angustia le condiciona en sus valoraciones y a mí no me da seguridad. Pero aún así, tiene un amor incondicional, siempre está ahí. Hay que tener un perro para saber esto que te digo.
El perro trabaja jugando. Aunque no esté remunerado están haciendo algo para la sociedad y lo hacen con alegría. No sonríen porque no tienen esa facultad, si lo hicieran serían ya perfectos. No funcionan por rencor, siempre intentan hacer las cosas bien, otra cosa distinta es que falle la comunicación. Son también antiestrés, te obligan a salir de casa, aunque no quieras: yo soy feliz con ellos. Me aportan un estar en la vida distinto. No soy muy de emociones, pero hay muchas veces que te tocan la fibra sensible. Eso no quita que de vez en cuando te hagan trastadas. Tengo una perra que le gusta saltarse la barrera de la finca, salir fuera y andar por ahí. ¿Cómo no vas a querer a un animal que siempre intenta agradarte?

“El perro trabaja jugando. Aunque no esté remunerado están haciendo algo para la sociedad y lo hacen con alegría. No sonríen porque no tienen esa facultad, si lo hicieran serían ya perfectos”

-En una sociedad concienciada con el bienestar animal, ¿cómo podríais explicar que los perros son felices y este trabajo no es una carga para ellos?
-Sólo habría que ver a Roy (el perro que está operado), cómo se pone cuando no me lo llevo. Por la mañana los meto en la furgoneta y voy con ellos por ahí, si queda uno en casa por que no le toque trabajar u otra razón, se queda de una mala leche impresionante e intenta colarse donde pueda para meterse en la jaula y venir conmigo. ¿Por qué? Porque va a recibir premios. Y cuando encuentra lo que le pedimos no deja de mover el rabo de alegría. Nuestros perros son mucho más felices que los de la ciudad. Van al monte, me los llevo al río, o al mar para nadar. Forman parte de mi vida y los llevo allí donde yo vaya. He ido de vacaciones y me he llevado a los dos perros de detección conmigo. Se lo han pasado pipa, y yo con ellos.

-Una curiosidad, Agustín: ¿cómo organizas tu vida participando en la Unidad Canina de rescate, en este proyecto de Canvida y siendo además profesor de Formación Profesional, actividad con la que te ganas la vida?
-Aunque te cueste creerlo estoy implicado en más cosas todavía… Llevo una asociación en la que trabajamos dando cursos de formación a emigrantes desde 2012; estoy en un proyecto para traer estudiantes hondureños aquí para que se formen y puedan rellenar los huecos que tiene vacantes nuestro mercado laboral. ¡Estoy metido en mil cosas! A mi lo que me gustaría sería jubilarme para poder dedicarme a todo esto por completo, a lo que de verdad me gusta. Aunque me quedan tres años todavía para jubilarme sueño con ello cada día. A momento de ahora no me da la vida para estar en tantas cosas.

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