Un estudio universitario en el Reino Unido concluye con algo ya sabido: el fútbol no es bueno para el cerebro. En este caso terminaron aconsejando que en las categorías infantiles no se usara el remate de cabeza, la velocidad del balón en el momento de impacto y la reiteración de los golpes, pueden producir el mismo efecto que a los boxeadores, dejar “sonados” a los futbolistas tiernos.
Se puede observar diariamente en las declaraciones a la prensa, como la de aquel muchacho que jugaba su primer partido con Osasuna y aseguraba “Siempre es un placer debutar… no todos los días debuta uno en casa”. Pues no señor, no todos los días, como con el traje de Ramos sólo se puede estrenar una vez.
Hablo de la ropa del Día de Ramos, no de Sergio, el futbolista venido a menos que intenta alargar sus días de gloria; en parte le vendrá por sus manifestaciones, que deberían ser recogidas para el futuro, ya que su señora, admirada, asegura que es el Leonardo Da Vinci del siglo XXI. Por ejemplo, rememoraba el presunto genio renacentista: “Cuando éramos niños, a muchos amigos les gustaba el baloncesto y a otros el basket”.
Otro de ego superlativo, un tal Cristiano Ronaldo, se declara más guapo y con el cuerpo más perfecto que Beckham, como si eso importara a alguien. Ambos están invirtiendo sus ganancias en la compra de clubs de fútbol, con lo que se demuestra que no han pasado por las escuelas de negocios. Podríamos hacer una larga lista de sociedades deportivas quebradas, y de otras mantenidas artificialmente con dinero público.
Otro de ego superlativo, un tal Cristiano Ronaldo, se declara más guapo y con el cuerpo más perfecto que Beckham, como si eso importara a alguien. Ambos están invirtiendo sus ganancias en la compra de clubs de fútbol, con lo que se demuestra que no han pasado por las escuelas de negocios.
El Ronaldo que no era Cristiano se pegó el leñazo en el Valladolid, Iniesta tuvo que poner tierra por medio en el Albacete. En noviembre pude ver en la tele el derby entre Sheffied Wednesday y el Shefield United (0-3), con ambos en la cola de la clasificación, sancionados por impagos clamorosos. El Boavista fue descendido a la quinta división, por las gracias de su amo, Gerard Lópes, que antes se había cargado al Girondins. El Intercity nació en Alicante como gran inversión de exfutbolistas, dicen de sí mismos, que su invento “se convertiría, nada más nacer, en uno de los clubes de referencia de la provincia”, incluso “entró en la historia del fútbol español” al ser el de los primeros en cotizar en bolsa. Se nota “que nun tienen güela”; hoy malvive, en la Segunda Federación…
… Para todos estos montajes es menester el apoyo de voceros que publiciten dudosas hazañas. Leer hoy este titular de El Comercio, publicado justo cuando se había jugado el primer partido de la temporada, solamente arrancará una sonrisa amarga a los seguidores del Sporting, equipo amenazado por la usura empresarial. Deportivamente les prestaron un Ferrari, pero se les ha roto.
En el Oviedo era su propio jefe supremo el que se columpiaba, diciendo que no le valía eso de estar luchando por no descender, quería objetivos de mayor altura. Pues vaya, otro profeta, que ha gastado tres entrenadores para nada, incluyendo el actual, tristérrimo en gesto y vestimenta, cual enterrador del centenario. Por lo menos nos enseñó Lengua; decía “…para salir de esta situación que nos tiene complejizados a todos”. Yo diría acomplejados, pero resulta que sí está recogida esa expresión por la RAE, como modismo americano.
La prensa de la capital asturiana escribía como pie de foto que la afición se embarcaba para Barcelona “camino del milagro”. Un portento, que pudieran viajar y pagar entradas de 300€. En todo caso está demostrado que las apariciones milagrosas eran asunto del pasado, ni siquiera acudir cada inicio de temporada a la Santina te soluciona las deficiencias de gestión ni la endeblez de plantilla. De eso era muy consciente el capellán del Avilés, (otros que han pasado de la euforia a la penuria, también con el consumo de tres entrenadores; debe ser el cupo de los torpes), cuando celebraba su ascenso en La Luz el año pasado. Según el presbítero, tenía el portero una gran parte de culpa en el éxito, quizá digno de ser santificado.
Pero bueno, no sé a cuento de qué me pongo a escribir sobre balompié, si es claro que no tengo ni idea de qué va el asunto. De toda la vida creía que se jugaba con once, sin embargo, me entero de que no es así gracias a uno de los muy versados comentaristas de la tele; en la eliminatoria de Copa de 4 de febrero, Real Sociedad-Bilbao, soy informado de que: “Los dos equipos salen al campo con la misma formación 4-3-1”.