Hidromiel, una bebida ancestral que se pone al día

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Hidromiel Zángana
Hidromiel Zángana / Foto: Zángana
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Se sabe que la hidromiel sedujo a muchas civilizaciones que nos precedieron. Vikingos, griegos y al parecer el mismo Julio César sucumbieron ante esta bebida primitiva que ahora reaparece en Asturias gracias a una iniciativa emprendedora.

Tres amigos, tres ingenieros químicos, son los artífices de este proyecto que tiene su ubicación en Villanueva de Santo Adriano. Allí, elaborada con miel nacional y con las aguas del manantial de Las Xanas, se produce una nueva versión de hidromiel, la bebida alcohólica fermentada más antigua que existe. Sergio Seronero es uno de los jóvenes impulsores de esta iniciativa empresarial, Zángana, que produce entre 700 y 1000 litros de hidromiel artesana al mes.

Sergio Seronero es uno de los jóvenes impulsores de la iniciativa empresarial Zángana
Sergio Seronero / Foto: Zángana

-La serie Juego de Tronos rescató del olvido una bebida ancestral, la hidromiel. ¿Pero cuáles son los orígenes e historia de este elixir?
-Se sabe que es la bebida fermentada alcohólica más antigua que existe, más incluso que la cerveza. Data de unos 9.000 años atrás y, al parecer, el primer inicio que hubo fue en China, donde hallaron vasijas con arroz que también contenían restos de miel donde habían fermentado.
Se han encontrado pinturas rupestres que muestran la recolección de la miel y se cree que esta bebida pudo surgir fruto del azar. A lo mejor se estaba recolectando miel, cayó un panal y el agua y las levaduras del ambiente dieron lugar a una mezcla que gustó.

Pero sobre todo tuvo un boom en las épocas griega y romana, entonces estaba destinada principalmente a las clases más pudientes de la sociedad porque la miel era una materia prima cara. En la edad media, se regalaba miel o hidromiel a los novios para intentar favorecer la fertilidad, de ahí lo de la luna de miel.
Más adelante se vio relegada por el nacimiento de otras bebidas que tenían materias primas más baratas, como pudieron ser la cerveza, en el norte de Europa, y el vino, en el sur, aunque las clases más adineradas siguieron consumiéndola.

Actualmente sigue habiendo producción en los países nórdicos, donde nunca desapareció, aunque ahora sea una bebida secundaria. Allí, por sus condiciones climáticas, es difícil cultivar cereales como la cebada y lo que predominan sobre todo son los vinos de frutas y una hidromiel típica, la “melomel”, que lleva miel y frutas asociadas en la fermentación.

“En la edad media, se regalaba miel o hidromiel a los novios para intentar favorecer la fertilidad, de ahí lo de la luna de miel”

-¿Por qué apostasteis por este producto?
-Somos tres ingenieros químicos a los que nos picó el gusanillo del emprendimiento y empezamos hace tres o cuatro años. Entonces estaba surgiendo el boom de las cervezas artesanas y queríamos hacer algo en el sector de producción alimentaria, porque Asturias es una zona que tiene muy buena imagen externa y una materia prima muy buena.
Como había muchísimas cervezas artesanas no tenía sentido competir en ese terreno así que investigamos otras bebidas y encontramos la hidromiel que, aunque en Asturias no se estaba consumiendo, ya empezaba a producirse en otras zonas en España. Se empezó a dar a conocer gracias a películas como El Señor de los Anillos o Juego de Tronos, en EEUU pegó un boom muy grande y nosotros seguimos la moda trayéndola aquí.

En Asturias había algo de producción, pero en un formato que tira hacia el licor y nosotros quisimos enfocarlo a un producto mucho más bebible para el público, con el formato de un botellín de 33 cl.

-¿Para qué tipo de público está pensada esta bebida?
-Intentamos alejarnos de las tendencias muy marcadas que la asocian a un público vikingo o medieval.
La imagen que queremos dar de marca es la de una bebida refrescante, jovial e innovadora, queremos enfocarla a un público joven que se anima a probar cosas nuevas. Nuestros consumidores más objetivos serían personas entre los 18 y los 50 años.

Hidromiel Zángana
Hidromiel Zángana / Foto: Zánganav

-¿Cómo se forma y qué características tiene?
-Estamos en Villanueva de Santo Adriano, en un centro de empresas que se llama El Sabil, ubicado justo donde se hace la Ruta del Oso y a muy poca distancia de la Ruta de las Xanas. Para fabricar nuestra hidromiel utilizamos únicamente agua, miel y levaduras naturales. El agua viene directamente de la captación del manantial de Las Xanas de Quirós y la miel es siempre 100% de origen nacional, se la compramos a una empresa que nos hace distintas mezclas para que, dentro de ser un producto artesano, tenga siempre las mismas características. Por último, utilizamos levaduras seleccionadas que le dan unos matices distintos al resto.

Todas las variedades que tenemos están gasificadas mediante fermentación en botella, con lo cual el gas carbónico es natural. Utilizamos un tratamiento natural para estabilizarlas, no llevan ningún tipo de añadidos ni sulfitos ni conservantes. Son aptas para celiacos puesto que no contienen gluten.

-¿Qué variedades ofrecéis?
-Actualmente hacemos tres: la Primavera, la Original y la Especiada. La Primavera es la más suave, de 5 grados; es la que fermentamos a menor temperatura y tiene matices florales, más refrescantes. La Original, de 7 grados, es la que más se parece a la tradicional; es semidulce y tiene muchos matices de miel al final. La Especiada es la última que sacamos este año, de 8,5 grados; es ligeramente más dulce que las otras e incorpora una infusión con hierbas y especias. Se parece un poco a una variedad que se llama “metheglin” y recuerda al vino de especias alemán que se suele tomar caliente, aunque esta se consume fría.

-¿A qué temperatura es preferible consumir la hidromiel?
-Nosotros recomendamos que entre 6 y 10 grados, como se haría con la cerveza. Respecto a los maridajes, la Primavera es perfecta para cuando que te vas con amigos a tomar unas cañas. La Original y la Especiada también están pensadas para ese ámbito, pero además combinan muy bien con carnes rojas, hamburguesas, quesos, queso azul…

“La hidromiel se empezó a dar a conocer gracias a películas como El Señor de los Anillos o Juego de Tronos. En EEUU pegó un boom muy grande y nosotros seguimos la moda trayéndola aquí”

-¿Cómo se percibe al gusto?
-Lo que decimos a la gente que nos pregunta es que la prueben porque se van a asombrar. No es nada parecido a lo que se haya tomado anteriormente, no se parece a la cerveza, a la sidra o al champán. Tiene ese matiz semidulce, carbónico, al final se nota ese regusto a miel sin ser una bebida empalagosa. Generalmente, quien lo prueba, le gusta.

-¿Cuándo surgió la empresa y en qué fase os encontráis ahora?
-En abril de 2018, Samuel Marqués, Óscar Álvarez y yo creamos la empresa. Estuvimos alrededor de doce meses preparando todos los permisos, comprando los equipos y terminando de poner a punto el producto, y a finales de verano de 2019 comenzamos a venderlo. Lo comercializamos a través de cervecerías de toda Asturias y sobre todo a través de venta online.

A principios de este año nos apuntamos al programa del Idepa “Se busca CEO”, donde participan startups que tienen grandes conocimientos técnicos pero pocos conocimientos empresariales y quieren aunar esfuerzos con un CEO con experiencia comercial. En ese marco, encontramos a nuestro socio Sergio Pelegry que está participando ahora con nosotros y nos ayuda a aumentar las ventas y a tener visión de empresa.

Fábrica de Hidromiel Zángana en Santo Adriano
Instalaciones de Zángana en Santo Adriano / Foto: Zángana

-¿Cómo sobrellevasteis los momentos más difíciles de la pandemia?
-Como consecuencia del confinamiento, que trajo el cierre de todos los bares y cervecerías, intentamos mejorar el apartado de ventas orientándonos también hacia tiendas gourmet y tiendas de alimentación de productos delicatessen donde tiene bastante buena acogida, sobre todo fuera de Asturias. El producto asturiano es un producto de calidad que se valora y ahí estamos nosotros para intentar defenderlo.

-El hecho de emprender en un producto creado por vosotros mismos, ¿da cierto vértigo?
-Por muy preparado que lo tengas previamente, emprender es arriesgar. Hay que lanzarse y ver lo que pasa. Nuestra dinámica es ir pasito a pasito, creciendo, asegurando hasta poder dar el salto grande. Pero sí, comenzamos con mucho respeto y al principio bastante miedo, porque veíamos que pasaba el tiempo y la burocracia se alargaba… hasta que por fin pudimos empezar.

“Esta bebida no se parece a nada que se haya tomado anteriormente, no se parece a la cerveza, a la sidra o al champán”

-¿Os habéis encontrado un ambiente favorable por parte del Principado?
-Estamos encantados con la ayuda que ofrece el CEEI a través del Idepa aquí en Asturias. Nos han ayudado tanto en los aspectos legales como empresariales, en cómo enfocar el producto… Hacen una labor muy buena.

-Desde vuestra experiencia, ¿animaríais a otros jóvenes a que hicieran realidad sus sueños?
-Sin ninguna duda. Cualquier momento es bueno para emprender, tengas la edad que tengas. Hay que prepararlo muy bien, ser consciente de los riesgos y siempre puede salir bien.

-¿Por qué daros a conocer como Zángana?
-Nuestra filosofía es que “la abeja reina se fugó del reino para disfrutar la vida”. Y es un poco lo que transmitimos, que la gente intente no estresarse tanto y disfrute un poco más del tiempo que tiene con los demás.

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